Un proceso natural que llega justo cuando la vida te exige más, puede desestabilizarte por completo. Hablo de la menopausia, esa etapa que muchos ven solo como “sofocos y aumento de peso”, pero que en realidad toca de lleno el equilibrio psíquico. Y sí, también toca tu agenda, tus relaciones, tu trabajo y hasta tu sentido de identidad. 😅
Como psicóloga escucho una y otra vez el mismo suspiro en consulta:
“No sé qué me pasa. Tengo todo, pero me siento al borde del colapso”.
La mayoría lo atribuye solo al estrés, al trabajo, a los hijos, a la pareja. Muy pocas dicen de entrada: “creo que esto se relaciona con la menopausia”. Y ahí empieza el gran malentendido.
La menopausia llega normalmente entre los 40 y los 50 años. Antes de que se retire del todo la menstruación, aparece una etapa de transición llamada perimenopausia, donde las hormonas suben y bajan como montaña rusa. 🎢
En esta fase, tus niveles de estrógeno y progesterona empiezan a disminuir y a fluctuar. No solo cambia tu cuerpo, también cambia tu cerebro. Y aquí viene la parte interesante.
Estas hormonas influyen sobre neurotransmisores clave como:
Cuando las hormonas se vuelven impredecibles, toda esta química interna también se altera. La Dra. Ashwini Nadkarni, de Brigham Psychiatric Specialties, explica que estos cambios modifican circuitos cerebrales ligados a la memoria, la concentración y el estado de ánimo. En cristiano: te cuesta concentrarte, olvidas cosas sencillas, te irritas con facilidad y tu ánimo se vuelve más frágil.
En consulta, muchas mujeres me dicen cosas como:
Todo eso no significa locura ni debilidad. Significa que un proceso natural hormonal afecta de forma directa tu equilibrio psíquico.
Dato curioso que suelo comentar en mis charlas: muchas mujeres viven la perimenopausia en paralelo a lo que en astrología vemos como una etapa de grandes revisiones vitales, especialmente alrededor de los cincuenta.
Coinciden los tránsitos astrológicos intensos con los cambios biológicos y con responsabilidades crecientes. Es como si la vida dijera: “revisa todo… y hazlo mientras duermes mal”. 🙃
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A la vez que tu cuerpo entra en esta revolución hormonal, tu vida externa también sube de nivel en exigencias. Esta combinación hace que aumente enormemente la vulnerabilidad emocional.
En esta etapa muchas mujeres suelen:
Se trata de la famosa “generación sándwich”: te sientes atrapada entre las necesidades de quienes vienen detrás y quienes van delante. Todo al mismo tiempo.
Recuerdo una paciente, la llamaré Laura, que me decía:
“Llego al trabajo con sueño porque mi madre me llamó de madrugada, llego a casa con culpa porque no vi a mis hijos, llego a la cama sin energía y con sofocos. Y encima me siento triste sin razón”.
La razón sí existe. Tu organismo intenta adaptarse a una nueva etapa biológica, mientras el entorno te exige rendir como si nada cambiara. Ese desajuste entre lo que tu cuerpo necesita y lo que tu vida te pide abre la puerta a ansiedad y depresión.
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos señala que aumentan la ansiedad y la depresión en la mediana edad. Sin embargo, muchas mujeres no relacionan esos síntomas con la menopausia y solo piensan que “no saben manejar el estrés”. Eso duele, porque además de sentirse mal, se culpan. 😔
Muchas mujeres reconocen de inmediato los sofocos o los cambios en el peso. Sin embargo, los síntomas psicológicos pasan desapercibidos o se minimizan. Vamos a nombrarlos para que los identifiques sin miedo.
Señales frecuentes de alteración del equilibrio psíquico en menopausia y perimenopausia:
Muchas de estas manifestaciones se relacionan con:
En mi consulta veo un patrón muy claro: cuando una mujer mejora su sueño, con acompañamiento médico y psicológico, su ánimo también mejora. El insomnio se comporta como gasolina para la ansiedad y la depresión. Si duermes mal de forma continua, tu mente pierde recursos para regular tus emociones.
La psiquiatra Nadkarni explica que los cambios hormonales también afectan áreas cerebrales relacionadas con la memoria y la atención. De ahí la famosa frase de muchas pacientes: “Siento la cabeza llena de algodón”.
Importante: incluso si nunca tuviste problemas emocionales antes, esta etapa puede traer tu primer episodio depresivo o de ansiedad. Eso no te vuelve débil. Te vuelve humana frente a un cambio biológico real.
No todas las mujeres viven la menopausia de la misma manera. Algunas la transitan con síntomas leves, otras sienten un tsunami emocional. ¿De qué depende esa diferencia?
Algunos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir alteraciones del equilibrio psíquico en esta fase incluyen:
En más de una ocasión descubrimos en consulta que una mujer que se siente “loca” en realidad arrastra una deficiencia de B12 o un problema de tiroides sin tratar. Con análisis apropiados y tratamiento, su ánimo mejora de manera notable. Por eso siempre recomiendo combinar evaluación psicológica y médica.
También existen muchos mitos que hacen daño:
La Dra. Esther Eisenberg, del consejo editorial del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, comenta que muchas pacientes solo atribuyen estos cambios al estrés diario y no los vinculan con esta transición. Ese desconocimiento complica el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado.
A esto se suma algo que veo muchísimo: edadismo y estigma. En muchas culturas, la sociedad valora la juventud y mira con recelo el envejecimiento, sobre todo en mujeres. Resultado:
Y aquí un dato curioso: en comunidades donde se valora a la mujer madura como sabia y respetada, los síntomas emocionales intensos suelen aparecer con menos frecuencia. La cultura no solo influye en lo que sientes; también influye en cómo interpretas lo que sientes.
La buena noticia: existen muchas formas de aliviar los síntomas emocionales de la menopausia. No necesitas rendirte ni aguantarlo todo en silencio. Siempre recomiendo un enfoque integral que combine medicina, psicología y cambios de estilo de vida.
1. Tratamientos médicos y hormonales
Según especialistas en salud de la mujer, la terapia hormonal puede ayudar bastante a reducir sofocos y estabilizar el ánimo en algunos casos.
Este tipo de terapia no conviene a todas, porque cada cuerpo y cada historial médico se ve diferente. Tu ginecóloga o ginecólogo debe evaluar riesgos y beneficios en tu caso concreto.
Cuando la terapia hormonal no resulta aconsejable, algunos antidepresivos y otros fármacos pueden disminuir la depresión, la ansiedad e incluso los sofocos en ciertos casos. Aquí entra el trabajo conjunto de psiquiatría y ginecología.
2. Terapia psicológica
La terapia cognitivo conductual se muestra muy útil para:
En mi práctica combino herramientas cognitivo conductuales con trabajo de autoconcepto y sentido de propósito. Muchas mujeres sienten duelo por la etapa fértil que se va. Sin embargo, también descubren una libertad nueva: ya no giran tanto alrededor de las expectativas ajenas.
En una charla motivacional sobre menopausia, una asistente me dijo algo que nunca olvidé:
“Creí que perdía mi juventud, y en realidad gané mi autenticidad”.
Esa frase resume muy bien lo que podemos lograr cuando acompañamos este proceso con conciencia.
3. Estilo de vida y autocuidado profundo
Algunos cambios cotidianos marcan una gran diferencia:
La Dra. Eisenberg advierte sobre el aumento de productos comerciales que prometen soluciones inmediatas a la menopausia. Muchas de estas opciones carecen de respaldo científico y juegan con la desesperación. Consulta siempre con profesionales y desconfía de todo lo que promete milagros sin esfuerzo.
Si tú no atraviesas la menopausia pero convives con alguien que sí, también cumples un papel fundamental. El entorno puede convertirse en red de apoyo o en factor que empeora el malestar.
Algunas formas poderosas de acompañar:
Cuando doy talleres para parejas, suele surgir un momento muy bonito: al entender que los cambios de ánimo no provienen de “mal humor sin más”, sino de una transición biológica y vital intensa, la empatía crece. A partir de ahí, la convivencia mejora mucho.
La apertura al diálogo y la normalización del tema reducen el estigma y alivian el peso psicológico. Que figuras públicas hablen de su experiencia también ayuda a muchas mujeres a decir: “a mí me pasa lo mismo, y no estoy sola”.
En resumen: la menopausia representa un proceso natural que coincide con responsabilidades crecientes. Esa combinación puede generar alteraciones profundas en el equilibrio psíquico, pero no tiene por qué arruinar tu bienestar. Cuando entiendes lo que sucede en tu cuerpo y en tu mente, pides ayuda a tiempo y eliges información confiable, transformas una etapa temida en una etapa de reconexión contigo misma. 💫
Si notas cambios en tu ánimo, tu sueño o tu energía y tienes entre cuarenta y cincuenta y tantos, no lo dejes pasar. Pregúntate:
Tu salud mental importa tanto como tu salud física. Mereces atravesar esta transición con información, apoyo y dignidad, no con culpa y silencio.

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Escribo artículos de horóscopos y de autoayuda de manera profesional desde hace más de 20 años.
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