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Qué es el síndrome LANS y cómo afecta la memoria
Investigadores de Mayo Clinic han dado un paso importante para comprender una forma de pérdida de memoria que afecta principalmente al sistema límbico de los adultos mayores. Esta región cerebral participa en la memoria, las emociones y el aprendizaje.
El trastorno se conoce como LANS, siglas en inglés de síndrome neurodegenerativo amnésico con predominio límbico. Durante mucho tiempo, los cambios cerebrales vinculados con este cuadro solo podían confirmarse mediante un examen del tejido después de la muerte. Los nuevos criterios clínicos permiten ahora estimar la probabilidad de LANS mientras la persona está viva.
Este avance puede ofrecer respuestas más precisas a pacientes y familias. LANS comparte algunos síntomas con la enfermedad de Alzheimer, en especial los olvidos frecuentes. Sin embargo, no son exactamente lo mismo.
En muchos casos, LANS progresa con mayor lentitud y afecta sobre todo la memoria. El Alzheimer, en cambio, puede comprometer también el lenguaje, la orientación, la atención y otras capacidades cognitivas. Esta diferencia ayuda a anticipar mejor la evolución de cada paciente, aunque ambas enfermedades pueden coexistir.
Cómo se diagnostica el síndrome LANS
Los criterios fueron publicados en la revista científica Brain Communications. Para desarrollarlos, los investigadores analizaron información clínica y cerebral procedente de más de 200 participantes de distintas investigaciones.
La evaluación considera varios factores: la edad, la intensidad y evolución de los problemas de memoria, el estado de otras funciones cognitivas y determinados patrones observados en estudios de imágenes cerebrales. También pueden utilizarse biomarcadores para buscar señales compatibles con Alzheimer u otras enfermedades.
El neurólogo David T. Jones, uno de los autores del trabajo, destacó que estos criterios permiten reconocer a pacientes cuyos síntomas podrían no explicarse principalmente por el Alzheimer. Antes era frecuente asociar casi de inmediato los problemas de memoria de una persona de 80 años con esa enfermedad. Ahora existe la posibilidad de realizar una valoración más específica.
Esto no significa que cualquier olvido cotidiano sea una señal de LANS. Perder las llaves de vez en cuando, olvidar un nombre y recordarlo más tarde o entrar en una habitación sin saber qué ibas a buscar puede ocurrir por cansancio, estrés, falta de sueño o distracción. Si los olvidos se repiten, interfieren con las tareas habituales o van acompañados de desorientación, conviene consultar con un profesional.
Para cuidar esta capacidad en la vida diaria, también puede ayudarte conocer algunas técnicas para organizar información y recordar nombres. Estos recursos no sustituyen una evaluación médica, pero pueden facilitar las actividades cotidianas.
Qué relación existe entre LANS y la proteína TDP-43
Una de las claves del síndrome es la proteína TDP-43. Cuando se altera y se acumula en determinadas zonas del sistema límbico, puede relacionarse con daños neuronales y problemas de memoria. Esta proteína también está asociada con una enfermedad cerebral llamada LATE, frecuente en edades avanzadas.
El investigador Nick Corriveau-Lecavalier explicó que los síntomas de LANS pueden parecerse a los del Alzheimer, pero su evolución clínica suele ser diferente. Mientras el Alzheimer puede extenderse a distintas áreas del pensamiento, en LANS el deterioro tiende a permanecer más concentrado en la memoria durante un periodo prolongado.
Por ahora, no existe un análisis sencillo y definitivo que detecte por sí solo la acumulación de TDP-43 en una persona viva. El diagnóstico se apoya en la combinación de antecedentes, pruebas cognitivas, imágenes y otros indicadores. Por eso, los nuevos criterios funcionan como una guía para calcular probabilidades, no como una prueba única e infalible.
Qué cambia para los pacientes y sus familias
Contar con criterios más claros puede evitar diagnósticos imprecisos y ayudar a que las familias comprendan mejor qué está ocurriendo. También permite conversar con mayor realismo sobre la autonomía, los cuidados futuros y el ritmo probable de los cambios.
La distinción resulta especialmente importante al elegir tratamientos o ensayos clínicos. Los medicamentos dirigidos contra los depósitos de amiloide están diseñados para ciertos pacientes con Alzheimer y no constituyen un tratamiento específico para LANS. Si ambas alteraciones aparecen juntas, el equipo médico deberá valorar las opciones de manera individual.
Todavía se necesita más investigación para encontrar biomarcadores específicos y tratamientos dirigidos a la TDP-43. Mientras tanto, los médicos pueden atender factores que influyen en la salud cerebral, como el sueño, la actividad física, la presión arterial, la audición y la vida social. Para profundizar, puedes consultar esta guía de hábitos y alimentación para cuidar el cerebro.
Recibir un diagnóstico relacionado con la memoria puede despertar miedo e incertidumbre. Pero conocer con mayor precisión la causa probable también reduce dudas y permite tomar decisiones con tiempo. No todos los problemas de memoria avanzan de la misma manera, y esa es una de las enseñanzas más valiosas de este hallazgo.
Si notas cambios persistentes en ti o en alguien cercano, evita sacar conclusiones apresuradas. Anota cuándo comenzaron, en qué situaciones aparecen y cómo afectan la vida diaria. Esa información puede ser muy útil durante una consulta con neurología, geriatría o neuropsicología. Pedir orientación a tiempo no significa asumir lo peor: significa cuidar la memoria con atención y respeto.
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