El miércoles 24 de enero, si no recuerdo mal, cerca de las 12:34 del mediodía, mi perrita cocker, llamada Kanela, comenzó a comportarse de manera muy extraña. Corría en círculos, lloraba, se escondía detrás de unas tablas del patio y asomaba apenas la cabeza. Tenía una expresión de pánico que nunca antes le había visto. Miraba siempre hacia el mismo lugar y estuvo así casi una hora.
Cuando llegó mi hija del liceo y se acercó a verla, dijo que vio a un muchacho llorando y muy asustado, aunque solo ella lo veía. Luego mi hermana vio a alguien parado frente a la cocina. Yo fui al teléfono para llamar a un primo y escuché una voz que me dijo: "No llames a nadie".
Desde que vivimos aquí sentimos presencias, oímos voces y hasta hemos sentido que nos tocan. Llevamos seis meses en esta casa. ¿Qué puede estar pasando?
Respuesta
Los animales pueden alterarse por sonidos que nosotros no percibimos, por dolor, por olor a otros animales o incluso por una causa médica. El comportamiento de la perrita, por sí solo, no prueba una presencia.
En cuanto a las voces, figuras y sensaciones, hay que considerar primero explicaciones naturales: sugestión, miedo compartido, reflejos, ruidos de la casa, problemas eléctricos e incluso factores ambientales. Si los episodios continúan, convendría revisar la vivienda, descartar causas físicas y, si fuera necesario, consultar a un profesional de la salud. Cuando una familia vive con temor, las percepciones ambiguas suelen multiplicarse.