Lo que me pasó no sé cómo explicarlo. Una noche, en un hotel, sentí ruidos extraños. Me levanté para ver qué ocurría y, de repente, en la penumbra aparecieron dos ojos rojos. Al principio estaban lejos, pero de pronto los tenía frente a mí. Entonces la figura se iluminó y vi al Príncipe de las Tinieblas frente a mis ojos.
Días antes me habían hecho memorizar un pasaje de la Biblia y lo recité en voz alta. La criatura, retorciéndose de dolor, se desvaneció. Nunca se lo conté a nadie y no volvió a aparecérseme.
Respuesta
Una experiencia así puede sentirse totalmente real, pero no por eso tiene necesariamente un origen sobrenatural. La explicación racional más probable es un sueño muy vívido, una pesadilla, una alucinación hipnagógica o un episodio de terror nocturno.
Además, la imagen del diablo suele estar fuertemente condicionada por creencias religiosas, miedos previos y contenido simbólico. Que la figura desapareciera al recitar un pasaje bíblico también encaja con una escena construida por la propia mente en un estado alterado de conciencia.