Cuando vivía en otra casa veía y sentía cosas extrañas. Una noche estaba durmiendo y sentí que me tiraban una almohada. Desperté y vi a un niño sobre mi cama. Desapareció, y en la puerta había más niños que me dijeron que el árbol se iba a caer. Días después se cayó una rama grande de un árbol de mi casa.
Años más tarde, ya en otra casa, vi con mis padres que se caía un árbol en la calle. Por suerte no lastimó a nadie, pero yo sigo creyendo que aquello tenía relación con lo que me dijeron esos niños. También escuchaba voces y veía personas.
Respuesta
La relación entre la visión de los niños y la caída del árbol puede deberse a una coincidencia que luego quedó muy grabada en tu memoria. Cuando algo llamativo ocurre después de una experiencia extraña, tendemos a unir ambos hechos y a darles un sentido especial.
También puede influir que muchas de esas visiones hayan ocurrido entre el sueño y la vigilia. Si en la otra casa dejaron de pasar cosas, quizá había factores ambientales, emocionales o simplemente una etapa de mayor sugestión. Sin pruebas objetivas, no es posible concluir que se tratara de fantasmas o advertencias reales.