Desde hace unos cinco años me ocurre algo extraño en mi casa, ubicada en Bahía Blanca, Argentina. Según me dijo una curandera, hace muchos años vivía allí una familia que tenía un hijo con síndrome de Down. Ella asegura que el niño sufría maltrato, que murió a causa de ello y que su alma quedó en pena porque no pudieron velarlo como correspondía.
Dice que por eso, durante la noche, se escuchan en mi casa fuertes gritos de súplica y de auxilio.
Respuesta
El relato de la curandera puede resultar impactante, pero no constituye una prueba de que eso haya ocurrido realmente ni de que exista un alma en pena en la casa. Antes de aceptar una explicación así, convendría verificar si hay registros, testimonios confiables o alguna base objetiva.
Los gritos nocturnos también pueden tener orígenes más comunes: vecinos, animales, ecos, cañerías, ruidos del viento o sonidos de la calle amplificados por la noche. Cuando una historia trágica se asocia a una casa, cualquier ruido termina interpretándose de acuerdo con esa versión.