Después de entrar a la universidad para estudiar Derecho, dejé de creer en lo paranormal y empecé a inclinarme por explicaciones racionales. Sin embargo, lo que nos pasó a mi papá y a mí con la muerte de mi abuela sigue dándome vueltas.
Una semana antes de que mi abuelita falleciera, mi papá soñó que ella moría. Se despertó llorando. Nosotros no le dimos mayor importancia. Ese fin de semana la sacamos por primera vez a pasear en una silla de ruedas que le habíamos regalado. Parecía estar bien, pero yo sentí una especie de golpe seco en la boca del estómago, como una intuición muy desagradable.
Al día siguiente empeoró. Fui a verla y encontré al médico en el comedor. Cuando le pregunté cómo estaba, me respondió con un gesto que había fallecido. Mi papá estaba llorando junto a ella. Después de eso, durante algunos días sentí como si aún estuviera dando vueltas por la casa.
No sé si fueron señales o solo una forma de anticipar lo inevitable.
Respuesta
Lamento mucho la pérdida de tu abuela. Lo que cuentas es muy humano y muy frecuente en situaciones de enfermedad grave. Cuando sabemos que un ser querido está delicado, es normal tener sueños de muerte, presentimientos o una fuerte sensación de que algo va a pasar.
Después del fallecimiento también es común sentir que la persona sigue "presente" en la casa, especialmente durante el duelo. Eso no demuestra necesariamente una aparición, sino que forma parte de cómo la mente procesa una ausencia importante. Desde una mirada racional, tu relato no muestra nada fuera de lo esperable en un contexto de enfermedad y pérdida.