Tengo la costumbre de recostarme sobre la cama y, muchas veces, cuando dejo la mente en blanco, empiezo a ver un camino u otras imágenes: una montaña, un risco, la nieve. Lo veo en primera persona, como si realmente estuviera allí.
La cuestión es que, en algún momento, siento que caigo contra el suelo y me golpeo con fuerza. Cuando abro los ojos, descubro que esas lesiones aparecen realmente en mi cuerpo: raspaduras, cortadas o chichones.
Mi conclusión es que quizá la mente puede llegar a producir daño físico. Me gustaría escuchar otras opiniones.
Respuesta
La conexión entre mente y cuerpo es muy fuerte, pero no existe evidencia sólida de que una simple imagen mental produzca por sí sola cortes, raspaduras o golpes reales. Antes de pensar en algo extraordinario, hay que descartar causas mucho más probables: movimientos bruscos durante el sueño o la somnolencia, autoarañazos involuntarios, golpes contra objetos cercanos o problemas dermatológicos.
Lo recomendable es consultar a un médico y, si es necesario, a un especialista en sueño o neurología. También ayudaría observar si estas lesiones aparecen siempre en las mismas circunstancias y revisar el entorno físico donde te acuestas.