Una noche estaba sola en mi casa. Me encontraba despierta, acostada en la cama y a oscuras, cuando sentí que me tocaban la espalda con un dedo, bastante fuerte. Pensé que era mi perro y no le di importancia.
Más tarde volvió a ocurrir. Entonces me giré y grité el nombre del perro, pero él estaba dormido en su cama. Poco después escuché las campanadas de la iglesia, como las que suenan cuando muere alguien, y las del ayuntamiento marcando las doce. Luego oí que se rompían platos, la radio y la televisión se encendían y apagaban, y esto se repetía cada viernes.
Decidí quedarme despierta frente a mi computadora portátil. En un momento la pantalla se quedó en negro y aparecieron unas letras rojas que decían: "¡Déjame en paz!". Después eché pimienta en cada rincón de la casa y todo se terminó. ¿Por qué?
Respuesta
Cuando en una casa ocurren varios hechos extraños seguidos, tendemos a unirlos y darles una sola causa, pero eso no siempre significa que estén relacionados. Los toques pueden ser una sensación corporal mal interpretada; los aparatos que se encienden o apagan pueden deberse a fallas eléctricas; y el mensaje en la computadora podría tener un origen técnico, una configuración del sistema o incluso una broma previa.
Que todo haya terminado después de echar pimienta no demuestra que la pimienta haya tenido un poder especial. También puede haber coincidido con el final del problema o haberte dado tranquilidad, reduciendo tu estado de alerta. Antes de pensar en algo paranormal, conviene revisar instalaciones, aparatos y posibles causas concretas.