El 25 de diciembre de 2006 fui de vacaciones al campo. En la mañana salí a pasear con mis primos y, durante el camino, se nos acercó un niño vestido de negro, con ropa de fiesta y corbatín. Nos pidió ayuda para buscar a su cabra. Nos causó gracia y seguimos caminando con él.
Pasamos cerca del cementerio de Portoviejo y nos pidió que entráramos para buscar al animal. Le dijimos que no, pero igual lo seguimos sin que se diera cuenta. El cementerio era muy antiguo y estaba lleno de monte. De pronto perdimos de vista al niño.
Entonces vimos una cabra y pensamos que podía estar indicándonos algo, así que la seguimos. Se detuvo frente a una tumba donde había una foto del mismo niño, con fechas de 1900 a 1907.
Salimos asustados. Mi prima se cayó y, al ayudarla, vimos al niño jugando con la cabra. Esto ocurrió de verdad.
Respuesta
Es una historia muy llamativa, pero también admite explicaciones más terrenales. Puede haber existido un niño real al comienzo del episodio, y luego la sorpresa de encontrar una foto parecida en una tumba pudo hacer que ustedes reinterpretaran todo lo ocurrido.
En los cementerios antiguos hay muchas coincidencias visuales, fotos deterioradas y elementos que impresionan. Sumado al miedo, la memoria puede reconstruir la escena de forma más intensa con el paso del tiempo. Sin pruebas adicionales, no es posible asegurar que se tratara de un niño fantasma.