Una vez, de noche, estaba en mi colegio con mis compañeros y vimos en el cerro Mauco —que se ve desde allí— una especie de platillo muy brillante que iba a gran velocidad hacia el cerro. Pensamos que iba a chocar.
Pero, de forma increíble, cambió de rumbo y se elevó hacia el cielo hasta desaparecer entre unas nubes.
No era un avión de acrobacias.
Respuesta
Los objetos luminosos observados de noche suelen ser difíciles de identificar con precisión. La falta de referencias, la distancia y el movimiento aparente del cielo pueden hacer que un avión, un helicóptero, un meteoro o incluso un reflejo parezcan maniobrar de manera imposible.
Que a ustedes les haya parecido un "platillo" no necesariamente significa que lo fuera. Las observaciones nocturnas engañan mucho, especialmente cuando algo aparece y desaparece detrás de nubes o cambia de ángulo respecto del observador.