Un día venía de viaje desde Zaragoza hacia Huesca y, a unos diez kilómetros de llegar, sentí en varias ocasiones que alguien me llamaba por mi nombre con una voz muy grave.
Respuesta
Escuchar que alguien nos llama por el nombre puede ser una experiencia muy inquietante, pero no necesariamente paranormal. Cuando estamos cansados, conduciendo por largos trayectos o muy concentrados, el cerebro puede interpretar ruidos ambiguos como voces conocidas.
También puede influir el sonido del motor, el viento o el estado de semisugestión propio del viaje. Si fue un episodio aislado, lo más probable es que haya sido una confusión auditiva momentánea.