Piénselo dos veces si quiere ser delincuente y, además, compartir con todo el mundo su vida privada por Facebook, porque puede ser usado en su contra.
El dueño de un restaurante en Australia consiguió encontrar a un cliente que se fue sin pagar, gracias a la red social Facebook.
Seagrass (Melbourne, Australia) es el nombre restaurante en cuestión, su dueño, Peter Leary, quedó muy enojado luego de que varios jóvenes, luego de pedir platos muy caros, se fueran sin pagar. Al parecer dijeron que saldrían a fumar cigarrillos, pero jamás regresaron. La cuenta ascendía a 340 dólares.
Uno de los comensales había preguntado por una camarera que había trabajado en el lugar; esa fue la primera pista para el dueño quien, sin dudarlo, se comunicó con su ex empleada. Fue ella quien sugirió buscar a esa persona en Facebook.
Rápidamente encontraron el rostro de uno de los comensales en Facebook, pero eso no fue lo único. También se veía su novia y el lugar donde trabajaban ambos, un restaurante cercano. Inmediatamente se puso en contacto con el dueño del restaurante donde trabajaba el delincuente y le explicó la situación.
No pasó demasiado, y el comensal arrepentido regresó a disculparse y pagó su deuda, dejando incluso una generosa propina. De todas maneras luego, tanto el hombre como su novia, habían sido despedidos del restaurante donde trabajaban.
El propietario de Seagrass quedó satisfecho y no vio la necesidad de iniciar ninguna acción legal contra el joven.
El dueño de un restaurante en Australia consiguió encontrar a un cliente que se fue sin pagar, gracias a la red social Facebook.
Seagrass (Melbourne, Australia) es el nombre restaurante en cuestión, su dueño, Peter Leary, quedó muy enojado luego de que varios jóvenes, luego de pedir platos muy caros, se fueran sin pagar. Al parecer dijeron que saldrían a fumar cigarrillos, pero jamás regresaron. La cuenta ascendía a 340 dólares.
Uno de los comensales había preguntado por una camarera que había trabajado en el lugar; esa fue la primera pista para el dueño quien, sin dudarlo, se comunicó con su ex empleada. Fue ella quien sugirió buscar a esa persona en Facebook.
Rápidamente encontraron el rostro de uno de los comensales en Facebook, pero eso no fue lo único. También se veía su novia y el lugar donde trabajaban ambos, un restaurante cercano. Inmediatamente se puso en contacto con el dueño del restaurante donde trabajaba el delincuente y le explicó la situación.
No pasó demasiado, y el comensal arrepentido regresó a disculparse y pagó su deuda, dejando incluso una generosa propina. De todas maneras luego, tanto el hombre como su novia, habían sido despedidos del restaurante donde trabajaban.
El propietario de Seagrass quedó satisfecho y no vio la necesidad de iniciar ninguna acción legal contra el joven.
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