El manantial de la luna
Era una bella noche ilustrada por luciérnagas, cruzando un puente de piedras grises,
se dividía el jardín trasero del castillo lúgubre,
por el lago donde se bañaba la luna,
entre un lado de eucaliptos
y un lado de árboles que sobresaltaban sus cortes de cabello afrodisíaco otoñal,
que dibujaba una tonalidad
tan clara como su misma agua en las mañanas,
por lo que la noche le pintaba un agua asustada, temblorosa, marina, azulada y oscurecida,
pero la luz al final del camino era coloreada por los rizos de la luna
que se iba en las noches a ese lago para ganar espacio entre tantas hadas azuladas y brillantes que
también se veían
en ese tan natural espejo acuífero.
Autor
Perfil y contexto
Queretaro, México
Tengo 13 años, estoy en Queretaro, México, pero soy un chileno que ama a su país y también al que lo ha refugiado durant…
Ver perfil del autor¿Le gustó este texto?
Puntúe de 1 a 5 sin salir de la página.
Puntaje actual: 3,25/5 · 193 votos
Comentarios
Los comentarios pasan por revisión antes de publicarse.
Aún no hay comentarios. Puede dejar el primero.
Agregar comentario
El e-mail no se muestra públicamente.