COMENTARIOS SOBRE EL NUEVO TESTAMENTO

Religiones, espiritualidad, la vida después de la muerte, reencarnación, creencias, agnosticismo, filosofía, etc.
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Odin
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Re: Nuevo testamento

Mensaje por Odin » Jue Nov 24, 2011 6:48 pm

Miguelgusi escribió:Hola! En primer lugar os diré que la biblia no es un libro historíco si no de Fé.Lo importante son sus enseñanzas ya que el contenido como los libros los ha escogido la iglesia a su conbeniencia.
Hay muchos libros que a la hora de traducilos los han adaptado para transmitir un mensaje. :?: :?:
Me voy a permitir la licencia de corregirte en algun punto:
Si, la biblia es un libro de fe, porque hay que tener mucha fe, para creerse lo que dice.
Lo ha escogido la iglesia, a su conveniencia, ahi ya lo has dicho todo.
Y por ultimo, esos muchos libros que a la hora de traducirlos, los han adaptado.....................Hum.................yo mas bien te diria, que los han manipulado, para trasmitirte el mensaje que ellos, (la iglesia, no dios) les interesaba en su beneficio que escucharas. Pero tampoco te asustes, que eso no es de ahora, hace cientos de años que ya los empezaron a manipular :wink:

Un saludo
El tiempo dara o quitara razones

Roberso
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Mensaje por Roberso » Dom Nov 27, 2011 2:06 am

CORONADO DE ESPINAS Y ANTE LA MULTITUD

Sobre la coronación:

MATEO, en 27: 27 al 31, dice: “Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesùs al pretorio, y reunieron alrededor de èl a toda la compañìa; y desnudàndole, le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha, e hincàndo la rodilla delante de èl, le escarnecían, diciendo: ¡Salve Rey de los judìos!
Y escupièndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.
Despuès de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.”

MARCOS, en 15: 16 al 20, dice casi exactamente lo mismo, lo que deja ver que el relato lo escribiò el mismo que escribiò el de Mateo.

LUCAS, no menciona el asunto.

JUAN, en 19: 1 al 3, Lo narra màs corto y ademàs dice que antes de la coronación, Pilato le azotò nuevamente.

Jesùs ante la multitud:

MATEO, no menciona nada sobre el asunto.

MARCOS, no menciona nada sobre el asunto.

LUCAS, no menciona nada sobre el asunto.

JUAN, en 19: 4 al 15, dice: “Entonces Pilato saliò otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendàis que ningùn delito hallo en èl.
Y saliò Jesùs, llevando la corona de espinas y el manto pùrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquì el Hombre!
Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucificadle! ¡Crucificadle! Pilato les dijo: Tomadle vosotros porque yo no hallo delito en èl.
Los judìos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sì mismo hijo de Dios.
Cuando Pilato oyò decir esto, tuvo màs miedo.
Y entrò otra vez en el pretorio y dijo a Jesùs: ¿De dònde eres tù? Mas Jesùs no le dio respuesta.
Entonces le dijo Pilato: ¿A mì no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?
Respondiò Jesùs: Ninguna autoridad tendrìas contra mì, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.
Desde entonces procuraba Pilato soltarle, pero los judìos daban voces, diciendo: Si a èste le sueltas, no eres amigo de Cèsar; todo el que se hace rey, a Cèsar se opone.
Entonces Pilato, oyendo esto, llevò fuera a Jesùs, y se sentò en el tribunal llamado el Enlosado, y en hebreo Gabata.
Era la vìspera de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judìos: ¡He aquì vuestro Rey!
Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifìcale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos màs rey que Cèsar.”

Este relato, que no es de la autorìa de Juan, es un concierto de contradicciones. Lo que se busca con èl, es exonerar a Roma de la ejecución de Jesus, y cargarle la culpa a los judìos.

Ya Pilato habìa terminado con Jesùs al liberar a Barrabàs. Esto querìa decir que desde ese momento Jesùs habìa sido condenado. Y tan es asì, que Pilato azota màs de una vez a Jesùs y le corona de espinas para la crucifixión.
Pero en este relato, después de azotarle y coronaele de espinas, saca a Jesùs para que le viera la multitud, y dice: “¡He aquì el hombre!” Despuès, le lleva nuevamente adentro, luego le saca otra vez y dice: “¡He aquì vuestro Rey!”

Hay otra contradicción: Pilato le dice a Jesùs: “¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para salvarte?
¡Eso era verdad! Aquì Pilato reconoce su autoridad sobre el pueblo y sobre los sacerdotes, y sin embargo en Juan 19: 16, que es el versìculo que sigue a lo anotado lìneas arriba, dice: “Asì entonces lo entregò a ellos para que fuese crucificado.” Y eso, a pesar que en Juan 19: 12 de este mismo relato, dice: “Desde entonces procuraba Pilato soltarle.”
Esto lo pone el escritor sòlo para disculpar a Roma, pero no es la realidad porque tenìa autoridad para salvarle, y no lo hizo.

En este relato, en Juan 19: 4, dice: “Entonces Pilato, saliò otra vez y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendàis que ningùn delito hallo en èl.” Eso…..¿acabàndo de azotarle èl mismo?

Luego, en Juan 19: 6, “Pilato les dijo: Tomadle vosotros porque yo no hallo delito en èl.”
¿Entonces? ¿Por què lo habia azotado personalmente èl si no encontraba delito en Jesùs? Comprensible sòlo todas estas congruencias, por “intervenciones” en los escritos de los Evangelios.

Por ùltimo: En Mateo 27: 31, después de coronarle de espinas y de escarnecerle, dice: “…y le llevaron para crucificarle.”

Marcos dice lo mismo en 15: 20: “…y le sacaron para crucificarle.”
Pero en la narración de Juan, despuès de azotarle Pilato, y de coronarle de espinas, se monta la ficciòn de presentarlo al pueblo.

Pròximo escrito en este mismo tema: LA CRUCIFIXIÒN.

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Mensaje por Roberso » Dom Dic 04, 2011 5:34 am

LA CRUCIFIXIÒN I

Nota inicial: Como este es un relato sumamente extenso, lo dividiremos en tres partes. En esta primera parte sòlo escribiremos los relatos de los evangelistas, y en las partes dos y tres, los comentarios sobre los mismos; o sea sobre la crucifixión.

MATEO, en 27: 32 al 56, dice: “Cuando salìan hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simòn; a èste LE OBLIGARON a que llevase la cruz.
Y cuando llegaron a un lugar llamado Gòlgota, que significa: Lugar de la calavera, le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo.
Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sì sus vestidos, echando suertes, PARA QUE SE CUMPLIERA lo dicho por el profeta: Partieron entre sì mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
Y sentados le guardaban allì.
Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÙS, REY DE LOS JUDÌOS.
Entonces crucificaron con èl a dos LADRONES, uno a la derecha, y otro a la izquierda.
Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tù que derribas el templo, y en tres dìas lo reedificas, sàlvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.
De esta manera tambièn, los principales sacerdotes, escarnecièndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decìan:
A otros salvò, a sì mismo no se puede salvar; si es el rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en èl.”

MARCOS, en 15: 21 al 32.dice: “Y OBLIGARON a uno que pasaba, Simòn de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venìa del campo, a que le llevase la cruz.
Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sì sus vestidos, echando suertes para ver què se llevarìa cada uno.
Era la hora tercera cuando le crucificaron.
Y el tributo escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDÌOS.
Crucificaron tambièn con èl a DOS LADRONES, uno a su derecha, y el otro a su izquierda.
Y SE CUMPLIÒ LA ESCRITURA QUE DICE: Y fue contado con los inicuos.
Y los que pasaban le ignoraban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! Tù que derribas el templo de Dios, y en tres dìas lo reedificas,sàlvate a ti mismo y desciende de la cruz.
De esta manera tambièn los principales sacerdotes, escarneciendo, se decìan unos a otros, con los escribas: A otros salvò, a sì mismo no se puede salvar.
El Cristo Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. Tambièn los que estaban crucificados con èl le injuriaban.”

LUCAS, en 23: 26 al 43, dice: “Y llevàndole, TOMARON a cierto Simòn de Cirene, que venìa del campo.Y LE PUSIERON ENCIMA LA CRUZ para que la llevase tras Jesùs.
Y le seguìa GRAN MULTITUD DEL PUEBLO que lloraban y hacìan gran lamentación por èl.
Pero Jesùs, vuelto hacia ellos, les dijo: Hijos de Jerusalèn, no llorèis por mì, sino llorad por vosotros mismos y por vuestros hijos.
Porque he aquì vendràn dìas en que diràn: Bienaventuradas las estèriles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.
Entonces comenzaràn a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos.
Porque si en el àrbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, què no se harà?
Llevaban tambièn con èl a otros dos QUE ERAN MALHECHORES para ser muertos.
Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allì, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Y Jesùs decìa: Padre, perdònalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sì sus vestidos, echando suertes.
Y el pueblo estaba mirando; y aun LOS GOBERNANTES se burlaban de èl, diciendo: A otros salvò; sàlvese a sì mismo, si èste es el Cristo, el escogido de Dios. Los soldados tambièn le escarnecían acercàndose y presentàndole vinagre, y diciendo: Si tù eres el Rey de los judìos, sàlvate a ti mismo.
Habìa tambièn sobre èl un tìtulo escrito con letras, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÌOS.
Y uno de los malhechores QUE ESTABAN COLGADOS le enjuiciaba, diciendo: Si tù eres el Cristo, sàlvate a ti mismo y a nosotros.
Respondiendo el otro, le reprendiò, diciendo: ¿Ni aun TEMES TÙ A DIOS, estando en la misma condenación?
Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas èste ningùn mal hizo.
Y dijo a Jesùs: Acuèrdate de mi cuando vengas en tu reino.
Entonces Jesùs le dijo: De cierto te digo que hoy estaràs conmigo en el paraìso.”

JUAN, en 19: 16 al 37, dice: “Asì que entonces lo entregò a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesùs, y le llevaron.
Y èl, CARGANDO SU CRUZ, saliò al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo Gòlgota; y allì le crucificaron, y con èl a otros dos, uno a cada lado, y Jesùs en medio.
Escribiò tambièn Pilato un tìtulo, que puso sobre la cruz, el cual decìa: JESÙS NAZARENO, REY DE LOS JUDÌOS.
Y muchos de los judìos leyeron este tìtulo; porque el lugar donde Jesùs fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el tìtulo estaba escrito en hebreo, en griego y en latìn.
Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judìos: No escribas Rey de los judìos; sino que èl dijo: Soy Rey de los judìos.
Respondiò Pilato: Lo que he escrito, he escrito.
Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesùs, TOMARON SUS VESTIDOS E HICIERON CUATRO PARTES, una para cada soldado. Tomaron tambièn su tùnica , la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo.
Entonces dijeron entre sì: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella , a ver de quièn serà. Esto fue PARA QUE SE CUMPLIESE LA ESCRITURA que dice:
Repartieron entre sì mis vestidos,
Y sobre mi ropa echaron suertes.
Y asì lo hicieron los soldados.
Estaban junto a la cruz de Jesùs su madre, y la hermana de su madre, Marìa mujer de Cleofàs, y Marìa Magdalena.
Cuando vio Jesùs a su madre, y al discìpulo a quien èl amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahì tu hijo.
Despuès dijo al discìpulo: He ahì tu madre. Y desde aquella hora el discìpulo la recibiò en su casa.”

Los que leen este tema: Por favor, analicen cada uno de los 4 relatos que en la pròxima semana comentaremos.

Pròximo escrito en este mismo tema: LA CRICIFIXIÒN II

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Mensaje por Roberso » Dom Dic 11, 2011 3:48 pm

LA CRUCIFIXIÒN II

COMENTARIOS:

De los 4 relatos sobre la crucifixión que estàn arriba, en el escrito LA CRUCIFIXIÒN I, y que ya deben haber leìdo, el de Mateo, Marcos y Lucas estàn hechos por el mismo escritor, con ligerìsimas variaciones en cada uno de ellos para aparentar diferente autorìa.
El relato atribuìble a Juan, presenta mutilaciomnes e interpolaciones como en muchos otros relatos que dicen ser de èl.

La razòn para deducir esto es muy sencilla. El relato del pasaje de: ¿Quièn es mi madre y quiènes mis hermanos?, pertenece al autor de Mateo, Marcos y Lucas, y en ese relato, el escritor, hace caer en una tremenda contradicción a Jesùs, hacièndole faltar el mandamiento de “Honraràs a tu padre y a tu madre”; y esta deshonra, luego que Jesùs habìa llamado la atención a los fariseos porque no cumplìan con ese mandamiento.

Segùn Juan, este no es el mismo Jesùs de ese desgraciado hecho que el autor hizo protagonizar a Jesùs. En este relato, en plena crucifixión, dice a su madre: “Mujer, he ahì tu hijo.” Y dice tambièn a Juan: “He ahì tu madre.” Porque si la verdadera personalidad de Jesùs hubiera sido la que le imputa el autor del relato de Mateo, Marcos y Lucas sobre: ¿Quièn es mi madre?, por cierto, relato que Juan no hace en su Evangelio. Si ese Jesùs hubiese dicho eso, ¿què iba a esperar de un discìpulo a quièn èl estaba hacièndole el encargo de ver por su madre, cuando èl habìa antes ignorado a su madre y a sus hermanos?
Ellos tenìan que obrar como su maestro les habìa enseñado, y el maestro tenìa que dar a sus discípulos el ejemplo de esa enseñanza.
Sigamos con los comentarios de la crucifixión.

En Juan se dice que PILATO ESCRIBIÒ un tìtulo QUE PUSO sobre la cruz. Esto pone a Pilato, como en otras oportunidades, no como el gobernador de Judea sino como un funcionario comùn y corriente que: Azotò a Jesùs; que escribiò un letrero que decìa: JESÙS NAZARENO, REY DE LOS JUDÌOS; y que èl mismo lo puso sobre la cruz.

Estas acciones “gubernamentales” por parte de Pilato, estàn confirmadas en este mismo relato de Juan, cuando los sacerdotes le piden a Pilato QUE NO ESCRIBA eso, sino que Jesùs habìa dicho: Soy el rey de los judìos. Y para confirmar aùn màs, Pilato respondiò:
LO QUE HE ESCRITO, HE ESCRITO.

Tambièn hay otra interpolaciòn sobre la suerte de la ropa de Jesùs, que se la reparten los soldados, y echan a la suerte su tùnica. Tratan de hacer ver en los Evangelios que con este acto se cumplìa una profecìa. Pero lo que se toma como profecìa no era tal, y si no era profecìa, no podìa haberse cumplido una profecìa, por el sòlo propòsito de hacerla cumplir.

La tal profecìa, (que no lo es), se refiere a Salmos 22: 18, que dice:
“Repartieron entre sì mis vestidos,
Y sobre mi ropa echaron suertes.”
El autor de los Salmos es David. David dedicò este Salmo al mùsico principal, y lo titulò: LA CIERVA DE LA MONTAÑA, (Ajelet – sahar, o Ay – ysleth – shashar). Los Salmos son oraciones y alabanzas de Israel a Jehovà. Ninguno de ellos es profètico; sòlo se referìan a hechos del pasado y de la actualidad. ¡Ademàs! David fue rey de Israel, y no fue profeta, y al no serlo, nada escrito por èl se puede tomar como profecìa. Los judìos no lo hacen.

Es un afàn grande el de los autores y el de los “correctores” de los Evangelios el de presentar a Jesùs como el Mesìas prometido a Israel; y por ese mismo afàn, se han cometido muchos desaciertos en estas narraciones.
En ocasiones, por lo escrito en los Evangelios parece que el grupo de discìpulos andaba cada cual por su lado, dispersados, y específicamente Juan, que narra unos hechos, cuando Mateo, que tambièn fue discìpulo de Jesùs, no lo hace, y viceversa. Y se trata de hechos importantes que habrìa sido imposible que hubiesen sido pasados por alto por sus discìpulos. Y sin embargo, eso sucediò. Esta es otra prueba de que los nombres de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, sòlo se usaron para tomar muy poco de sus relatos originales y mezclarlos con una serie de relatos interpolados, y que subliminalmente hacìan “justificar”ciertas pràcticas, ritos y dogmas del catolicismo.

Dice la Biblia de Casiodoro de Reina sobre los Evangelios: “Los cuatro Evangelios son desde el punto de vista divino perfectos en su carácter de revelaciòn.”
La crucifixión de Jesùs, se considera un hecho importante, y debiò ser importante, y màs que importante impactante para los discìpulos de Jesùs, y para todos sus seguidores. Por lo tanto, este relato como todos los de los Evangelios, deberìan ser: “Desde el punto de vista divino: “Perfectos”; para tomar las palabras de Casiodoro de Reina.
¿Lo son? Esto lo veremos en LA CRCIFIXIÒN III, en el que finalizaràn los comentarios sobre este hecho.

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Mensaje por Roberso » Dom Dic 18, 2011 6:05 am

LA CRUCIFIXIÒN III

¡Bueno! Llegamos a la parte final de LA CRUCIFIXIÒN. Ya leyeron en la parte I lo que dicen los Evangelios. Tambièn leyeron en la parte II los comentarios iniciales, y en esta tercera parte cerramos los comentarios sobre quizàs el episodio màs importante en la vida de Jesùs a juzgar por los deprimentes recordatorios anuales sobre el suceso.

¿QUIÈN CARGÒ LA CRUZ?

MATEO dice que OBLIGARON a Simòn de Cirene a que cargase la cruz.

MARCOS dice lo mismo.

LUCAS dice que a Simòn de Cirene LE PUSIERON ENCIMA la cruz para que la llevase tras Jesùs. No dice que lo obligaron. PONER ENCIMA no denota que fue obligado a ello ya que Simòn de Cirene pudo haber solicitado que le pusieran la cruz encima.

JUAN, el discìpulo màs querido de Jesùs, (según el Evangelio de Juan), dice: “Y èl, (Jesùs), CARGANDO SU CRUZ, saliò al Gòlgota; y allì le crucificaron. Segùn Juan, nadie le ayudò con la cruz, ni obligaron a nadie a hacerlo.

Ignoremos los relatos de Marcos y Lucas que no fueron discìpulos de Jesùs, y veamos lo que dicen sus dos discìpulos: Mateo y Juan.
MATEO dice que la cruz la cargò Simòn de Cirene.
JUAN dice que la cruz la cargò Jesus.
Aquì tenemos ya algo: ¿PERFECTO desde el punto de vista divino? ¡Por Dios!

En unos rollos desenterrados cerca de Atenas, Grecia, que fueron escritos por un amanuence griego de Poncio Pilato, llamado Aticus, y presente durante la crucifixión, dice que Simòn de Cirene, al ver que Jesùs difícilmente podìa cargar la cruz, èl, Simòn de Cirene espontáneamente la cargò porque Jesùs habìa favorecido a su familia.

¿QUÈ LE DIERON DE BEBER?

MATEO dice que vinagre mezclado con hiel, DESPUÈS de crucificarle.

MARCOS dice que vino mezclado con mirra, ANTES de crucificarle.

LUCAS dice que le presentaban vinagre pero DESPUÈS de crucificarle.

JUAN no dice nada sobre esto.

¿QUIÈN PUSO EL LETRERO?

MATEO dice que el letrero lo pusieron sobre su cabeza. No dice que lo hizo Pilato.

MARCOS tampoco dice que el letrero lo puso Pilato.

LUCAS tampoco dice que el letrero lo puso pilato.

JUAN dice que: “ESCRIBIÒ tambièn Pilato un tìtulo QUE PUSO sobre la cruz.”

¿QUÈ DECÌA EL LETRERO?

MATEO menciona que decìa: ESTE ES JESÙS, EL REY DE LOS JUDÌOS. ¡Nada màs!

MARCOS dice: EL REY DE LOS JUDÌOS.

LUCAS dice: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÌOS, con letras latinas y hebreas. O sea, un cartel con dos inscripciones.

JUAN dice: JESÙS NAZARENO, REY DE LOS JUDÌOS, escrito en hebreo, en griego y en latìn. Un letrero con TRES inscrpciones. ¡Màs incoincidencias! Preguntamos: ¿Esto es algo PERFECTO desde el punto de vista divino?

SOBRE LOS VESTIDOS.

MATEO dice que: “Repartieron entre sì SUS VESTIDOS, echando suertes”; esto, después de crucificarle.

MARCOS dice: “Repartieron entre sì SUS VESTIDO, echando suertes; después de crucificarle

Ni una letra diferente entre Mateo y Marcos, y eso que Marcos no fue discìpulo de Jesùs.

LUCAS dice: “Tomaron SUS VESTIDOS e hicieron cuatro partes, una para cada soldado.” Solamente sortearon la tùnica

Tomar SUS vestidos y dividirlos en cuatro partes, suena màs a guardarropas que a una muda de ropa. ¿Es que Jesùs fue al Gòlgota con equipaje? Si una persona anda vestida, se supone que ande con su vestido, pero al decir: SUS VESTIDOS, hace suponer eso: Que Jesùs fue a la crucifixión con equipaje.

LOS DOS LADRONES.

MATEO dice: “Entonces crucificaron con èl a DOS LADRONES, uno a la derecha, y el otro a la izquierda.”
Tambièn dice: “Lo mismo le injuriaban los ladrones que estaban crucificados con èl.”

MARCOS dice: “Y cuando llegaron al lugar llamado Gòlgota, que traducido es: Lugar de la Calavera, le crucificaron allì, y a los DOS MALHECHORES, uno a la derecha y otro a la izquierda.”
Tambièn dice: "Tambièn los que estaban crucificados con èl le injuriaban.”

LUCAS dice: "Llevaban tambièn con èl a otros dos que eran MALHECHORES para ser muiertos.”
Tambièn dice: “Y uno de los malhechores que estaban colgados tambièn le injuriaba.”
Y tambièn dice: “El otro le respondiò diciendo: ¿Ni aùn temes tù a Dios estando en la misma condenaciòn?

JUAN dice: “ Y allì le crucificaron, y con èl A OTROS DOS, uno a cada lado.”
No dice que los dos le injuriaron. Tampoco dice que fue uno solo el que lo injuriò.

SOBRE MARÌA SU MADRE, Y JUAN.

MATEO. en 27: 56, dice que las Marìas que estaban eran:Marìa Magdalena y Marìa la madre de Jacobo y de Josè. Tambièn dice que estaba la madre de los hijos de Zebedeo. No dice que estaba la madre de Jesùs.

MARCOS, en 16: 40, dice: “Estaban Marìa Magdalena, Marìa la madre de Jacobo el menor y de Josè, y Salomè.” No dice que estaba la madre de Jesùs.

LUCAS no menciona el asunto.

JUAN dice: “Estaban junto a la cruz de Jesùs su madre, y la hermana de su madre, Marìa la mujer de Cleofàs, y Marìa Magdalena.
Cuando vio Jesùs a su madre, y AL DISCÌPULO A QUIEN AMABA, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahì tu hijo.
Despuès dijo al discìpulo: He ahì tu madre. Y desde aquella hora el discìpulo la recibiò en su casa.”

Segùn esta narración de Juan, èl era el ùnico de ellos que se encontraba en la crucifixión, pues claramente lo dice: Al discìpulo a quien amaba, QUE ESTABA PRESENTE. No nombra a ninguno de los otros.

¿QUIÈNES LO SEGUÌAN?

MATEO no dice nada sobre eso.

MARCOS no dice nada sobre eso.

LUCAS, que no fue su discìpulo, dice: “Y le seguìa GRAN MULTITUD DEL PUEBLO que lloraba y hacìan gran lamentación por èl.”

JUAN no dice nada sobre eso.

¿Dònde estaba esa gran multitud del pueblo que lloraban y hacìan gran lamentación siguiendo a Jesùs, cuando la multitud lo condenaba y preferìa suelto al delincuente Barrabàs?
Dicen los Evangelios que Pilato habìa convocado al pueblo, y fue el pueblo el que pidió la crucifixión. (¿?).

Pròximo escrito en este mismo tema: LA MUERTE DE JESÙS I

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Mensaje por Roberso » Dom Dic 25, 2011 3:13 am

LA MUERTE DE JESÙS I

Este escrito es tan extenso como la crucifixión, debido a lo extenso de los relatos del Nuevo Testamento sobre el tema.
En esta parte I, sòlo mostraremos lo que se dice sobre la muerte de Jesùs, y la pròxima semana escribiremos los comentarios sobre lo que dicen los Evangelios.

MATEO, en 27: 45 al 56, dice: “Y desde la hora sexta HUBO TINIEBLAS SOBRE TODA LA TIERRA hasta la hora novena.
Cerca de la hora novena, Jesùs clamò a gran voz, diciendo: Elì, Elì, ¿lama sabactani? Esto es: Diòs mìo, Dios mìo, ¿por qué me has desamparado?
Algunos de los que estaban allì decìan, al oirlo: A Elìas llama èste.
Y al instante, corriendo uno de ellos, tomò la esponja, y la empapò de vinagre, y ponièndola en una caña, le dio de beber.
Pero los otros decìan: Deja, veamos si viene Elìas a librarle.
Mas Jesùs, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregò el espìritu.
Y he aquì, el velo del templo se razgò en dos, de arriba abajo, y la tierra temblò, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, después de la resurrección de èl, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.
El centurión y los que estban con èl guardando a Jesùs, visto el terremoto y las cosas que habìan sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente èste era hijo de Dios.
Estaban allì muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habìan seguido a Jesùs desde Galilea, sirvièndole, entre las cuales estaban Marìa Magdalena, Marìa la madre de Jacobo y de Josè, y la madre de los hijos de Zebedeo.”

MARCOS, en 15: 33 al 41, dice: “Cuando vino la hora sexta, HUBO TINIEBLAS SOBRE TODA LA TIERRA hasta la hora novena
Y a la hora novena Jesùs clamò a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?, que traducido es: Dios mìo, Dios mìo, ¿por què me has desamparado?
Y algunos de los que estaban allì decìan al oirlo: Mirad, llama a Elìas.
Y corriò uno, y empapando una esponja en vinagre, y ponièndola en una caña, le dio de beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elìas a bajarle.
Mas Jesùs, dando una gran voz, expirò.
Entonces el velo del templo se razgò de arriba abajo.
Y el centurión que estaba frente a èl, viendo que después de clamar habìa expirado asì, dijo: Verdaderamente este hombre era hijo de Dios.
Tambièn habìa algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban Marìa Magdalena, Marìa la madre de Jacobo el menor y de Josè, y Salomè, quienes, cuando èl estaba en Galilea, le seguían y le servìan; y otras muchas que habìan subido con èl a Jerusalèn.”

LUCAS, en 23: 44 al 49, dice: “Cuando era la hora sexta, HUBO TINIEBLAS SOBRE TODA LA TIERRA hasta la hora novena.
Y el sol se oscureciò, y el velo del templo se razgò por la mitad.
Entonces Jesùs, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espìritu. Y habiendo dicho esto, expirò
Cuando el centuriòn vio lo que habìa acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.
Y toda la multitud de los que estaban presentes en este espectàculo, viendo lo que habìa acontecido, se volvían golpeàndose el pecho.
Pero todos sus conocidos, y las mujeres que le habìan seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.”

JUAN, en 19: 28 al 37, dice: “Despuès de esto, sabiendo Jesùs que ya todo estaba consumado, dijo: PARA QUE LA ESCRITURA SE CUMPLIESE: Tengo sed.
Y estaba allì una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y ponièndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.
Cuando Jesùs hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es.Y habiendo inclinado la cabeza, entregò el espìritu.
Entonces los judìos, por cuanto era la vìaspera de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el dìa de reposo (pues aquel dìa de reposo era de gran solemnidad) rogaron a Pilato que les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allì.
Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asismismo al otro que habìa sido crucificado con èl.
Mas cuando llegaron a Jesùs, como le vieron YA MUERTO, no le quebraron las piernas.
Pero uno de los soldados le abriò el costado con una lanza, y al instantye SALIÒ SANGRE Y AGUA.
Y el que lo vio, (Juan), da testimonio, y su testimonio es verdadero; y èl sabe que dice verdad, para que vosotros tambièn creàis.
Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No serà quebrado hueso suyo.
Y otra Escritura dice: Miraràn al que traspasaron.”

Los relatos de Mateo, Marcos y Lucas, son de un mismo escritor, con algunas variaciones entre los tres relatos para aparentar diferente autorìa.

Demasiadas coincidencias en las palabras escritas entre uno que fue y dos que no fueron discìpulos de Jesùs, y las diferencias de años entre los escritos de ellos.

Pròximo escrito en este mismo tema: LA MUERTE DE JESÙS II

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Mensaje por Roberso » Dom Ene 01, 2012 8:48 am

LA MUERTE DE JESÙS II

COMENTARIOS:

Comentemos entonces un hecho tan importante como la muerte de jesùs, bajo la lupa de que son relatos “inspirados por Dios” a travès de su faceta de espìritu santo, o como dice el comentariosta de la Biblia de Casiodoro de Reina, Scofield, que: “Son desde el punto de vista divino perfectos en su carácter de revelaciòn.”

LA TIERRA EN TINIEBLAS:

Mateo, empieza la narración del hecho asì: “Y desde la hora sexta hubo tinieblas SOBRE TODA LA TIERRA hasta la hora novena.”

Marcos, la empieza asì: “Cuando vino la hora sexta, HUBO TINIEBLAS SOBRE TODA LA TIERRA hasta la hora novena.”

Lucas, la empieza asì: “Cuando era como la hora sexta, HUBO TINIEBLAS SOBRE TODA LA TIERRA hasta la hora novena.

Hay una diferencia imperceptible entre tres narraciones de uno que fue, y dos que no fueron discìpulos de Jesùs. Tambièn con diferencias de tiempo entre la aparición de sus respectivos Evangelios.

Juan no dice nada sobre este fenòmeno. No menciona que hubo tinieblas, ni en toda la tierra, ni en la Palestina, ni en Judea, y ni siquiera en Jerusalèn, y mucho menos en el Gòlgota, en donde estaba muriendo Jesùs. Y èl, (Juan), asegura en su narración, que estuvo presente en la muerte de Jesùs, y que èl, (Juan), da testimonio verdadero de los hechos.

¿De dònde salieron las tinieblas de Mateo, Marcos y Lucas?

EL CLAMOR DE JESÙS:

Mateo dice: “Cerca de la hora novena, Jesùs clamò a gran voz, diciendo: Elì, Elì, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mìo, Dios mìo, ¿por què me has desamparado?”

Marcos dice: “Y a la hora novena Jesùs clamò a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? Que traducido es: Dios mìo, Dios mio, ¿por què me has desamparado?”

Lucas dice: “Entonces Jesùs, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espìritu.”

Juan dice en su relato: “Dijo: Consumado es.”

Estas cuatro narraciones, a pesar de que no son coincidentes en lo que dijo Jesùs ya que en las de Mateo y Marcos, es un reproche, y mansa y de aceptación en las de Marcos y Juan, las cuatro coinciden en una cosa: Jesùs se està dirigiendo a un ser superior.
En el Concilio de Nicea del añor 325 E.C., se proclamò Dios a Jesùs.
Despuès se le diò con el dogma de la trinidad, consubstancialidad con Dios ya que la trinidad la forman El Padre, (Dios), el hijo, (Jesùs), y el espìritu santo; y los tres son uno solo.(¿?).
¿Còmo puede Dios, en este caso Jesùs, dirigirse a Dios si Dios es uno mismo?

¿Còmo le pudo reclamar a Dios un desamparo, si ese mismo Dios a quien le reclama su desamparo, el mismo Dios desamparante, es el mismo Dios desamparado que reclama en este acto al Dios desamparante que es el mismo Dios desamparado? ¡Què lìo explicar esto!

¿Còmo esperaba Jesùs que Dios el desamparante, que era Jesùs mismo, lo amparara cuando èl, siendo Dios mismo, no se habìa dado amparo?

Resumiendo: ¿Jesùs clama amparo, y a gran voz, a èl mismo como Padre, cuando èl mismo se habìa desamparado como hijo?

En Lucas se dice: “Padre, en tus manos encomiendo MI ESPÌRITU.
Un espìritu es una individualidad. Hasta Dios que es el màs perfecto y puro de los espìritus es una individualidad: La individualidad Superior.
Aquì Jesùs no entrega su individualidad o espìritu a sì mismo sino a un Dios superior; y si es superior, Jesùs no puede ser Dios mismo, ni consubstancial con Dios.

LOS SOLDADOS Y ELÎAS:

Mateo dice: Y algunos de los que estaban allì, decìan al oirlo: A Elìas llama èste.”
Ta,mbièn dice: “Pero los otros decìan: Deja, veamos si viene Elìas a librarle.”

Marcos dice: “Y algunos de los que estaban ahì decìan al oirlo: Mirad, llama a Elìas.”
Tanbièn dice: “Dejad, veamos si viene Elìas a salvarle.”

Lucas no menciona sobre esto de Elìas.

Juan no menciona sobre esto de Elìas.

Los soldados que custodiaban a Jesùs eran romanos paganos. Ellos no sabìan quièn era Elìas como para empezar a hacer bromas con Jesùs y Elìas.
A esto se podrìa argumentar que no fueron los soldados lo que lo dijeron sino algunos judìos presentes. Esto es rebatible porque si fueron judìos los bromistas, el judìo sabe muy bien lo que quiere decir Eloi y Eli como para confundir esas palabras con Elìas. Tambièn sabìan quièn fue Elìas como para confundir un clamor de Jesùs a Dios, (Eloi), con un clamor al profeta Elìas.

Seguiremos con los comentarios sobre este hecho.

Pròximo escrito en este mismo tema: LA MUERTE DE JESÙS III

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Mensaje por Roberso » Dom Ene 08, 2012 7:27 am

LA MUERTE DE JESÙS III

Continuamos con los comentarios sobre este suceso de los Evangelios.

LA ESPONJA CON VINAGRE:

Mateo dice: “Y al instante, corriendo uno de ellos, tomò la esponja, y la empapò de vinagre, y ponièndola en una caña, le dio de beber.”

Marcos dice: “Y corriò uno, y empapando una esponja en vinagre, y ponièndola en una caña, le dio de beber.”

Lucas no dice nada sobre esto.

Juan dice: Despuès de esto, sabiendo Jesùs que ya todo estaba consumado, DIJO PARA QUE LA ESCRITURA SE CUMPLIESE: Tengo sed.
Y estaba allì una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y ponièndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.”

¿Què hacìa una vasija de vinagre en el Gòlgota en un acto de crucifixión? La crucifixión era una pena de muerte, y a los verdugos no los tenìan allì mantenièndolos vivos con vinagre o con agua. Estaban allì hasta que murieran.

La menciòn de este hecho que hace el autor en las narraciones de Mateo y Marcos, y la interpolaciòn hecha en la narración de Juan, no tuvo otro fin que acomodar de algo escrito por David en su Salmo 59: 21, que nada tiene que ver con Jesùs.
Pero esto versìculo y Salmo mencionados se lo quiere tomar como una profecìa cuando solamente obedece a una alabanza de David a su Dios.

El hecho de tratar de hacer esta conexiòn con el mencionado Salmo, no es otra cosa que intentar una vez màs, de presentar en los Evangelios a Jesùs como el mesìas, y como èste, (el mesìas), tenìa que venir de la casa de David, nada màs oportuno que buscar en estas oraciones y alabanzas, (los Salmos de David)), algo que pudiese conectar a Jesùs con David y viceversa, a pesar que estas buscadas conexiones, (los Salmos), no son profecìas.

El Salmo 67 fue escrito por David y lo dedicò al mùsico principal. Este Salmo es de algo que le dice David a su Dios, en donde èl, (David), se minimiza, se humilla y se confiesa. No es como se pretende, un anuncio de Cristo. Poèticamente David se declara pecador y clama a Dios por las humillaciones que recibe de sus enemigos.

Dice David en Salmos 69: 5: “Dios, tù conoces mi insensatez, y mis pecados no te son ocultos.” Si este versìculo se refierea Jesùs, ¿cuàl es la insensatez, y cuàles fueron los pecados de Jesùs?
Bàsicamente el clamor de David es de que sus imperfecciones, (que fueron màs que muchas), no influyan en la confianza de los que confìan en Jehovà.

En el versìculo 21 del Salmo 69, dice David a Jehovà:
“Me pusieron ademàs hiel por comida,
Y en mi sed me dieron a beber vinagre.”


Eso es lo que se trata de hacer cuando se menciona sobre estos dos hechos en los Evangelios: PARA QUE SE CUMPLIESE LA ESCRITURA.
Si se usa la palabra CUMPLIESE, es porque se trata de una profecìa, y Salmos 69:21, no es ninguna profecìa. Es un acto de contrición del pecador David. Y una vez màs decimos: Davir fue rey de Israel, no profeta. Ademàs, ¿Jesùs fue tan pecador como David?

LA MUERTE DE JESÙS:

Mateo dice: “Mas Jesùs, habiendo otra vez clamado a gran voz, ENTREGÒ EL ESPÌRITU.”

Marcos dice: “Mas Jesùs, dando una gran voz, EXPIRÒ.”

Lucas dice: “Entonces Jesùs, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espìritu. Y habiendo dicho esto, EXPIRÒ.”

Juan dice: “Dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, ENTREGÒ EL ESPÌRITU.”

En Marcos y Lucas se dice: EXPIRÒ. Eso està bien. Es lo normal.

En Mateo y Juan se dice: ENTREGÒ EL ESPÌRITU. Esta es una barbaridad que no pudo haber sido “inspirada por Dios”, ni por “el espìritu santo”, ni por cualquiera otra entidad.
El ser es un espìritu con cuerpo fìsico. Por eso, a la inteligencia o espìritu que anima ese cuerpo se le llama alma, (que anima), Al espìritu se le entrega un cuerpo para que lo anime. Al producirse la muerte fìsica, es el cuerpo el que muere, por lo tanto, EL ESPÌRITU ENTREGA EL CUERPO. Jamàs se puede decir que EL CUERPO ENTREGA EL ESPÌRITU, y mucho menos que EL ESPÌRITU ENTREGA EL ESPÌRITU.

Pero hay algo màs: Si Jesùs es un espìritu, puesto que èl mismo se entregò según los Evangelios de Mateo y Juan, Jesùs es una entidad espiritual. Es una individualidad espiritual como cualquier otro espìritu. Màs progresado si se quiere, pero al fin y al cabo un espìritu, no Dios mismo. ¿Por què?
Porque siendo Jesùs el Espìritu Santo Y dios, (por consubstancialidad), o sea, una misma entidad, ¿què estaba entregando entonces, haciendo caso al dogma de la trinidad? ¿El Espìritu Santo? ¡A quièn se lo entregò? ¿A sì mismo? Dice el Evangelio: “Y clamando a gran voz entregò su espìritu.”
En este acto èl estaba clamando a Dios. ¿Què significa esto? Que Dios en la cruz, estaba clamando a Dios en “el cielo” o en “su reino”, que es el mismo Dios que està en la cruz.
Pero tambièn el que està en la cruz es por consubstancialidad el Espìritu Santo. Por lo tanto, el Espìritu Santo que està en la cruz y que a la vez es Dios y es Jesùs, se entrega a sì mismo al Dios que està en “su reino”, que a la vez es Jesùs y el Espìritu Santo que estàn en la cruz; se recibe a sì mismo como Espìritu Santo, que a la vez es èl mismo, y es Dios. ¡Por Dios!

¡Bueno! Seguiremos comentando sobre esto, la pròxima semana.

Pròximo escrito en este mismo tema: LA MUERTE DE JESÙS IV

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Mensaje por Roberso » Dom Ene 15, 2012 8:30 am

LA MUERTE DE JESÙS IV

Seguimos con los comentarios sobre lo dicho en los Evangelios sobre la muerte de Jesùs.

LOS FENÒMENOS REGISTRADOS:

Mateo dice: “Y he aquì, el velo del templo se razgò en dos, de arriba abajo; Y la tierra temblò, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habìan dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de èl, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.”

Marcos dice: “Entonces el velo se razgò en dos de arriba abajo.”

Lucas dice: “Y EL SOL SE OBSCURECIÒ, y el velo del templo se razgò por la mitad.”

Juan no dice nada sobre el asunto.

Para Mateo y Marcos, el Sol no se obscureciò como dice Lucas, lo cual es una barbaridad. El Sol no se obscurece. Se obscurece la atmòsfera quitàndole la luminosidad
del Sol al planeta. ¡Nada màs!

Para Marcos y Lucas, la tierra no temblò como dice Mateo, ni las rocas se partieron, ni se Abrieron los sepulcros, ni se levantaron los santos, ni vinieron a la santa ciudad, ni les aparecieron a muchos. ¡Nada de esa fantasìa! De haber sucedido cosas tan notables, Flavio Josefo lo habrìa mencionado en su historia judìa.

Y para Juan, sencillamente nada de esto sucediò. Ese rosario de prodigios que señalan Mateo, Marcos y Lucas, no podìan ser ignorados, y por un discìpulo, menos. Y por el “discìpulo màs querido”, menos que menos.

JESÙS Y EL CENTURIÒN:

Mateo dice: “El centurión y los que estaban con èl guardando a Jesùs, visto el terremoto y las cosas que habìan sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente este era hijo de Dios.”

Marcos dice: “Y el centurión que estaba frente a èl, viendo que después de clamar habìa expirado, asì, dijo: Verdaderamente este hombre era hijo de Dios.”

Lucas dice: “Cuando el centurión vio lo que habìa acontecido, dio gloria a Dios diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.”

Juan no dice nada sobre el asunto.

Un centurión era el jefe de una centuria. Una centuria llamaban los romanos a una compañìa de 100 soldados. Un centurión era un pagano, o sea, un idòlatra politeìsta. Cuando un pagano, refirièndose a Jesùs se dice que dijo: “Verdaderamente, este era hijo de Dios”; ¿a cuàl de los tantos dioses que tenìan y adoraban los romanos se estaba refiriendo? ¿A Marte, Apolo, Baco, Mercurio, Jùpiter, etc.?

El ansia desmedida de los que escribieron los Evangelios por volver un dios a Jesùs, ha hecho que en los Evangelios tengamos que leer barbaridades como esta: Jesùs juzgado como hijo de Dios por un pagano con muchos dioses.

En el relato atribuìdo a Lucas, se dice que el centurión expresò: “Verdaderamente este hombre era justo.” Esto si se ajusta a la realidad. Pero….¡a què dios glorificò el centurión?

LA QUEBRADURA DE LAS PIERNAS:

Mateo no dice nada sobre el asunto.

Marcos no dice nada sobre el asunto.

Lucas no dice nada sobre elasunto.

Juan dice que los judìos pidieron que les quebrasen las piernas a los crucificados y que les quitaran de allì para que no permanecieran el dìa de reposo en la cruz. Dice que le quebraron las piernas a los dos ladrones. Mas cuando llegaron a Jesùs, como LE VIERON MUERTO, no le quebraron las piernas.”

Añade Juan: “Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la escritura: No serà quebrado hueso suyo.”
Este ùltimo versìculo se refiere a Salmos 34: 20, que dice: “
El guarda todos sus huesos;
Ninguno de ellos serà quebrantado.”

El Salmo 34, de la autorìa de David, no es otra cosa que una alabanza de èste a su dios Jehovà, por cuanto proteje a los justos contra los que hacen mal. No es una profecìa, por lo tanto, no se podìa cumplir nada. Solamente se cumple una profecìa cuando algo ha sido profetizado, pero jamàs se cumple una alabanza. Y una vez màs lo decimos: David fue rey de Israel. No fue profeta.

EL SOLDADO Y LA HERIDA:

Mateo no dice nada sobre el asunto.

Marcos no dice nada sobre el asunto.

Lucas no dice nada sobre el asunto

Juan dice: “Pero uno de los soldados le abriò el costado con una lanza, y al instante SALIÒ SANGRE Y AGUA.
Y tambièn la escritura dice: Miraràn al que traspasaron.”

El ùltimo versìculo se refiere a Zacarìas 12: 10, que dice: “Y derramarè sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalèn, espìritu de gracia y de oraciòn; y miraràn a mì, a quien traspasaron.”
Esto lo estaba diciendo Jesovà, refirièndose a Israel y a èl. No es una profecìa sobre Jesùs como se pretende en este varsìculo de Juan, para hacer aparecer a Jesùs como el mesìas; y por este solo motivo se intercalò en el Evangelio de Juan, lo del costado abierto con una lanza.

Y en ese afàn de querer hacer cumplir profecìas que no lo eran, se cometiò una equivocación con esa intercalación en el Evangelio de Juan, ya que en Juan 19: 33, se dice: “Y COMO LE VIERON YA MUERTO, no le quebraron las piernas.”
Pero enseguida, en 19: 34, se dice: “pero uno de los so,dados le abriò el costado con una lanza, y al instante SALIÒ SANGRE Y AGUA.”
Y todavía, en 19: 35, se dice: “Y el que lo viò, (Juan), da testimonio, y su testimonio es verdadero.”

Si Jesùs hubiese estado ya muerto, al ser herido por una lanza, no hubiese sangrado.
Si sangrò es porque no habìa muerto. Esto pone en tela de juicio lo de la resurrección.
Lo del supuesto cumplimiento de las escrituras refirièndose a Zacarìas no es procedente porque en Zacarìas se dice: “Y miraràn a mì, A QUIEN TRASPASARON.”

A Jesùs no lo TRASPASARON con la lanza. Sòlo le abrieron el costado. Traspasar es: Atravesar parte a parte con un arma o instrumento.

Sobre la equivocación en el Evangelio de Juan, de que Jesùs ya muerto sangrò por una herida de lanza, los fanàticos religiosos podrìan decir que fue un milagro, (¿?); y asì se entierra la razòn que nos dio Dios.

Resumiendo: La narración intercalada en el Evangelio de Juan, la usa el autor de una manera alocada e incoherente para presentar a Jesùs como el mesìas.

Pròximo escrito en este mismo tema: LA SEPULTURA I

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Mensaje por Roberso » Dom Ene 22, 2012 1:45 am

LA SEPULTURA I


Este relato según los Evangelios y sus correspondientes comentarios, tambièn serà dividido en tres partes debido a lo largo de los relatos evangèlicos.
Como de costumbre, la primera parte contendrà lo que dicen los Evangelios sobre la muerte de Jesùs.


MATEO, en 27: 57 al 66, dice: “Cuando llegò la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado Josè, que tambièn habìa sido discìpulo de Jesùs.
Este fue a Pilato y PIDIÒ el cuerpo de Jesùs. Entonces Pilato mandò que se le diese el cuerpo.
Y tomando Josè el cuerpo, lo envolvió en una sàbana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que habìa labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.
Y estaban allì Marìa Magdalela y la otra Marìa, sentadas delante del sepulcro.
Al dìa siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, diciendo:
Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aùn: Despuès de tres dìas resucitarè.
Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer dìa, no sea que vengan sus discìpulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo:Resucitò de entre los muertos.
Y serà el postrer error peor que el primero.
Y Pilato les dijo: Ahì tenèis una guardia; id, aseguradlo como sabèis.
Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.”

MARCOS, en 15: 42 al 47, dice: “Cuando llegò la noche, porque era la preparación, es decir, la vìspera del dìa de reposo, Josè de Arimatea, miembro noble del concilio, que tambièn esperaba el reino de Dios, vino y ENTRÒ OSADAMENTE a Pilato, y PIDIÒ el cuerpo de Jesùs.
Pilato se sorprendiò de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión le preguntò si ya estaba muerto.
E informado por el centurión, dio el cuerpo a Josè, el cual comprò una sàbana, y quitàndolo, lo envolvió en la sàbana, y lo puso en el sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.
Y Marìa Magdalena y Marìa madre de Josè miraban donde lo ponìan.”

LUCAS, en 23: 50 al 56, dice: “Habìa un varòn llamado Josè, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varòn bueno y justo.
Este, que tambièn esperaba el reino de Dios, y no habìa consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos, fue a Pilato, y PIDIÒ el cuerpo de Jesùs.
Y quitàndolo lo envolvió en una sàbana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aùn no se habìa puesto a nadie.
Era dìa de la vìspera de la pascua, y estaba para rayar el dìa de reposo.
Y las mujeres que habìan venido con èl desde Galilea, siguieron tambièn, y vieron el sepulcro, y còmo fue puesto su cuerpo.
Y vueltas, prepararon especias aromàticas y ungûentos; y descansaron el dìa de reposo, conforme al mandamiento.”

JUAN, en 19: 38 al 42, dice: “Despuès de todo esto, Josè de Arimatea, que era discìpulo de Jesùs, pero SECRETAMENTE por miedo a los judìos, ROGÒ a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesùs; y Pilato se lo concediò. Entonces vino, y se llevò el cuerpo de Jesùs.
Tambièn Nicodemo, el que antes habìa visitado a Jesùs de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de àloes, como cien libras.
Tomaron, pues, el cuerpo de Jesùs, y lo envolvieron en lienzos con especias aromàticas, según es costumbre sepultar entre los judìos.
Y en el lugar donde habìa sido crucificado, habìa un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual no habìa sido puesto ninguno.
Allì, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judìos, y porque aquel sepulcro ESTABA CERCA, pusieron a Jesùs.

La pròxima sem,ana continuaremos analizando estas narraciones: “Desde el punto de vista divinas y perfectas en su carácter de revelaciòn”, y para comentar “la inspiración divina de estos relatos.

Pròximo escrito en este mismo tema: LA SEPULTURA II

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Mensaje por Roberso » Dom Ene 29, 2012 5:21 am

LA SEPULTURA II

¡Y bien! Ya visto lo que dicen los Evangelios sobre la sepultura de Jesùs, empecemos con los comentarios:

¿QUIÈN ERA JOSÈ DE ARIMATEA?

Mateo dice: “Que tambièn habìa sido discìpulo de Jesùs.”

Marcos dice que: Era miembro noble del concilio, que tambièn esperaba el reino de Dios.”

Lucas dice: “Que era miembro del concilio, varòn bueno y justo.”

Juan dice: “Que era discìpulo de Jesùs."

Es estas definiciones hay contradicción. El concilio era el Sanedrìn, o sea, el consejo supremo de los judìos que lo formaban entre 70 y 72 miembros elegidos entre LOS SACERDOTES, LOS ANCIANOS Y LOS ESCRIBAS. Era presidido por el sumo sacerdote que en esos dìas era Caifàs.

Si Josè de Arimatea era discìpulo de Jesùs, y a la vez miembro del Sanedrìn, habrìa sido expulsado del concilio. No negamos que haya sido un varòn bueno y justo por el gesto que tuvo con el cadáver de Jesùs.
Quzàs fue impresionado por el galileo, y de allì esa obra de caridad al sepultarlo, pero si que es harto dudable que siendo miembro del Sanedrìn, haya sido tambièn discìpulo de Jesùs.
Pudo haberse interesado por sus enseñanzas, luego lo tratò, y por su manera de ser, despertaron sus simpatìas hacia el galileo.

JOSÈ DE ARIMATEA PIDE EL CUERPO.

Mateo dice; “Este fue a Pilato y PIDIÒ el cuerpo de Jesùs. Entonces Pilato mandò que se le diese el cuerpo.”

Marcos dice: “ ENTRÒ OSADAMENTE a Pilato, y PIDIÒ el cuerpo de Jesùs. Pilato se sorprendiò de que hubiese muerto, y haciendo venir al centurión, le preguntò si ya estaba muerto. E informado por el centurión, dio el cuerpo a Josè.”

Lucas dice: “Este, que tambièn esperaba el reino de Dios, y no habìa consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos, fue a Pilato y PIDIÒ el cuerpo de Jesùs.”

Juan dice: “SECRETAMENTE por miedo a los judìos, ROGÒ a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesùs; y Pilato se lo concediò. Entonces vino, y se llevò el cuerpo de Jesùs.”

Tampoco , sobre este hecho hay concordancia entre estos cuatro relatos, ya que en los de Mateo, Marcos y Lucas se dice que Josè de Arimatea PIDIÒ a Pilato el cuerpo de Jesùs. Pero en la narración atribuida a Marcos, se dice que Josè ENTRÒ OSADAMENTE. No se considera posible que alguien del Sanedrìn, ni aùn el sumo sacerdote, se atreviera a entrar “osadamente” en el despacho, o en la residencia del gobernador romano de Judea. Pilato los toleraba, pero jamàs hubiera permitido ese abuso sin calificarlo de rebelión. Y los guardias, menos sin haberlo sacado a empujones por lo menos.

Los tres primeros relatos, (Mateo, Marcos y Lucas), contrastan con el de Juan que dice con toda lògica, que fue SECRETAMENTE a Pilato. Y contrastan tambièn, cuando en el de Juan se dice que ROGÒ a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesùs. Esto estarìa màs de acuerdo con la personalidad de Josè de Arimatea, un varòn bueno y justo, según lo que dice Lucas.

Pero apartando lo violento, o lo secreto de la llegada de Josè a Pilato, y apartando lo grosero, o lo educado de la solicitud del cuerpo de Jesùs, ¿no era Marìa, la madre de Jesùs, la encargada de reclamar el cuerpo de su hijo? ¿O los hermanos de Jesùs? Igual hubiese puesto Josè de Arimatea a Jesùs en su sepulcro particular, si se hubiera dado paso a un tràmite lògico y familiar, reclamando el cuerpo de un familiar.

No se puede argumentar que la madre de Jesùs no andaba por allì, acompañando a su hijo, porque en el Evangelio de Juan se menciona que estaba allì; y que Jesùs entrega su madre a Juan. Pero por los relatos, no estaba ya cuando le dieron sepultura a su hijo. (¿?).

¿Què sucedìa entre Jesùs y su madre Marìa? Primero: Jesùs no la honra cuando ella le va a buscar; y le dan la noticia de que su madre y sus hermanos le buscaban; y lo que respondiò Jesùs fue: ¿Quièn es mi madre y mis hermanos? Y por lo visto no los recibiò, porque su recibimiento no consta en los Evangelios.

Y ahora es Marìa la que no reclama el cuerpo de su hijo. ¿Fue una consecuencia de la deshonra de Jesùs hacia ella y a sus hermanos?

Seguiremos con los comentarios finales sobre este pasaje evangèlico la pròxima semana.

Pròximo escrito en este mismo tema: LASEPULTURA III

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Mensaje por Roberso » Lun Feb 06, 2012 4:29 pm

LA SEPULTURA III

¡Bien! Aquì tenemos la parte final de los comentarios sobre este pasaje de los Evangelios:

LA PREPARACIÒN Y LA SEPULTURA:

Mateo dice: “ Y tomando Josè el cuerpo, lo envolvió en una sàbana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que habìa labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. Y estaban allì Marìa Magdalena y la otra Marìa, sentadas delante del sepulcro.”

Marcos dice: “ Comprò una sàbana y quitàndolo, lo envolvió en la sàbana, y lo puso en el sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. Y Marìa Magdalena y Marìa madre de Josè miraban donde lo ponìan.”

Lucas dice: “Y quitàndolo lo envolvió en una sàbana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aùn no se habìa puesto a nadie. En el dìa de la vìspera de la pascua y estaba por rayar el dìa de reposo.
Y las mujeres que habìan venido con èl desde Galilea, siguieron tambièn, y vieron el sepulcro, y còmo fue puesto su cuerpo.
Y vueltas, prepararon especias aromàticas y unguentos; y descansaron el dìa de reposo, conforme al mandamiento.”

Juan dice: “Tambièn Nicodemo, el que antes habìa visitado a Jesus de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de àloes, como cien libras.
Tomaron, pues, el cuerpo de Jesùs, y lo envolvieron en lienzos con especias aromàticas, según es costumbre sepultar entre los judìos.
Y en el lugar donde habìa sido crucificado, habìa un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual no habìa sido puesto ninguno.
Allì, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judìos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesùs.”

Mateo y Juan dice que TOMARON el cuerpo. Esto sugiere que el cuerpo ya no estaba en la cruz.

Marcos y Lucas sugieren lo contrario al decir que lo QUITARON, o sea, Jesùs aùn estaba en la cruz, Muerto, pero en la cruz.

Mateo, Marcos y Lucas dicen que el cuerpo fue envuelto en una sàbana. Juan dice: “Tomaron, pues, el cuerpo de Jesùs y lo envolvieron en lienzos con especias aromàticas, según es costumbre de los judìos..”
El lienzo es una tela de lino, o de càñamo, o de algodòn. La sàbana es una confecciòn con lienzos. La costumbre de los judìos era envolver los cadáveres en tela, (lienzo), con especias aromàticas, y no envolverlo en una simple sàbana y ponerlo en el sepulcro como se dice en Mateo, Marcos y Lucas.

En Juan se menciona algo que en Mateo, Marcos y Lucas no dice: “Tambièn Nicodemo, el que antes habìa visitado a Jesùs de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de àloes, como cien libras.”

Nicodemo era un principal entre los judìos, según se dice en Juan 3: 1, que mantiene un diàlogo con Jesùs sobre reencarnación, pero que la iglesia sugiere que fue sobre el bautismo.
Luego, en Juan 7: 40 al 52, se aclara que Nicodemo era uno de ellos, o sea, un fariseo. En esos versìculos se dicen cosas interesantes sobre si Jesùs era o no era el mesìas.

En el Evangelio de Juan, no se menciona el lugar del nacimiento de Jesùs, pero sì se dice en 1: 14 al 34, que Juan, (el bautista), reconoce en Jesùs al mesìas. Pero en 1: 45 y 46, se dice: “Felipe hallò a Nataniel, y le dijo: Hemos hallado a aquèl de quien escribiò Moisès en la ley, asì como los profetas: a Jesùs, el hijo de Josè de Nazareth.
Nataniel le dijo: ¿De Nazareth puede salir algo bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.”

Aquì, los “intèrpretes bìblicos” aluden a los versìculos 14 y 15, capìtulo 18 del Deuteronomio, en donde Moisès le dice a los israelitas: “Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehovà tu Dios. Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantarà Jehova tu Dios; a èl oirèis.”

Un profeta no era un mesìas. Era un paranormal a travès del cual Jehovà daba indicaciones al pueblo.
Pero lo curioso es que Nataniel siendo Galileo, y estando Nazareth en Galilea, se confirme en Juan que de allì no saldrìa el mesìas, pues las profecìas decìan que serìa de Judea, y del linaje de David.
A Jesùs y a su padre Josè se los pone en los Evangelios atribuìdos a Mateo y a Lucas, como descendientes de David de Judea, pero en Juan 1: 45 y 46, se dice bien claro: “A Jesùs, el hijo de Josè de Nazareth.”

Tambièn en Juan 7: 40 al 52, en donde se menciona por segunda vez a Nicodemo, y se lo identifica como fariseo, se dice: “Pero algunos decìan: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belèn, de donde era David, ha de venir el Cristo?”
Tambièn se dice en los citados versìculos, que cuando Nicodemo pide que no juzguen a Jesùs sin escucharlo antes, le respondieron los fariseos, y Nicodemo tambièn lo era: “¿Eres tù tambièn Galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta.”
En eso tenìan razòn los fariseos. Por eso nunca aceptaron a Jesùs como el mesìas.

En Mateo se dice algo que no se menciona en Marcos, Lucas y Juan: “ Al dìa siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aùn: Despuès de tres dìas resucitarè. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer dìa, no sea que vengan sus discìpulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitò de entre los muertos. Y serà el postrer error peor que el primero. Y Pilato les dijo: Ahì tenèis una guardia; id, aseguradlo como sabèis. Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, SELLANDO LA PIEDRA y poniendo la guardia.”

Primero dice Mateo que Josè de Arimatea lo puso en su sepulcro nuevo, hizo rodar una gran piedra a la entrada, y se fue.
Luego dice que FUE SELLADA LAPIEDRA por los principales sacerdotes y los fariseos, y pusieron la guardia.

Marcos, sòlo dice que Josè de Arimatea lo puso en el sepulcro, e hizo rodar una piedra a la entrada. No hubo sellamiento, ni sacerdotes, ni fariseos, ni guardias.

Lucas dice que Josè de Arimatea lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual no se habìa puesto a nadie. No rodò la piedra, tampoco fue sellada, no hubo sacerdotes, ni fariseos, ni guardias.

Juan dice que lo pusieron en un sepulcro nuevo que estaba cerca. No dice que corrieron la piedra, tampoco que la sellaron; no hubo sacerdotes, no hubo fariseos, y no hubo guardias.

Pròximo escrito en este mismo tema: LA RESURRECCIÒN I

Roberso
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Mensaje por Roberso » Dom Mar 04, 2012 1:24 am

LA RESURRECCIÒN I

MATEO dice en 28: 1 al 15: “Pasado el dìa de reposo, al amanecer del primer dìa de la semana, vinieron MARÌA MAGDALENA y LA OTRA MARÌA, a ver el sepulcro.
Y HUBO UN GRAN TERREMOTO; porque un àngel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removiò la piedra, y se sentò sobre ella.
Su aspecto era como un relàmpago, y su vestido blanco como la nieve.
Y de miedo de èl los guardas temblaron y se quedaron como muertos.
Mas el àngel respondiendo, dijo a las mujeres: No temàis vosotras; porque yo sè que buscàis a Jesùs, el que fue crucificado.
No està aquì, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.
E id pronto y decid a sus discìpulos que ha resucitado de los muertos, y he aquì va delante de vosotros A GALILEA; allì le verèis. He aquì, os he dicho.
Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discìpulos.
Y mientras iban a dar las nuevas a sus discìpulos, he aquì , Jesùs LES SALIÒ al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercàndose, abrazaron sus pies, y le adoraron.
Entonces Jesùs les dijo: No temàis; id dad las nuevas a mis hermanos para que VAYAN A GALILEA, y allì me veràn.
Mientras ellas iban, he aquì unos de la guardia fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habìan acontecido.
Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discìpulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.
Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo.
Y ellos tomando el dinero, hicieron como se les habìa instruìdo. Este dicho se ha divulgado hasta el dìa de hoy.”

Aquì termina el Evangelio de Mateo; en Mateo 28: 15. Los versìculos en Mateo 28: 16 al 20, fueron agregados posteriormente a su Evangelio con el fin de promocionar el bautismo y el dogma de la Trinidad para dar fuerza a este dogma poniendo en boca de Jesùs las palabras: Padre, Hijo y Espìritu Santo.

MARCOS, en 16: 1 al 13, dice: “Cuando pasò el dìa de reposo, MARÌA MAGDALENA, MARÌA LA MADRE DE JACOBO, y SALOMÈ, compraron especias aromàticas para ir a ungirle.
Y muy de mañana, el primer dìa de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.
Pero decìan entre sì: ¿Quièn nos removerà la piedra de la entrada del sepulcro?
Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande. Y cuando entraron en el sepulcro, VIERON A UN JOVEN sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.
Mas èl les dijo: No os asustèis, buscàis a Jesùs nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no està aquì; mirad el lugar en donde le pusieron.
Pero id, decid a sus discìpulos, y a Pedro, que èl va delante de vosotros A GALILEA, allì le verèis como os dijo.
Y ellas se fueron HUYENDO del sepulcro, porque les habìa tomado temblor y espanto; ni decìan nada a nadie, porque tenìan miedo.
Habiendo, pues, resucitado Jesùs por la mañana, el primer dìa de la semana, apareciò a MARÎA MAGDALENA de quien habìa echado siete demonios.
Yendo ella, lo hizo saber a los que habìan estado con èl, que estaban tristes y llorando.
Ellos, cuando oyeron que vivìa, y que habìa sido visto por ella, no le creyeron.
Pero después APARECIÒ EN OTRA FORMA a dos de ellos que iban de camino, llendo al campo.
Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron.”

LUCAS, en 24: 1 al 35, dice: “El primer dìa de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro trayendo las especias aromàticas que habìan preparado, y algunas otras mujeres con ellas.
Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesùs.
Aconteciò que estando ellas perplejas por esto, he aquì se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por què buscàis entre los muertos al que vive?
No està aquì, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os hablò, cuando aùn estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer dìa.
Entonces ellos se acordaron de sus palabras, y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demàs.
Eran MARÌA MAGDALENA, y JUANA, y MARÎA MADRE DE JACOBO, Y LA DEMÀS CON ELLAS, quienes dijeron estas cosas a los apòstoles.
Mas a ellos les parecìan locuras las palabras de ellas, y no las creìan.
Pero levantàndose Pedro, corriò al sepulcro; y cuando mirò dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillàndose de lo que habìa sucedido.
Y he aquì, dos de ellos iban el mismo dìa a una aldea llamada Emaùs, que estaba a setenta estadios, (14 kilòmetros), de Jerusalèn.
E iban hablando entre sì de todas aquellas cosas que habìan acontecido.
Sucediò que mientras hablaban y discutìan entre sì, Jesùs mismo se acercò, y caminaba con ellos.
Mas los ojos de ellos estaban velados para que no le conociesen.
Y les dijo: ¿Què plàticas son estas que tenèis entre vosotros mientras caminàis, y por què estàis tristes?
Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tù el ùnico FORASTERO en Jerusalèn que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos dìas?
Entonces èl les dijo: ¿Què cosas? Y ellos le dijeron: De Jesùs NAZARENO, que fue varòn PROFETA, poderoso en obra y en la palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y còmo le entregaron los principales sacerdotes y NUESTROS GOBERNANTES a sentencia de muerte, y le crucificaron.
Pero nosotros esperàbamos que èl era el que habìa de redimir a Israel; y ahora, ademàs de todo esto, hoy es ya el tercer dìa que esto ha acontecido.
Aunque tambièn nos han asombrado algunas mujeres de entre nosotros, las que ANTES DEL DÌA fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que tambièn habìan visto visiòn de àngeles, quienes dijeron que èl vive.
Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron asì como las mujeres habìan dicho, pero a èl no le vieron.
Entonces èl dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo los que los profetas han dicho.
¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
Y comenzando desde Moisès, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de èl decìan.
Llegaron a la aldea adonde iban, y èl hizo como que iba màs lejos.
Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quèdate con nosotros, porque se hace tarde, y el dìa ya ha declinado. Entrò, pues, a quedarse con ellos.
Y aconteciò que estando sentados con ellos a la mesa, tomò el pan y lo bendijo, lo partiò, y les dio.
Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas èl SE DESAPARECIÒ DE SU VISTA.
Y se decìan el uno al otro: ¿No ardìa nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos habrìa las Escrituras?
Y levantàndose en la misma hora, volvieron a Jerusalèn, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decìan: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simòn.
Entonces ellos contaban las cosas que les habìan acontecido en el camino, y còmo le habìan reconocido AL PARTIR EL PAN.”

JUAN en 20: 1 al 18, dice: “El primer dìa de la semana, MARÌA MAGDALENA fue de mañana, siendo aùn obscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.
Entonces corriò, y fue a Simòn Pedro y al otro discìpulo, aquèl al que amaba Jesùs, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dònde le han puesto.
Y salieron Pedro y el otro discìpulo, y fueron al sepulcro.
Corrìan los dos juntos; pero el otro discìpulo corriò màs de prisa que Pedro, y llegò primero al sepulcro.
Y bajàndose a mirar, viò los lienzos puestos allì, pero no entrò.
Luego llegò Simòn Pedro tras èl, y entrò en el sepulcro y vio LOS LIENZOS puestos allì, y EL SUDARIO, que habìa estado sobre la cabeza de Jesùs, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.
Entonces entrò tambièn el otro discìpulo que habìa venido primero al sepulcro, y vio, y creyó.
Porque aùn no habìan entendido la Escritura, que era necesario que èl resucitase de los muertos.
Y volvieron los discìpulos a los suyos.
Pero MARÌA estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinò para mirar dentro del sepulcro;
Y vio a dos àngeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesùs habìa sido puesto.
Y le dijeron: Mujer, ¿por què lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sè dònde lo han puesto.
Cuando habìa dicho esto, se volvió, y vio a Jesùs que estaba allì; mas no sabìa que era Jesùs.
Jesùs le dijo: Mujer. ¿por què lloras? ¿A quièn buscas? Ella, pensando que era EL HORTELANO, le dijo: Señor, si tu lo has llevado. Dìme dònde lo has puesto, y yo lo llevarè.
Jesùs le dijo: ¡Marìa! Volvièndose ella le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir Maestro).
Jesùs le dijo: NO ME TOQUES, porque aùn no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
Fue entonces Marìa Magdalena para dar a los discìpulos las nuevas que habìa visto al Señor, y que èl le habìa dicho estas cosas.

Esta primera parte de la resurrección de Jesùs, sòlo contiene lo que dicen los Evangelios sobre el suceso. En el escrito siguiente empezaremos a comentar sobre ellos.

Pròximo escrito en este mismo tema: LA RESURRECCIÔN II

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Mensaje por Roberso » Dom Mar 11, 2012 3:24 am

LA RESURRECCIÒN II

Ya visto lo que dicen los Evangelios sobre la resurrección de Jesùs, y que los Evangelios son, se ha dicho, “Desde el punto de vista divino, perfectos en su carácter de revelaciòn”, y tambièn que son “de inspiración divina”, veamos esa “perfecciòn divina”.

¿QUIÈNES FUERON AL SEPULCRO EL PRIMER DÌA DE LA SEMANA?

Dice en MATEO: Marìa Magdalena y la otra Marìa, que vinieron A VER el sepulcro. Total, dos personas.

Dice en MARCOS: Marìa Magdalena, Marìa la madre de Jacobo y Salomè, no A VER el sepulcro sino para IR A UNGIRLE con especias aromàticas que compraron. Total, tres personas, o dos mujeres, o DOS MARÌAS.

Dice en LUCAS: Que eran Marìa Magdalena, y Juana, y Marìa madre de Jacobo, y las demàs con ellas. Total, un grupo de mujeres. Y debiò ser un grupo grande porque se refiere al grupo de mujeres que habìan venido con èl, (Jesùs), desde Galilea,

Dice en JUAN; Que fue Marìa Magdalena sola.


¿A LOS CUÀNTOS DÌAS RESUCITÒ?

Desde la muerte de Jesùs el dìa de la vìspera, (viernes), del dìa de reposo, (sàbado), a las 3 de la tarde hasta su resurrección que se puede establecer desde las 6 de la mañana del primer dìa, (domingo), hora que ya no estaba en la sepultura, habìan transcurrido sòlo 39 horas, no tres dìas como se pretende. Tres dìas son 72 horas.
Los judìos medìan el dìa a partir del amanecer, a las 6 de la mañana. De 6.am de un dìa hasta las 6Am del siguiente dìa. Si Jesùs muriò a la hora novena, (3PM), del viernes hasta el amanecer del primer dìa, (domingo), sòlo habìan transcurrido 39 horas y ya no estaba en el sepulcro, o sea que habìa resucitado antes de las 6AM. Y si se toman las horas desde que fue sepultado sòlo transcurrieron 36 horas, y ya habìa resucitado porque a las 36 horas ya el sepulcro estaba vacìo.

Dice bien claro en MATEO 27: 57 al 66: “Cuando llegò la noche, (del viernes), vino un hombre rico de Arimatea, llamado Josè, que tambièn habìa sido discìpulo de Jesùs. Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesùs. Entonces Pilato mandò que se le diese el cuerpo.”

No hay dudas. Fue sepultado la noche del viernes. Al estar sepultado entre el viernes en la noche y el domingo antes de las 6AM, Jesùs pasò en el sepulcro dos noches y un dìa, o lo que es lo mismo para nosotros, 1 dìa y dos noches; no como se ha hecho creer “para que se cumpla la profecìa”, que estuvo en el corazón de la tierra 3 dìas y 3 noches.

¿QUÈ SUCEDIÒ EN ESA MAÑANA?

MATEO dice que el sepulcro estaba tapado con la piedra porque al llegar LAS DOS MARÌAS, hubo un gran terremoto porque un àngel bajò del cielo, removiò la piedra y se sentò sobre ella. Que su aspecto era muy luminoso y su vestido blanco como la nieve.
Y de miedo al àngel, los guardias temblaron y se quedaron como muertos. Pero el angel le dijo A LAS DOS MUJERES que no temieran ellas, que èl sabìa que estaban buscando a Jesùs, pero que este ya habìa resucitado como Jesùs lo habìa anunciado.
Entonces invitò a LAS DOS MARÌAS a que vieran el sitio en donde habìa yacido Jesùs, pero no se dice en Mateo, que ellas vieron, vendas, sàbanas o sudario, etc.

MARCOS dice que fueron dos las mujeres que llegaron A VER el sepulcro, sino que fueron TRES: Marìa Magdalena, Marìa la madre de Jacobo, y Salomè; y no fueron a visitar el sepulcro sino a ungirle con especias aromàticas, a pesar que según Juan, este trabajo habìa sido hecho antes de sepultarlo.
Cuando llegaron LAS TRES MUJERES, la piedra ya estaba removida, y al contrario de lo que dice Mateo, según Marcos: No hubo terremoto. No hubo àngel que removiera la piedra. No hubo soldados muertos del miedo. Sencillamente, entraron al sepulcro abierto y vieron a un joven sentado y se asustaron.
El joven las tranquilizò dicièndoles que si buscaban a Jesùs, èste ya habìa resucitado y les mostrò el lugar donde Jesùs habìa yacido.
Tampoco se dice en Marcos, que las TRES MUJERES vieron vendas, sàbanas y sudario en el sepulcro.

LUCAS dice que fueron al sepulcro Marìa Magdalena, Juana, Marìa la madre de Jacobo, ademàs, las mujeres que habìan venido con Jesùs desde Galileta, (Lucas 23: 55; Lucas 24: 10), y algunas otras mujeres con ellas, (Lucas 24: 1). ¡Total! UN GRUPO de mujeres.
Tambièn, estas numerosas mujeres encontraron la piedra del sepulcro removida. No hubo terremoto. No hubo àngel resplandeciente que removiera la piedra. No hubo soldados muertos del miedo. Tampoco un joven sentado en el sepulcro.

Pero en cambio, cuando estaban perplejas, se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes que les dijeron que por què buscaban entre los muertos al que vive. Que se acordaran lo que èl les habìa anunciado.
Tampoco en la narración de Lucas se menciona que las mujeres vieron dentro de la tumba vendas, sàbanas o sudario. Esto es importante porque ellas fueron, según esta narración, las primeras que entraron al sepulcro.

JUAN dice, y con esto se completa el concierto de inexactitudes sobre los sucesos de esa mañana, que Marìa Magdalena FUE SOLA al sepulcro, y la piedra ya estaba removida.
No menciona un terremoto. Tampoco a un àngel resplandeciente que bajò del cielo a remover la piedra, Tampoco a soldados muertos del miedo. Tampoco a un par de varones con vestiduras resplandecientes. Y como según Juan, Marìa Magdalena NO ENTRÒ al sepulcro, tampoco menciona un joven sentado adentro.
Marìa Magdalena, al ver la piedra removida, corriò a ver a Simòn Pedro.

Pròximo escrito en este mismo tema: LA RESURRECCIÔN III

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Mensaje por Roberso » Dom Mar 18, 2012 3:00 am

LA RESURRECCIÒN III

Seguimos analizando las incoincidencias sobre la resurrección de Jesùs contenida en los Evangelios a pesar que estos, según lo que se dice son: “Desde el punto de vista divino, perfectos en su carácter de revelaciòn.”

LA SEGUNDA VISITA AL SEPULCRO.

MATEO no menciona el asunto.

MARCOS no menciona el asunto.

LUCAS dice que después que EL GRUPO DE MUJERES se alejò del sepulcro con miedo, y contaron estas cosas a los apòstoles: Que Pedro corriò al sepulcro SOLO, y cuando mirò adentro, VIO LOS LIENZOS SOLAMENTE, y se fue a casa maravillado. Esto, a pesar que en la primera visita del NUMEROSO GRUPO DE MUJERES, no se dice que vieron lienzos, según el propio Lucas.
Pedro fue al sepulcro SOLO, y volvió a casa SOLO.

JUAN dice que: Si entrar al sepulcro, al ver la piedra quitada, Marìa Magdalena corriò donde Pedro y “el discìpulo que Jesùs amaba”, (el mismo Juan que narra esto), y les dijo que el sepulcro estaba abierto y que se Habìan llevado el cuerpo de Jesùs.
¿Còmo supo Marìa Magdalena, según Juan, que el cuerpo no estaba allì, si según esta narración ella corriò hasta donde Pedro y Juan en cuanto mirò que la piedra estaba quitada, sin haber entrado al sepulcro?

Cuando Marìa Magdalena les dio la noticia, Pedro y Juan salieron corriendo al sepulcro. Dice que Juan llegò primero lo que no es nada raro, siendo màs joven Juan.
Dice esta narración que al llegar Juan se inclinò y VIO los lienzos puestos allì, pero no entrò.
Luego llegò Simòn Pedro tras èl, entrò en el sepulcro y vio los lienzos puestos allì, y EL SUDARIO que habìa estado sobre la cabeza de Jesùs, no junto con los lienzos sino ENRROLLADO en un lugar aparte.

Esta es la primera vez que se menciona muy convenientemente intercalada la palabra SUDARIO. Pero al mismo tiempo que se intercala esta palabra, se intercala tambièn su definición: “EL SUDARIO que habìa estado sobre la cabeza de Jesùs.”

La definición de sudario Es: Lienzo que se pone en el rostro de los difuntos o en que se envuelve el cadáver.

La definición de lienzo es: Tela de lino, càñamo o algodòn.

La definición de sàbana es: Pieza de lienzo que se pone en la cama, del tamaño suficiente para cubrirla. Manto que usaban los hebreos y otros pueblos de oriente.

El lienzo es una tela, y la sàbana una confecciòn de lienzo.

Se ha definido esto, porque en las diferentes Biblias que existen hay una tremenda incoincidencia con vendas, lienzos y sàbanas,

Tambièn queda claro que el sudario es una sàbana, un lienzo confeccionado, aunque Juan dice lienzo.

Tambièn, todo parece indicar que en esta segunda visita de Pedro, según Lucas, y de Pedro y Juan, según Juan, fue intercalada, ¿después de descubrirse el “santo sudario”, quizàs?

EL ANUNCIO DE JESÙS

MATEO dice que un àngel que habìa bajado del cielo acpmpañado de un terremoto, y que removiò la piedra del sepulcro, les dijo a LAS DOS MARÌAS: “E id pronto y decid a sus discìpulos que ha resucitado de los muertos, y he aquì va delante de vosotros a GALILEA; y allì le verèis. He aquì os lo he dicho.”

En estos versìculos hay algo muy curioso. Cuando llegaron LAS DOS MARÌAS, la piedra del sepulcro estaba en su sitio: Tapando la entrada. La tumba no habìa sido abierta, y los soldados estaban en su sitio de vigilia.
¿Por dònde saliò Jesùs? El àngel les dijo: No està aquì después que removiò la piedra pero Jesùs no saliò en ese instante……y tampoco estaba dentro del sepulcro.

MARCOS no narra sobre la espectacularidad de un terremoto màs un àngel bajado del cielo que les hizo el anuncio a LAS DOS MUJERES. Dice que el anuncio lo hizo un joven que estaba dentro del sepulcro A LAS TRES MUJERES: “No està aquì; mirad el lugar en donde le pusieron. Pero id, decid a sus discìpulos Y A PEDRO, que èl va delante de vosotros a GALILEA; allì le verèis como os dijo.”

Aquì se nota una curiosa menciò de PEDRO como dàndole un liderato sobre los discìpulos. Curiosa la forma de decir: “Pero id, decid a sus Discìpulos Y A PEDRO….”
Si Pedro era tambièn un discìpulo, ¿por què esa deferencia comunicacional hacia el que era zarandeado por Satanàs según el propio Jesùs; y que lo habìa negado a pesar de haber dicho que darìa su vida por èl?
Aparentemente el redadctor del Evangelio de Marcos quiere “poner tierrita” sobre el asunto y ponerlo como lìder del grupo a pesar de haber negado a su maestro.

LUCAS dice que no fue un àngel bajado del cielo acompañado de un terremoto, ni un joven que estaba sentado dentro del sepulcro, sino que fueron dos varones los que le dijeron a UN GRUPO NUMEROSO de mujeres: “No està aquì, sino que ha resucitado.”
No les dijeron en dònde ni cuàndo iba a encontrarse con los discìpulos.

JUAN dice que fue el propio Jesùs que le dijo a Marìa Magdalena, sòlo a ella: “Mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
Este no es el anuncio de un encuentro sino una despedida.
Este es el versìculo final del Evangelio de Juan. Todo lo posterior es una adiciòn a su Evangelio. Hasta el estilo de escritura es diferente de allì en adelante.

¡Puras “coincidencias”!

Pròximo escrito en este mismo tema: LA RESURRECCIÒN IV

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