Como microbusero

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Migueliux
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Como microbusero

Mensaje por Migueliux » Jue May 03, 2012 11:33 pm

Como microbusero


—¡Bajan, baajan!. —Uno se siente mal cuando escucha eso, porque digo, uno quiere hacer bien su trabajo, y es feo que le digan eso—.

Lamentablemente, ahora al microbusero se le ve como alguien vulgar, estúpido, ignorante… hasta ratero ora. Que me digan lo que quieran: lento, miedoso, racista, maricon, si hasta maricon, pero eso si, ratero, jamás. Esa mala fama, se la debo a los compañeros, junto a los cacharpos que traen, los acompañantes, pues. Que ni hacen nada, solo dicen para donde va el microbús, y a veces cobrar el pasaje. Pues ellos, son los que andan robando aquí en la Gustavo A. Madero, la gente ya sabe quiénes son.

Una ocasión, que se me suben a asaltar, les quitaron todo a mis pasajeros, nomás gritaban del puro susto. Pero que me dicen: —Al que vamos a chingar, es a ti güey—. Y que me los hacen bajar a todos, ahí iban bajando, haciendo como que no pasaba nada, que no se viera raro, pero estaban re asustados. Cuando ya me llevaban, porque ellos decían pa dónde, uno que me pone la pistola en la sien. Yo también estaba bien espantado, temblaba del puro miedo a que, por accidente, se le fuera el gatillo y me disparará el canijo.

Eran tres, los otros dos, nomás checaban que no pasará una patrulla, o que algún conductor se nos quedará viendo.

—¡Son cómplices, anótale las placas!. —Escuché que una señora dijo, cuando arrancaba la micro, de nuevo—. Si supieran lo que me esperaba.

Esa vez me quitaron todo; la micro, lo de la cuenta (que ya había sacado para la semana), y lo de los juguetes que les iba a comprar a mis chamacos, de su día del niño.

Me dieron una putiza de miedo, con destino a Canal de Apatlaco, que me avientan a un terreno baldío, estaba re oscuro y yo ni conocía por ahí. Que se llevan la micro. Ya ni sabia qué hacer, tuve que pedir ray, pero ya desconfiaba de todos. —No vaya a ser que me asaltan de nuevo, y ora si, me dejan sin nada, ni siquiera calzones —pensé—.

Son rachitas que pasan, como dice mi mujer. Pues si, pero la verda, se le sufre re feo en esta chamba. Pa empezar el pasaje: tres pesos, económico para los clientes, pero re jodido pa nosotros. Luego ni hay trabajo, traigo re sola la micro. O aquellos que se andan peleando por el pasaje, se creen corredores de la formula uno. Piensan que esto es un juego, quien le meta más fuerte, gana. Arriesgan no solo la vida de los pasajeros, sino la de ellos mismos. Pero, esos solo son los chavitos que nomas andan drogándose. Y los jefes, que, a pesar de las denuncias que hace las personas, porque siempre hay un buen de quejas en el sitio, pero a pesar de eso, les siguen dejando manejar las micros.

Luego, la tarifa, como decía; tres pesos, y es bien raro que no la suban. Ah pero al taxi, luego luego, que 5.80, luego 6.40 y ora 7.88. Que disque porque es diferente, ¿en qué?, taxistas y microbuseros hacemos lo mismo, servimos a la gente llevándola a donde necesite. Que porque “su pasaje no esta asegurado”, pos el de nosotros tampoco.

Pero, estamos así porque queremos, nadie hace nada para cambiarlo. Nomas recuerdo a “Don Chepe”, a el si que le interesaba hacer algo por los microbuseros, porque el también lo fue. La vivió en serio. También lo asaltaron, y un buen de veces. Platicaba mucho con él, era buena gente, me prestaba pa la cuenta. Muchos lo apoyamos, fuimos a los mítines, a las marchas, llevábamos nuestras pancartas, exigíamos, por fin se empezaba a hacer algo.

Ya estaba a punto de subir la tarifa del micro. Pero, en eso, alguien de arriba, de los del poder, porque hasta eso, al Don lo tenían bien checadito en el Gobierno, siempre lo quisieron borrar, pero no podían, porque el no era chueco, era honesto, quería hacer las cosas bien, o al menos eso creíamos.

Que le dicen: —Te damos tu lana y te callas, ¿va?. —Y la aceptó, que fue lo peor, al final, como siempre, entró en su juego, y nosotros, valimos madres.—
Una más, ora por la nueva Línea del Metrobús, nos van a pasar a fregar a todos, están contados los últimos días de mi tan querida Ruta 18, que va de la La Villa al Zócalo.

Ya nos amenazaron: —Vayan buscando trabajo porque ya se van—. Hay quién dice: pero de ¿qué se quejan?, si van a seguir, los van a reubicar, no que, si aquí toda la zona ya esta ocupada, esta llena de pura combi, parabús, trolebús, taxis. Que disque nosotros vamos a manejar los camiones del Metrobús, qué nos van a andar metiendo ahí. Que no anden de habladores, a nosotros, como dije: ya nos cargó la chingada.

Por último, el llegar con el gasto a la casa, sin enojarse. El tener que pagar la luz, el gas, el teléfono, que no lo acaban de cortar. Que la ropa, que siempre anda vestida igual, que ya parece retrato— me reclama mi mujer.— Que les aprietan los zapatos a los chamacos, que ya ni les quedan. Las discusiones de siempre, que a la esposa ya no le alcanza para el mandado, que lo que saco de la micro se lo doy a mi amante, un invento, siempre le he sido fiel. Que ¿por qué siempre llego cansado?, que ya no la quiero, que se va a llevar a los niños con su mamá, porque soy un desobligado, que le doy una miseria, que soy un mal padre. Y parele uste de contar.

—Muévete cabrón. Pinche idiota. —Se quejó un hombre de traje—.

Ya me están tocando el claxon. Ah, pos si ya se puso el verde.

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