cuentos cortos

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Gabriela
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cuentos cortos

Mensaje por Gabriela » Sab May 03, 2008 3:02 pm

EL FIN

Sabía, en lo más profundo de su alma que ella no iba a venir, pero un dejo de esperanza latía en su corazón. El tren se detuvo en la estación esperada a la hora señalada, se acomodó el saco y suspiró, el miedo comenzó a apoderarse de él.
_ esto tiene que terminar había dicho ella por teléfono hace sólo tres días, su voz sonaba lejana como si no fuera de ella, como ya perteneciendo al pasado.
_ voy a ir igual había dicho él esperanzado
_no voy a estar respondió friamente y cortó
Se negaba rotundamente a creer que todo se había terminado así, con una voz lejana al teléfono, esa voz no podía decirle de esa manera que todo su amor se había ido por la borda , que todos sus sueños morían así al compás del ruido de la línea cortada. ¡ no! Se negaba a aceptarlo. Y como todo enamorado incrédulo recurrió a la amiga oración que luego se transformó en reclamo para terminar siendo una súplica lastimosa pidiendo que ella estuviera ahí hermosa y sonriente parada en el andén, como tantas veces lo había esperado.
El tren se quedó totalmente inmóvil alejándolo de sus pensamientos, él descendió y la buscó desesperadamente entre la multitud.
La gente pasaba a su lado apurada inmune a su dolor, totalmente indiferente a su penosa soledad.
_Qué hago pensó, ¿cómo voy a vivir sin ella? miles de preguntas golpeaban con fuerza su lastimoso corazón, su mente no quería pensar no necesitaba por ahora enfrentarse a la realidad tan cruel.
Avanzó entre la multitud buscándola, caminó y caminó, su mente repetía no esta no esta, no esta, luego se dio cuenta que estaba gritando, la gente lo miraba con miedo y curiosidad, otro loco en la ciudad pensó, uno más del montón .
No sabía que hacer, prendió un cigarrillo, su mano temblaba, el humo penetró en sus pulmones, sintió algo parecido al alivio, se sentó tomó su cabeza con sus manos y volvió a suspirar.
Deben haber pasado algunos minutos, luego horas y cuando se dio cuenta la estación estaba casi vacía.
Desolado y casi lloroso con el alma en pedazos, buscó un teléfono, marcó el número y luego de unos segundos escuchó esa voz, esa hermosa voz que alguna vez dijo palabras maravillosas a sus oídos y ahora contestaba con extrema frialdad.
_ No llames más, te dije que lo nuestro se terminó y otra vez ese ruido espantoso que parecía reírse de él.
Dejo caer la maleta, prendió su último cigarrillo, lo fumo con un placer casi animal
El nuevo tren anunciaba su llegada, como avisándole que ya era hora de partir.
Caminó tranquilamente como un pasajero más que piensa abordar, si eso voy a hacer se dijo, me voy de acá para que quedarme ya nada se puede hacer, miles de pensamientos se agolpaban en su mente. Se rió con una risa casi histérica, volvió a suspirar, ya nada podía hacer.
Veía al tren acercarse, faltaba un poco aún pero escuchaba su ruido acogedor para sus oídos lastimados.
Dejo su maleta y caminó, cuando el tren llego se deslizó debajo de él sin titubear, su último pensamiento fue la hermosa sensación casi animal que sintió al fumarse ese cigarrillo, luego ya no hubo nada más.

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