First Class

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bulon
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First Class

Mensaje por bulon » Mar Feb 19, 2008 8:17 am

Ya es un lugar común, esta denominación para un espacio reservado al estatus.
Era la Primera Clase de los viejos aviones yanquis de la Pan AM , donde las señoras subían de peluquería y necessaire y los caballeros de traje de alpaca a la zona de fumadores.
Aquellos comandantes habían volado en la segunda guerra y habían cambiado el uniforme repleto de medallas por el “glamour”de los uniformes de los pilotos de línea comercial.
Los de hoy, sólo se limitan a estrellarse con 500 personas a bordo cuando tocan algo (decolaje y aterrizaje) y el resto del trabajo los hacen computadoras, piloto automático y comunicaciones precisas en aeronaves, ciertamente tecnológicamente cada vez más a prueba del inefable “error humano”. Esa “cagada profesional” que hace que en algunas ocasiones, tanto el cirujano como el empresario, deban salir a algún pasillo a dar explicaciones de los muertos que dejan.
Los pilotos no explican nada, porque se mueren con su error y únicamente sobreviven “cajas negras” (morbosas cintas de los últimos momentos de la tripulación y sus diálogos)
First Class se llama el quilombo “de súper luxe” que queda a la vuelta de mi trabajo.
Mi tío Marcial ha estado invitado por la administradora del local a “pasar revista” al infartante escuadrón de mujeres que atienden durante 40 minutos y por 100 dólares: políticos, empresarios y toda la cream masculina de la sociedad montevideana.
Repasando nombres; hasta Bin Laden se ha tomado un par de cervezas en First Class y si no subió a ninguna suite de la maravillosa casona, es porque su religión se lo ha impedido.
Ser puta –dice Marcial- es algo extraordinario. Es mucho más importante que ser madre –agrega. Fíjate que ser madre, multiplica la especie; un verdadero espanto.
Lo miro seriamente con mi pesada mochila de la maternidad proveedora incansable de hijos notables para la sociedad en un abrir y cerrar de piernas, y le increpo.
-Vamos tío!!! …no podes afirmar esas cosas.
Y ya en tono despectivo, agrego – No me vas a decir que les falta trabajo, .naaaaa…. ¿por qué no van a lavar pisos? - grito ya- parafraseando a Doña María- a lo que Marcial devuelve con la precisión de un Federer en un tie break.
-No lavan pisos por 12 mangos la hora por la sencilla razón que ganan 100 dólares cada 40 minutos, 6 o 7 veces al día.
O sea, ni siquiera un piloto comercial gana esa guita.
Encima, no sienten nada, detestan y humillan a los tipos que les pagan y vuelven a sus casas con todo lo que sus hijos necesitan. Por otro lado – agrega. ¿Qué hijo notable y qué sociedad notable conoces vos? Porque yo sólo conozco sociedades de mierda con hijos de puta. O sea ¿cuál es la diferencia?
Trevor A. Silverstein – Comandante de American Airlines, llegó a Montevideo el 23 de enero con las primeras luces del amanecer y borracho como una cuba, negociaba con un par de chicas a medianoche, la tarifa por unas horas de compañía. Tiempo que no podía exceder las 5 de la madrugada del 24, ya que a esa hora debería subir a un boeing 747/400 a despegar rumbo a Miami.
Ningún pasajero de ése vuelo conoce al amigo Trevor, como tampoco otro destino personal que no sea el boleto a Miami.
Eso es lo fantástico de vivir. La impronta de no saber nada y nada poder hacer para neutralizar a terceros que muchas veces tienen influencias decisivas sobre nuestras vidas
Por eso –dice Marcial- da lo mismo dos atados diarios de cigarrillos que una casa o ciudad libre de humo de tabaco.
Inexorablemente un estúpido microbio acabará con tu existencia cuando sea la hora.
Un microbio, un freno mal aplicado o hasta un Comandante inescrupuloso de una aerolínea.
Te sientas y viajas hasta tu destino final. Fumes o no fumes, sentencia el tío con gran pragmatismo
Para muchos, vivir la vida, es una larga lista de procedimientos heredados, sublimados y enaltecidos por los Estados que ponen funcionarios celadores de tiempos y espacios por los que viaja nuestra existencia
Algunos viajan directo, otros con muchas escalas y algunos se rebelan y se quedan en lista de espera, sabiendo que jamás irán a ése mostrador a preguntar si algún lugar quedó libre para ocuparlo.
Marcial es de esos tipos.
Con la billetera de Trevor y dos mil dólares en la mano me sonríe y me dice.
Una cerveza en First Class: $ 200
La compañía de Sandra y Valentina: U$S 350
La suite “Tropical” $1600
Ticket ida y vuelta a Miami en American Airlines U$S 1200.
Robarle la billetera a un piloto mamado: No tiene precio.
Hay ciertas cosas que el dinero no puede comprar.
Para todo lo demás, existe Mastercard.
Pero tío, -intento reeinvidicar a los que duermen mientras Trevor se divierte - hay gente que se levanta a las 5 de la mañana a laburar para llevar el pan a su mesa e intentar que algún día exista la dignidad arriba y el regocijo abajo.
¿Qué le decimos a esa gente que gana 100 dólares, pero por mes?
Sólo una cosa se me ocurre sobrino del alma –concluye Marcial.

Hay más días….que longanizas.

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