Daniel Petric, de 17 años, fue sentenciado a 23 años de prisión en Ohio (Estados Unidos), por matar a su madre disparándole y herir a su padre hace dos años. ¿Los motivos? No lo dejaban jugar Halo 3.
La sentencia pudo haber sido de cadena perpetua, pero la defensa consiguió convencer al juez de que la adicción de Daniel a los videojuegos y su corta edad, no le permitieron actuar correctamente.
El mismo padre lo defendió diciendo que "todavía no entiende que hizo algo terrible".
La sentencia pudo haber sido de cadena perpetua, pero la defensa consiguió convencer al juez de que la adicción de Daniel a los videojuegos y su corta edad, no le permitieron actuar correctamente.
El mismo padre lo defendió diciendo que "todavía no entiende que hizo algo terrible".
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