Una mujer japonesa de 43 creó una cuenta en el juego online Maple Story de Wizet. Allí hay que crear un personaje para poder jugarlo y participar con otros jugadores, luchar contra monstruos y establecer redes sociales y comerciales.
La mujer, que es profesora de piano, se casó virtualmente con un hombre (un oficinista de 33 años)... pero la felicidad virtual les duró poco, tiempo después descubrió que habían accedido a su personaje con su clave de seguridad y se lo hicieron desaparecer.
Quien había "asesinado" al personaje fue nada más ni nada menos que la mujer, quien confesó su acción, indicando que fue motivada por un momento de ira al enterarse de que su marido (virtual) se había divorciado (virtualmente!) de ella sin haberle advertido.
De ser encontrada culpable, la mujer podría ser condenada a cinco años de prisión o a una multa de 5000 dólares (para nada virtuales), no por la muerte virtual de su marido, sino por el acceso ilegal al sistema informático y probable daño moral.
La mujer fue detenida en la ciudad de Miyazake, al sur de Japón, y fue trasladada a Sapporo a 1000 kilómetros de distancia donde vive paradójicamente el oficinista, o sea, su ex marido asesinado (virtualmente!).
La mujer, que es profesora de piano, se casó virtualmente con un hombre (un oficinista de 33 años)... pero la felicidad virtual les duró poco, tiempo después descubrió que habían accedido a su personaje con su clave de seguridad y se lo hicieron desaparecer.
Quien había "asesinado" al personaje fue nada más ni nada menos que la mujer, quien confesó su acción, indicando que fue motivada por un momento de ira al enterarse de que su marido (virtual) se había divorciado (virtualmente!) de ella sin haberle advertido.
De ser encontrada culpable, la mujer podría ser condenada a cinco años de prisión o a una multa de 5000 dólares (para nada virtuales), no por la muerte virtual de su marido, sino por el acceso ilegal al sistema informático y probable daño moral.
La mujer fue detenida en la ciudad de Miyazake, al sur de Japón, y fue trasladada a Sapporo a 1000 kilómetros de distancia donde vive paradójicamente el oficinista, o sea, su ex marido asesinado (virtualmente!).
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