Un joven de 18 años entró disparando en su ex escuela en la localidad de Emsdetten (Alemania), e hirió 37 personas, y luego se suicidó con una bomba que él mismo fabricó.
El hecho ocurrió en esa localidad de 35 mil habitantes a las nueve y media de la mañana. El chico ingresó al colegio Hermanos Scholl con su cara cubierta, guantes negros, cuchillo y un cinturón con explosivos y comenzó a disparar con dos armas hacia la gente. En ese momento había más de 600 alumnos en el colegio. Al llegar la policía, el joven se atrincheró en el piso superior y comenzó a tirar bombas de humo. Testigos relataron que incluso amenazó a su propio hermano diciéndole "O te corrés o te mato a vos".
El chico era fanático del videojuego Counterstrike, el mismo juego del que era fanático el otro chico que en abril de 2002 mató a 16 personas en la escuela de la ciudad alemana de Erfurt. Otros testigos declararon que siempre le tenían miedo, pues iba a la escuela vestido de negro con borceguíes; incluso a veces iba vestido de cazador. "Busco a Dios" solía decir.
Cuando los agentes lograron llegar al chico, este ya se encontraba muerto, con explosivos atados a su cuerpo y otros explosivos en los rincones del aula donde murió. "La policía no tuvo que disparar" dijo el fiscal Wolfgan Schweer. Más tarde tuvieron que ser desactivadas todas las bombas que tenía en su cuerpo para poder hacerle hacerle la autopsia correspondiente.
Nadie en esta pequeña ciudad podría imaginarse un hecho de tamaña magnitud, ni siquiera los padres del joven, quienes no salen del estado de shock; el padre está internado en terapia intensiva. Igualmente muchos testigos aseguraron que era sabido que el chico fabricaba bombas caseras y era fanático de las armas. Incluso en su página web subía videos donde vestía como militar y simulaba ejecuciones. De hecho, escribía textos como: "Los odio a todos. Van a morir. He jurado venganza. Y esa venganza va a ser tan brutal que se les va a congelar la sangre en las venas". En su carta de despedida decía "Lo único que me enseñaron en la escuela es que soy un perdedor".
El hecho ocurrió en esa localidad de 35 mil habitantes a las nueve y media de la mañana. El chico ingresó al colegio Hermanos Scholl con su cara cubierta, guantes negros, cuchillo y un cinturón con explosivos y comenzó a disparar con dos armas hacia la gente. En ese momento había más de 600 alumnos en el colegio. Al llegar la policía, el joven se atrincheró en el piso superior y comenzó a tirar bombas de humo. Testigos relataron que incluso amenazó a su propio hermano diciéndole "O te corrés o te mato a vos".
El chico era fanático del videojuego Counterstrike, el mismo juego del que era fanático el otro chico que en abril de 2002 mató a 16 personas en la escuela de la ciudad alemana de Erfurt. Otros testigos declararon que siempre le tenían miedo, pues iba a la escuela vestido de negro con borceguíes; incluso a veces iba vestido de cazador. "Busco a Dios" solía decir.
Cuando los agentes lograron llegar al chico, este ya se encontraba muerto, con explosivos atados a su cuerpo y otros explosivos en los rincones del aula donde murió. "La policía no tuvo que disparar" dijo el fiscal Wolfgan Schweer. Más tarde tuvieron que ser desactivadas todas las bombas que tenía en su cuerpo para poder hacerle hacerle la autopsia correspondiente.
Nadie en esta pequeña ciudad podría imaginarse un hecho de tamaña magnitud, ni siquiera los padres del joven, quienes no salen del estado de shock; el padre está internado en terapia intensiva. Igualmente muchos testigos aseguraron que era sabido que el chico fabricaba bombas caseras y era fanático de las armas. Incluso en su página web subía videos donde vestía como militar y simulaba ejecuciones. De hecho, escribía textos como: "Los odio a todos. Van a morir. He jurado venganza. Y esa venganza va a ser tan brutal que se les va a congelar la sangre en las venas". En su carta de despedida decía "Lo único que me enseñaron en la escuela es que soy un perdedor".
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