LA REENCARNACIÒN

Religiones, espiritualidad, la vida después de la muerte, reencarnación, creencias, agnosticismo, filosofía, etc.
Roberso
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1494
Registrado: Mar Mar 08, 2011 1:37 pm

Mensaje por Roberso » Lun Ene 23, 2012 8:37 am

¡Hola escorpio!

Habrà mundos màs evolucionados con habitantes màs evolucionados en los que PUDIERA, (no lo sè, sòlo aplico la lògica solamente), suceder lo que dices. Ciertamente en este mundo de espìritus imperfectos, es mejor dejar las cosas como estàn ya que si tuvièsemos memoria del pasado, no serìa memoria parcial.

Saludos.

Roberso
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1494
Registrado: Mar Mar 08, 2011 1:37 pm

Mensaje por Roberso » Lun Ene 23, 2012 8:39 am

¡Hola escorpio!

Habrà mundos màs evolucionados con habitantes màs evolucionados en los que PUDIERA, (no lo sè, sòlo aplico la lògica), suceder lo que dices. Ciertamente en este mundo de espìritus imperfectos, es mejor dejar las cosas como estàn ya que si tuvièsemos memoria del pasado, no serìa memoria parcial.

Saludos.

Roberso
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1494
Registrado: Mar Mar 08, 2011 1:37 pm

Mensaje por Roberso » Dom Ene 29, 2012 5:52 am

MEMORIA EXTRACEREBRAL DE PATTY BERGER

En Agosto de 1.967, los esposos Berger, (Richard y Maude), regresaban de Washington con ruta a Filadelfia que era su ciudad natal. Venia con ellos su joven hija Patty.

Decidieron no viajar por la autopista sino tomar carreteras secundarias para ir conociendo mejor el Estado de Maryland. Cuando pasaron por la iudad de Baltimore siguieron a la pequeña ciudad de Pikesville que en esa època tenìa 20.000 habitantes y estaba enclavada en un paraje muy pintoresco.
Cuando atravesaban la ciudad, Patty que venìa mirando por la ventana del coche, dijo: Es muy còmico mami, està todo cambiado.

El padre, desde el volante le dijo: Pero Patty, ni tù ni nosotros hemos estado aquì antes. Patty dijo: Pues yo sì he estado aquì papi. El padre se encogiò de hombros pensando que era una fantasìa de su hija.
Patty continuò, y señalando dijo: Yo iba a la escuela por quel camino. Pero cuando lo hacìa no habìa coches en las calles, sòlo habìa caballos y carruajes.
Echàndose a reir dijo: Sigue por aquel camino papi. ¿Por què, pregunto Richard Berger? Ella respondiò: Quiero enseñarles el sitio en donde jugàbamos. Al llegar a una colina, Patty dijo: Toma hacia la derecha y en la calle siguiente nos vamos a encontrar con la vìa del tren. Yo quiero ver eso nuevamente.

Richard obedeciò y efectivamente se encontraron con la vìa del tren. Patty estaba muy excitada por la emociòn. Como si una persona después de muchos años vuelve a ver un lugar que fue muy querido.
Ahora, vamos al Cementerio papi. Richard dijo impaciente: Ya basta de tonterìas. Maude la esposa, le dijo calmadamente: Por favor, haz lo que te pide. Parece que le divierte mucho.

Patty continuò: Nuestros padres nos prohibían jugar en el Cementerio porque allì habìa fantasmas, nos decìan. Tus padres somos nosotros, dijo Richard.
Patty dijo: Pero en esa època yo tenìa otros padres.
Por no dejar, el padre le preguntò: ¿Y còmo se llamaban tus padres? Ella sin vacilar respondiò: Eran de apelido Blyke.
Entonces dijo el padre, tu nombre era Patty Blyke. No dijo ella, mi nombre era Pamela Blyke.
Al llegar al Cementerio, Richar Berger perdiò la paciencia, diciento: ¡Ya està bien! Basta de juegos. ¡Sigamos hacia Filadelfia.! Ella le dijo: No eran juegos papi, yo sòlo querìa enseñarles el sitio donde estoy enterrada.

Al llegar a Filadelfia, y preocupados por esa inesperada actitud de Patty al cruzar por la ciudad de Pikesville, llevaron a la jovencita a donde un psicòlogo. Despuès de varias sesiones les dijo a los padres que èl la encontraba enteramente normal, aunque a èl tambièn le habìa contado la misma historia de su vida anterior.
¿Què hacemos doctor? ¡Bueno! Si se trata de una fantasìa lo mejor es llevarla allà, a Pikesville y visitar el Cementerio para que indique en dònde es que según ella, està enterrada.

Asì lo hicieron. Al llegar a la puerta del Cementerio, Patty con una calma asombrosa y sin vacilaciones, como si conociese bien el sitio, los condujo a una tumba con la siguiente inscripción en la làpida:

PAMELA BLYKE
1.888-1.898

En su vida anterior, en Pikesville, habìa vivido solamente diez años.

Roberso
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1494
Registrado: Mar Mar 08, 2011 1:37 pm

Mensaje por Roberso » Lun Feb 06, 2012 5:03 pm

TIEMPO ENTRE LA MUERTE Y LA NUEVA VIDA

Una tendencia mìstica ligada a la tradición oriental, leì en cierta oportunidad, anunciaba que entre muerte y reencarnación transcurrìan de 900 a 1.100 años.
Si tomàsemos como cierta esta afirmación, ¿serìa justo que entre grado y grado de intento de progreso, tengan el mismo perìodo de “vacaciones” un espìritu bastante evolucionado que uno que està haciendo sus pinitos en cuanto a evoluciòn espiritual comenzando su cadena de reencarnaciones como ente con inteligencia? ¡No me parece!

Me parece màs razonable y lògica la explicación espiritista sobre el perìodo entre vida y vida fìsica, y no porque sea espiritista sino, insisto, porque es màs razonable y lògico que ese perìodo no tenga una duraciòn especìfica sino que depende del estado evolutivo del espìritu. ¿Por què? Porque un espìritu que comienza su aventura evolutiva, al reencarnar es màs proclive a lo material que a lo espiritual. Ese apego a lo material, harà que al desencarnar su perìodo de turbación sea màs largo que el de un desencarnado que ha llevado una vida màs espiritual que material. Son los perìodos de turbación, generalmente, los que màs alargan el tiempo entre vida y vida.

Pero volvamos a lo que dicen los mìsticos que aceptan la tradición oriental de que el perìodo entre vida y vida es entre 900 y 1.100 años. Ellos mismos aceptan la reencarnación inmediata del Dalai-Lama después de su muerte fìsica. Cuando se les hace ver esta contradicción, ellos alegan que en el caso del Dalai-Lama se trata de un Bohisatva, (un dios), y que para los dioses existen condiciones especiales como la de renacer inmediatamente.

Pero en la misma tradición oriental se habla, y ellos la aceptan, que en el budismo se dice que Sankarakarya, (que tambièn es una reencarnación divina), es una reencarnación de Sakia- Muni, y que naciò 60 años después. ¿Entonces? ¿Por què esta reencarnación “divina” no se hizo inmediatamente como la reencarnaciòn “divina de los Dalai-Lamas?

En este planeta, nunca ha habido “reencarnaciones divinas”. Divino es lo concerniente a Dios, y Dios no reencarna en ninguna parte. La creencia popular puede aceptar la venida de “avatares”, (dioses encarnados), pero en el Universo no hay màs dioses que el ùnico Dios.
Lo que sì hay son espìritus perfectos, (nunca dioses), y esos espìritus pueden encarnar en nuestro planeta, y asì lo han hecho, como misioneros. ¡Ahora! Hay misioneros y misioneros. Por la calidad de la obra que desarrolle cada uno de estos misioneros, podremos conocer su estado evolutivo, porque a algunos de èstos se los ha tomado como dioses, y la labor de su misiòn, no puede considerarse perfecta.

Veamos ahora las consideradas “reencarnaciones divinas” como para ameritar una reencarnación inmediata; las de los Dalai-Lamas.
Para que haya una reencarnación inmediata, tendrìan que coincidir una serie de fatores para que se pudieran dar, si en realidad se dan, ¡Veamos!
Que el Dalai-Lama estè expirando Al hacerlo, habrà finalmente desprendido el espìritu del cuerpo. Tendrìa que ser llevado hasta donde està su futura madre y tengan “frenados” en mitad del camino a los espermatozoos para que no vaya a ser fecundado el òvulo hasta que llegue el espìritu del Dalai.Lama ya que fecundación y uniòn del espìritu al òvulo fecundado son al mismo tiempo. Esto es prácticamente imposible a no ser que el espìritu del Dalai-Lama llegue justo en el momento que el espermatozoo penetre el òvulo.

No es posible la opciòn de que el espìritu que ha estado a la espera de reencarnar en esa madre y en ese hogar, y que ya se encuentra unido por el cordòn espiritual al òvulo fecundado, y quince minutos después llegue el Dalai.Lama con su guìa y le digan al espìritu reencarnado hace 15 minutos: ¡Largo che! El Dalai.Lama va a reencarnar acà, asì es que tomàtelas.¿Què es eso?

La ùnica manera serìa que el espìritu ya reencarnado haya aceptado y se desligue del òvulo fecundado. Pero el espìritu se desliga cuando el cuerpo muere. En este caso tendrìa que morir el òvulo fecundado. Y si esto sucediera, habrìa que esperar por una nueva concepción, y el espìritu del Dalai-Lama deberìa esperar hasta que esto suceda. Y si se da este caso, la reencarnación ya no serìa inmediata como se dice.

Los orientalistas tienen una creencia popular, (algunos la llaman doctrina), que es la de la transmigraciòn de las almas. Esto es reencarnar por cualquier medio.
Habrìa que ver cuàl es el medio elegido para transmigrar para saber si entra dentro de la lògica o no.

escorpio
Colaborador Estrella
Colaborador Estrella
Mensajes: 456
Registrado: Mié Feb 16, 2011 8:03 pm

Mensaje por escorpio » Vie Feb 10, 2012 9:36 pm

¡Hola Roberso!

La doctora Kubler Ross, realizó un experimento con varios sujetos a los cuales hizo regresar mediante hipnosis, al periodo entre vidas.
Estas personas relataban haber tenido una especie de entrevista con un señor mayor de pelo blanco el cual les aconsejaba el momento en el que debían volver. La mayoría de ellos decían estar muy agusto del otro lado, y se mostraban reacios a regresar. Otros sin embargo, se sentian deseosos de de reencarnar para conseguir un mayor grado de evolución.
Y aunque en ningún momento, eran obligados a tomar una decisión, sí se sentían empujados a hacerlo.

¿Ha oido hablar de la D. Kubler Ross?

Roberso
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1494
Registrado: Mar Mar 08, 2011 1:37 pm

Mensaje por Roberso » Lun Feb 13, 2012 10:51 am

No escorpio, pero lo que dice ella sobre lo que han dicho algunos regresados, se ajusta a la realidad.

Los màs reacios a reencarnar, principalmente porque traen una dura expiaciòn, nunca son obligados, pero sì convencidos de hacerlo porque si no lo hacen, es como el estudiante desertor, nunca pasarà de allì, pero tarde o temprano tendrà que hacerlo porque el progreso llama.

Saludos.

Roberso
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1494
Registrado: Mar Mar 08, 2011 1:37 pm

Mensaje por Roberso » Dom Mar 04, 2012 1:38 am

INCREDULIDADES SOBRE LA REGRESIÒN POR HIPNOSIS

Muchas personas no aceptan como una prueba de reencarnación la regresiòn por hipnosis. ¡Y està hasta justificado el que no lo crean! ¿Por què?

PRIMER ERROR: El creer que al que se le hace una regresiòn, va a volver a vivir la vida a la “que regresa”. Nadie vuelve a vivir una vida pasada. El que pretenda que un regresado tiene que volver a vivir esa vida, es pretender que el sujeto muera en su vida actual mientras dure su incursión por la vida fìsica pasada en la que està incursionando. Es imposible vivir dos vidas fìsicas diferentes al mismo tiempo.

Este diparate significarìa que al darle el hipnotizador al sujeto la orden de despertar, se pruducirìa una muerte, (otra vez), en la vida pasada en que acaba de incursionar, y una resurrecciòn a su actual vida fìsica. De nuevo: ¡Un disparate!

Un hipnotizador asì se haya especializado o no en regresiones, ha llegado a esta tarea, salvo contadas excepciones, sin un conocimiento previo sobre la doctrina de la reencarnación y sobre la Ley de Causas y Efectos.

Psicòlogos y psiquiatras del pasado que usaban la hipnosis para saber en què momento de su vida y por què causa, se habìan originado en ciertas personas fuertes problemas de fobias, complejos, temores, inhibiciones, etc., y algunos en esa bùsqueda, llegaron a hacer retroceder al sujeto hasta su etapa de feto.

En alguna oportunidad, màs por curiosidad de saber si podìa ir màs allà, antes que por una bùsqueda del problema, lo llevò hasta una existencia anterior……¡y lo logrò! Y hasta pudo localizar la causa del trauma en esa vida, ya que no lo habìa encontrado en esta.

Cuando un sujeto regresa por hipnosis a una vida anterior, tiene acceso a esa vida solamente. No la vive para nada. Tal es asì, que el sujeto narra lo que està viendo, còmo se està viendo en esa vida como si estuviera viendo una pelìcula. ¡Claro! Lo ùnico que puede vivir son las emociones que causen todo lo positivo, y màs lo negativo que pueda estar viendo sobre si.

El hecho de creer que el regresado vive nuevamente esa vida aunque sea por horas, si se trata de otro paìs con un idioma diferente al del paìs donde vive su ùltima vida, tiene necesariamente que hablar fluidamente ese idioma mientras dure la regresiòn.
Eso forma parte de la incredulidad en lo efectivo de la regresiòn por parte de los escèpticos.
Y en eso estàn equivocados. El no puede hablar ese idioma extraño porque no està viviendo esa vida, sòlo la està recordando. Estaba en su inconciente y en hipnosis tiene acceso a esa vida que capta en forma de pelìcula, aunque no necesariamente sino que es un recuerdo fluido de esa vida la cual narra como si la estuviera viviendo.

¿No recordamos cosas pasadas de nuestras vidas y las narramos como si las estuvieramos viviendo nuevamente? ¿Y durante recordamos hechos pasados y los narramos, no hemos formado imàgenes mentales como si estuvieramos viendo nuevamente esos hechos? ¿Al hacerlo, si lo que estamos narrando sucediò cuando tenìamos doce años, no nos vemos como si tuvièramos esa edad? ¿Entonces?
No estamos viviendo otra vez esos suceso. Sòlo los estamos recordando, y hasta nos imaginamos, y nos vemos en el hecho que narramos como si estuvièramos en èl.
¿Por què creer entonces que al regrasar a una vida pasada la volvemos a vivir efectivamente?

SEGUNDO ERROR: El creer que el sujeto, va a narrar cosas altamente negativas cometidas en esa vida a la que tenemos acceso.
Volviendo a los recuerdos de la vida actual. ¿Narramos sinceramente algùn acto altamente negativo que hayamos cometido en años anteriores de nuestra actual vida? Podrìamos narrar ciertas negatividades pero como imperfectos que somos, sabemos que esas negatividades las tienen tambièn otros seres humanos.

¿Còmo pretender entonces que un sujeto regresado es capàz de narrar el recuerdo de que en esa vida a la que tiene acceso asesinò a su madre? ¿O de que en esa vida mantuvo a su esposa encerrada a causa de sus incontrolables celos? ¿O que fue un violador? ¿O que persiguió a muerte a personas negras por el mero hecho de serlo? ¿O perseguidor a muerte de seres con una creencia distinta a la de èl? ¿O en el caso de una mujer, descubrir que fue prostituta? ¿O en el caso de un hombre, descubrir que fue homosexual?
Si se està enterando de esas cosas, no necesariamente tiene que decirlas para que las oiga el hipnotizador y el, o los acompañantes de èl a la sesiòn hipnòtica.
El regresado no tiene la obligación de decir todo lo que recuerde en esa regresiòn asì haya sido una orden pre hipnòtica. Esas son pamplinas. Antes que cualquier orden pre hipnòtica està lo que el hipnotizado regresado considere importante no decir para proteger su integridad actual.

Las regresiones tienen sus bemoles y esos bemoles son los que hacen que mucha gente dude sobre ellas y sobre la efectividad de ellas.
Por eso en la actualidad, se hacen màs regresiones por curiosidad que por terapia.

Roberso
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1494
Registrado: Mar Mar 08, 2011 1:37 pm

Mensaje por Roberso » Dom Mar 11, 2012 3:49 am

PRUEBAS DE REENCARNACIÒN BAJO NUESTRAS PROPIAS NARICES

Hasta hace diez años, y mientras tuve casa, tambièn tuve cinco perros Cocker Spaniel. Ya, entre estos cinco animales que los tuve desde cachorritos, notaba que habìa diferencias entre el comportamiento de ellos, y eso a pesar que su psiquis es sòlo instintiva y no inteligente.

Si hicièramos caso de la pamplinada que dice que los animales son como sus dueños, entonces todos ellos debieron tener una misma manera de ser, pero no. A todos los criè igual. Todos tuvieron la misma alimentación, los mismos cuidados y el mismo amor. Todos eran fieles y amorosos conmigo, y eso por la dependencia alimentaria que tenìan de mi parte. Pero aùn asì, habìa por parte de ellos diferentes manera de manifestar esa fidelidad.

Habìa uno callado y hasta taciturno, Yo lo llamaba el filòsofo porque casi todo el tiempo lo pasaba mirando a la lejanìa como si estuviera meditando.

Tenìa otro sumamente agresivo con los demàs. Los otros no podìan ni tropezarlo porque parece que lo consideraba una agresión e inmediatamente los atacaba.

Tenìa una hembra que tenìa comportamiento de matrona. Todos la respetaban a pesar que los otros no eran hijos suyos.

Otra de ellas, era la màs melosa de todos. Querìa siempre estar a mi lado y al que se sentaba junto a mì, lo sacaba de mi lado, no agredièndolo sino a punta de empujones, hasta que ocupaba el puesto junto a mì.

La otra hembra era una alocada. Se la pasaba buscàndole juego a los demàs, y si no le hacìan caso, no importaba porque ella jugaba con ellos asì los otros no le dieran ni bolilla en sus travesuras.

Caundo tenìa una camada, siempre de un solo perro con alguna de las hembras. Los sacaba al atardecer desde muy cachorritos al césped que tenìa en el frente de la casa. Me sentaba en una silla mientras ellos manifestaban su alegrìa por estar en el césped.

Los observaba detenidamente, y cada uno de ellos tenìa su comportamiento tambièn. Hijos de un mismo perro y una misma perra, hasta podìan tener el mismo color, pero las actitudes de ellos eran diferentes con relaciòn a los otros cachorros, sus hermanos.

Perdonen si los aburrì. Tambièn tuve hijos, y lo mismo observè en ellos. A pesar de ser hermanos de padre y madre, sus comportamientos nunca obedecieron a un patròn. Cada uno de ellos tenìa su individualidad.

Las personas que no creen en la reencarnación, ¿què explicación le pueden dar a esto? Y entièndase bien, no hablo de similitudes fìsicas, que todos sabemos el por què de ellas, sino que hablo de diferentes individualidades, diferentes comportamientos, diferentes gustos en la comida, en el vestir y en la forma en que toman los estudios.

Si se trata de un hogar catòlico y todos ellos han recibido de parte de sus padres, y aceptado como suya esa religión. Si todos ellos han recibido el mismo patròn de educación por parte de su padre y de su madre. ¿Què los hace con una individualiodad diferente?
¡Vamos màs allà! Si como catòlicos todos aceptan la teorìa de la creación y aceptan por lo tanto que cada espìritu o alma es insuflada al momento de nacer, ¿què sucede entonces con Dios? ¿Su “soplido” no siempre es igual?

Si uno de los hijos de casa sale borrachito, ¿es que Dios estaba borracho al momento del soplido? ¿Y si sale drogadicto? ¿Y si la nena termina siendo prostituta? ¿Y si otro sale estafador? ¿Y si otro sale criminal? ¿Y si otro sale homosexual? Y eso que estoy hablando sòlo de taras espirituales.

¿De dònde sale la individualidad? ¿Por què es difícil de entender que todo espìritu es creado ignorante, (sin saber nada de nada), e inocente, (sin concepto de bondad y maldad), y que a medida que vive va desarrollando su individualidad que es una consecuencia de su evoluciòn espiritual?

¿No es màs comprensible entender que esas diferencias entre hijos de un mismo hogar y de los mismos padres, son consecuencia de la evoluciòn espiritual de cada uno de ellos que se manifiesta en la individualidad de cada uno?

Pero no basta creer en la reencarnación para comprender esas diferencias entre hermanos. Hay que aceptar tambièn las consecuencias de la Ley de Causas y Efectos ya que se podrìa argumentar: Si los padres son buenas personas, ¿por què hay un hijo, o unos hijos que contrarièn esa calidad humana de los padres? Y la explicación es sencilla: Ley de Causas y Efectos.

Si se acepta la insuflaciòn del alma o espìritu, se està aceptando que el alma o espìritu no es genètico. Al ser insuflado por Dios, tendrìa que ser perfecto, y sin embargo las individualidades no son perfectas, ni siquiera iguales aunque fuesen imperfectas.

Hay hermanos con afinidades entre unos y otros. Pero entièndase bien: Tener afinidades con otras personas, padres o no, hermanos o no, no significa igualdad de individualidad.

santiagob1981
Mensajes: 17
Registrado: Dom Mar 11, 2012 7:58 pm
Ubicación: España
Contactar:

Mensaje por santiagob1981 » Dom Mar 11, 2012 8:30 pm

La personalidad de Dios y la ley del karma
“La ley del karma —explicó Mohandas Gandhi— es inexorable y no se puede eludir. Por lo cual Dios apenas necesita intervenir. Él dictó la ley y luego nos dejó hacer.” Gandhi halló perturbadora esta explicación.
Por otra parte, la promesa de la resurrección revela que Dios se interesa profundamente por su creación. Para poder levantar de entre los muertos a una persona a fin de que viva en una Tierra paradisíaca, Dios tiene que conocer y recordar todo detalle respecto a ella. Verdaderamente, Dios se interesa por cada uno de nosotros. (1 Pedro 5:6, 7.)

SALUDOS
"Di a la sabiduría: “Tú eres mi hermana”; y al entendimiento mismo quieras llamar “Pariente" (Proverbios 7:4)

Roberso
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1494
Registrado: Mar Mar 08, 2011 1:37 pm

Mensaje por Roberso » Lun Mar 12, 2012 10:19 am

La Ley del Karma, es la versiòn india de la Ley de Causas Y Efectos. Al igual que esta segunda, la Ley del Karma està ligada a la reencarnaciòn.

No se puede creer en la Ley del Karma o Ley de Causas y Efectos y seguir creyendo en la "resurrecciòn". Esto es una tremenda contradicciòn.

El creyente en la resurrecciòn sabe que lo ùnico que importa al momento de morir es cuan puro lo haces, pero eso no importa porque si en el ùltimo momento te perdonan tus faltas, ya estàs purificado. ¡Asì! De un momento a otro. En cambio la purificaciòn espirituial segùn la reencarnaciòn la vas haciendo vida tras vida. Y eso.....no es de un momento a otro.

¡Insisto! Creer el la Ley del Karma y en la "resurrecciòn", es una tremenda contradicciòn.

Roberso
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1494
Registrado: Mar Mar 08, 2011 1:37 pm

Mensaje por Roberso » Dom Mar 18, 2012 3:24 am

PRUEBA NO DOCUMENTADA DE REENCARNACIÒN

Ya hemos visto en anteriores escritos, la manera en que se certifica o se prueba una reencarnación a partir de los recuerdos de una vida anterior del reencarnado, o lo que se ha dado por llamar: Memoria Extracerebral.

Yo nunca investiguè, ni documentè, y menos certifiquè ningùn caso de reencarnación porque nunca supe, ni nadie acudiò a mì con un caso de niño con memoria extracerebral.
Pero puedo decir que con toda la seriedad que puse en mis investigaciones, y sin dejarme llevar por el entusiasmo o la credulidad antes que la comprobación, que fui testigo de un caso que para mì fue un verdadero testimonio de reencarnación.

En la Sociedad de Estudios Psìquicos que presidìa, tenìa en mi equipo de investigaciones a una joven mèdium psicofònica. Era muy seria y eficiente con su mediumnidad. Ya tenìa dos años de casada, y cierta noche cayò en trance y se manifestò un espìritu que dijo llamarse X, (omito el nombre); quien dijo estar esperando el momento para reencarnar en el hogar de la mèdium y tenerla como madre en su pròxima vida fìsica.

Yo le dije, que no le bastaba al espìritu querer reencarnar en un hogar, y sòlo por el hecho de quererlo, eso iba a suceder.
¡Lo sè Roberso!, me dijo. ¡Lo sè! He terminado con mi erraticidad porque he encontrado en el hogar de la mèdium las condiciones para mi futura reencarnación.
Tambièn, mantenemos un diàlogo permanente entre ella, su esposo y yo, todas las noches cuando ellos se desdoblan. Saben quièn soy. Los he enterado sobre mi existencia anterior. Tambièn ellos estàn enterados sobre el encadenamiento que tenemos los tres sobre faltas pasadas que debemos compensar juntos, nada graves por cierto.

Le pedì al vidente que estaba a mi lado que me lo describiera, y èste me dijo: Està sentado en una silla al lado de la mèdium. Su apariencia es de una persona con menos de treinta años. Tiene el brazo izquierdo a la altura de la cintura, y sobre su mano izquierda descansa el codo del brazo derecho. El dedo pulgar de su mano derecha està debajo de la barbilla. El dedo ìndice pegado a su sien derecha, y el resto de los dedos juntos, pegados a la comisura derecha de sus labios. Desde que empezó la comunicación a conservado esa actitud. Y cada vez que èl se comunicaba, el vidente decìa que siempre tenìa los dedos en la sien y en la barbilla. Nunca, mientras se comunicò, cambiò su pose caracterìstica.

Durante tres semanas, dos veces por semana, seguì hablando con èl después de las experimentaciones. Una noche esperando que èl se manifestara, hablò otro espìritu que se identificò como el abuelito. Mirè al vidente y asintió, y suavemente me dijo: Es un viejito.

El espìritu me dijo, èl no puede comunicarse porque ha empezado el proceso. Anoche la señora, (la mèdium), concibió y ya està X ligado a ese òvulo fecundado. Ha empezado el proceso de olvido del pasado y eso pone a los espìritus como si estuvieran anestesiados.
Me idfentifiquè como el abuelito, no porque lo he sido de èl en alguna vida, sino porque èl me llamaba asì de cariño. Tampoco soy su espìritu guìa, solamente un espìritu protector del joven X.

La màs asombrada de todos fue la mèdium, quien dijo que a pesar de que habìan levantado las defensas, no sabìa que estaba embarazada. Esto lo confirmò después de unos dìas cuando tuvo la primera falta de su perìodo.

No nos volvimos a comunicar con X, pero siempre con el abuelito que nos mantenìa al dìa de còmo se iba dando la gestaciòn. Dos dìas antes de nacer, o reencarnar X, el abuelito nos dijo: Dile a la señora que se prepare que en los pròximos dos dìas nacerà su hijo. ¡Y asì fue!

El dìa que dio a luz, fui a visitarla al Hospital, Cuando lleguè no lo tenìa con ella. Le preguntè: ¿Y tu hijo? Ya que habìa sido varòn, tal como lo habìa anunciado X, y como lo habìa confirmado el mèdico que atendìa a la mèdium.
Me dijo: Està en la sala de los recièn nacidos. Por casualidad estaba en ese momento una enfermera que me preguntò: ¿Quiere verlo? Asentì, y me dijo: Vaya al ventanal de la sala de recièn nacidos que yo se lo muestro.

Fui hasta el ventanal, y a travès del vidrio vi llegar a la sala de recièn nacidos a la enfermera. Se cercò a la cunita, la rodò hasta el ventanal y la dejò allì, y se despidiò con la mano.
Me quedè mirando a X. Estaba con los ojitos cerrados, pero boca arriba en la cunita. Al cabo de unos minutos, empezó a forcejar para sacar su brazo derecho del envoltorio en que lo tenìan hasta que lo logrò.
Despuès, lentamente, como en càmara lenta, fue subiendo el bracito hasta su cara hasta poner su dedo pulgar bajo la barbilla, su ìndice sobre la sien, y el resto de los dedos unidos y pegados a la comisura derecha de sus labios. Como dicièndome: ¡Yo soy!

Roberso
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1494
Registrado: Mar Mar 08, 2011 1:37 pm

Mensaje por Roberso » Dom Mar 25, 2012 8:04 am

LA REENCARNACIÒN DE CIERTOS PERSONAJES DEL ESPIRITISMO

Antes de empezar, y como tengo que citar algunos personajes ya desencarnados del Espiritismo, y que muchos de ellos son sujetos a adoración y a veneraciòn por parte de ciertos espiritistas que al hacerlo van en franca contrariedad con la doctrina, y por màs mèdiums que espiritistas, que no me vaya a salir algùn fanàtico espiritista, o mèdium adorador de espìritus con la babiecada de que estoy desacreditando a estos personajes, o que le estoy faltando el respeto a los mismos. ¿Aclarado? ¡Aclarado!

La reencarnación es un acto ìntimo del espìritu, y por muy famoso y conocido que haya sido el espìritu reencarnante en una vida pasada, no se andan anunciando reencarnaciones a travès de algunos mèdiums, y si algùn espìritu lo hace, es un espìritu farsante que lo que busca es consideración del mèdium en el que se manifiesta y en los crèdulos que le rodean.

¿Por què no se conocen las reencarnaciones, lugar y hogar en los que posiblemente se den? Por una sencillìsima razòn, que ya la habìa explicado anteriormente en algùn escrito.
Cuando se anuncia en un hogar la reencarnación de algùn personaje, no sòlo del Espiritismo, sino tambièn que haya destacado en las artes, en la filosofìa y en las religiones, y tambièn de los que fueron nuestros familiares, la tendencia natural de los que seràn sus padres, serìa la de tratar deferentemente al reencarnante por el hecho de ser el personaje o familiar que le han anunciado a los futuros padres.

Y estos casos, los he visto, crèanme, que en una familia con 4 hermanos, al nacer el quinto con el mentiroso anuncio, (porque si hay un anuncio de este tipo, es una mentira), de que serà, si no un personaje històrico, digamos que serà el que fue padre o madre, tanto del esposo como de la esposa.
Ese niño tendrà un trato preferencial con relaciòn a los otros hijos ya nacidos. Este trato preferencial, y hasta lògico, al que por imperfección espiritual caerìan los padres del anunciado, es por el respeto que aùn guardan por el desencarnado padre, o la desencarnada madre de cualquiera de la pareja, y que anuncian como reencarnante. La consecuencia tambièn se manifestarìa en ciertos traumas para los hermanos del reencarnante.

Esto tambièn sucede cuando anuncian, (siempre espìritus burlones), que en tal o cual hogar espiritista reencarnarà Allan Kardec, o Leòn Denìs, o Amalia Domingo Soler, o D. Josè Marìa Fernàndez Colàvida, o Bezerra de Menezes, o Cosme Mariño, etc., etc.
En los muchos viajes que hice por paìses americanos, tanto asistiendo a Congresos como divulgando el Espiritismo, conocì a muchos espiritistas y mèdiums, en cuyo hogar tenìan un hijo llamado Allan, Leòn y en algunas ocasiones Denìs, y si era mujer, Alana o Alina o Amalia. Muy pocos me decìan que el nombre era por la admiración que sentìan por el personaje. La mayorìa de ellos manifestaban su orgullo de que el personaje habìa reencarnado en su hogar porque asì se lo habìan hecho saber los espìritus. ¡Por Dios!

Muchos de estos hijos, algunos ya jóvenes y otros pasados de jóvenes, no mostraban, ni en el momento ni antes alguna notoriedad que confirmara que era la reencarnación anunciada.
La mayorìa de estos jóvenes, ni siquiera se interesaban en el espiritismo, y los que lo hacìan era porque sus padres los habìan obligado desde muy niños.

Ninguno de ellos, con veinte años o màs, habìa hecho algo notable por, y para el Espiritismo, y como dije, ni se interesaban en la doctrina.
Una joven llamada Alana, (que según el padre, era la reencarnación de Kardec), estaba màs interesada en los jóvenes y en las dicotecas que en la doctrina, para desconcierto de sus padres que siempre vivìan con la esperanza de que Allan Kardec, ahora su hija, despertara de su letargo espiritual y se manifestara con la grandeza que ellos esperaban. ¡Muchos anuncios! ¡Muchas decepciones!

Y mientras en algunos hogares, ya todos los espiritistas nombrados estaban reencarnados, (según ellos), los mismos espìritus a travès de mèdiums seguían dando mensajes desde el espacio. ¿Son auténticamente ellos? ¿Por què la duda?, se preguntaràn.

Ya hemos dicho que entre reencarnación y reencarnación no hay un tiempo fijo. Que lo largo o corto del tiempo es por el estado evolutivo del espìritu. ¡Ahora! Si un espìritu sigue enviando mensajes desde el espacio, y ya tiene cien años o màs de desencarnado, esa es la duda. ¿Què hace en el espacio dando mensajes un espìritu a quienes ciertos espiritistas consideran evolucionado?
Si se tiene a estos personajes como muy evolucionados, ¿cien años o màs de desencarnados y aùn no han reencarnado? Ellos como espiritistas sabìan que la ùnica forma de progresar cultural y espiritualmente es con las vidas sucesivas.
¿Quièn puede afirmar que son ellos? ¿Quièn puede afirmar que esos personajes ya reencarnaron desde hace rato? ¡Nadie! Ni siquiera los espìritus que les hacen creer a los ingènuos, espiritistas o no, mèdiums o no, que ellos lo saben todo, y los muy inocentes asì lo creen.

Las reencarnaciones son asunto particular y no pùblico, por los motivos expuestos.
Última edición por Roberso el Mié Mar 28, 2012 4:52 pm, editado 1 vez en total.

Roberso
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1494
Registrado: Mar Mar 08, 2011 1:37 pm

Mensaje por Roberso » Dom Abr 01, 2012 10:49 am

PALINGENESIA VERSUS METEMPSICOSIS

Son dos aceptaciones de la reencarnación y que tienen gran catidad de adeptos en el mundo, tanto la una como la otra.
Si bien la creencia en la metempsicosis es màs antigua que la creencia en la palingenesia, la primera tuvo aceptación en el oriente del globo, pero a medida que la humanidad fue evolucionando, y tambièn el despertar de la espiritualidad en el occidente hizo que se aceptara como lògica la palingenesia y no la metempsicosis. Esta ùltima aùn tiene muchos adeptos, especialmente en la India.

Pero, ¿què es lo lògico o lo ilògico en la creencia de estas modalidades de reencarnación?

METEMPSICOSIS:

Yo creo que fue una manera de explicar aunque de una manera dràstica pero ilògica, la Ley del Karma o Ley de Causas y Efectos. Y lo positivo que le vemos a ella, para el momento de su auge, es que evita, o se supone que evite la crueldad animal.

Segùn la metempsicosis, la reencarnación es una cadena de vidas sucesivas en la que se puede reencarnar tanto como racional, y como irracional.
Si una persona tiene un burro, por ejemplo, y si el burro se echa porque el desconsiderado del dueño le puso màs carga encima de lo que el animal puede soportar, la emprende a fustazos con el burro, o le cae a palo, una y otra vez.
El dueño, según èl, no debe tener consideraciones para con el animal sino que el animal tiene que aguantar encima y transportar todo lo que èl le ponga encima.

Segùn los orientales creyentes en la metempsicosis, el dueño de ese burro se echa encima un karma que tendrà que expiar reencarnando en burro en la pròxima vida fìsica, pero no para venir sòlo como el animal sino que serà encausada su reencarnación hasta una persona que practique tambièn la crueldad animal, y le viva dando al burro màs palo que comida.
Una vez cumplida la expiación y el animal muere, entonces la pròxima reencarnación serà nuevamente en humano. Hay una alternabilidad en las encarnaciones de la misma entidad espiritual en las que unas veces serà animal y en otras humano, o sea que es involutiva.

PALINGENESIA

A pesar que en la Palingenesia la psiquis empieza animando formas de vidas animales, es siempre evolutiva. Una vez alcanzado el grado de psiquis de animal o principio evolutivo, esa psiquis jamàs volverà a ser un principio vital, o psiquis de vegetales. La cadena de psiquis de irracionales jamàs serà interrumpida para dar un salto atràs y volver a psiquis de vegetal.
Esa cadena evolutiva ya fue cumplida y no hay marcha atràs. La palingenesia es evolutiva y es por lo tanto lògica porque en el Universo no existe la involución.

Despuès de completada la cadena reencarnacionista evolutiva como psiquis de irracional o principio instintivo, logra la inteligencia que lo convierte en espìritu y ya nunca màs volverà atrás para encarnar como psiquis de animal. Una vez lograda la inteligencia, jamàs involucionarà, siempre adelante es la consigna. Podrà tener estancamientos en el progreso de esa cadena, pero ni un paso atràs. ¡Nunca! Porque la palingenesia va de acuerdo, y no contrarìa la ley de evoluciòn universal. Si en el Universo no existe la evoluciòn, el espìritu es un elemento del Universo y por lo tanto sujeto a sus leyes. Y la evoluciòn es una ley universal.

La crueldad animal si acaso se practica, es una tara para el progreso espiritual de quien la acostumbra, y crèanme, si que existen formas de expiaciòn por ella, pero nunca volver atrás ni como forma de expiación, porque la palingenesia es evolutiva.

Invitada

SOBRE EL ÚNICO Y SOLO TRANSMIGRANTE

Mensaje por Invitada » Lun Abr 02, 2012 11:19 am

SOBRE EL ÚNICO Y SOLO TRANSMIGRANTE


El hombre nace una vez; yo he nacido muchas veces
Rumi

Bei Gotte werden nur die Gótter angenommen
Angelus Silesius

La Liberación es para los Dioses, no para los hombres
Gebhard-Lestrange

Atmety evopasita, atra hy ete sarva ekam bhavanti
Brhadaranyaka Upanisad I.4.7

N'atthi koci satto yo imamha kaya anyam kayam sankamati
MilindaPañho 72, cf. 46.



I
El dicho de Sankara, «Verdaderamente, no hay otro transmigrante sino el Señor» (satyam, nesvarad anyah samsari, Brahma Sutra Bhasya I.1.5), por sorprendente que pueda parecer a primera vista, dado que niega la reencarnación de cualesquiera esencias individuales, es ampliamente apoyado por los textos antiguos, y aún por los textos más antiguos, y no es en modo alguno una doctrina exclusivamente india. Pues no es un alma individual lo que entiende Platón cuando dice: «El alma del hombre es inmortal, y en un tiempo acaba, lo cual se llama muerte, y en otro nace de nuevo, pero jamás perece… y habiendo nacido muchas veces ha adquirido el conocimiento de todo y todas las cosas»; o lo que entiende Plotino cuando dice: «No hay realmente nada extraño en esa reducción (de todos los sí mismos) a Uno; aunque puede preguntarse, ¿Cómo puede haber solamente Uno, el mismo en muchos, entrando en todos, pero nunca sí mismo dividido?»; o lo que entiende Hermes cuando dice que «El que hace todas las cosas es Uno», y habla de Él como «sin cuerpo y teniendo muchos cuerpos, o más bien presente en todos los cuerpos».

El «Señor» de quien habla Sankara es, por supuesto, el Sí mismo Supremo y Solar, Átman, Brahma, Indra, «de todos los seres Soberano, de todos los seres Rey», cuya omniformidad es temporal y cuya omnipresencia nos capacita para comprender que Él debe ser omnisciente (sarvanubhuh, Brhadaranyaka Upanisad II.5.15, 19, cf. IV.4.22 y Ai tareya Aranyaka XIII); Muerte, la Persona en el Sol, Indra y Soplo de Vida, «Uno como él es Persona allí, y muchos como él es en sus hijos aquí», y a cuya partida «nosotros» morimos (Satapatha Brahmana X.5.2.13, 16); el Sí mismo Solar de todo lo que está en movimiento o en reposo (Rg Veda Samhita I.115.1); nuestro Sí mismo Inmortal y Controlador Interno «prescindiendo del cual no hay ningún veedor, oidor, pensador o conocedor» (Brhadaranyaka Upanisad III.7.23, III.8.11); el Indra solar de quien se dice que quienquiera que habla, oye, piensa, etc., lo hace por su rayo (Jaiminiya Upanisad Bra hmana I.28, 29); Brahma, de quien se dice que nuestros poderes o facultades «son meramente los nombres de sos actos» (Brhadaranyaka Upanisad I.4.7, cf. I.5.21); el Sí mismo de quien todas las acciones brotan (Brhadaranyaka Upanisad I.6.3; Bhagavad Gita III.15); el Sí mismo que conoce todo (Maitri Upanisad VI.7).

Bien como Surya, Savitr, Átman, Brahma, Agni, Prajapati, Indra, Váyu o como Prána madhyama — yadrg eva dadrse tadrg ucyate (Rg Veda Samhita V.44.6) — este Señor, desde dentro del corazón aquí , es nuestro movedor, conductor y actuador (iritah , eoday itr, karayitn y toda la fuente de la consciencia evanescente (eetana = sampam) que comienza con nuestro nacimiento y acaba con nuestra muerte (Maitri Upanisad II.6D, III.3). Nosotros no hacemos nada por nosotros mismos y somos meramente sus vehículos e instrumentos (como para Filon, passim).

Este Brahma «más alto» (para) es ese «Uno, el Gran Sí mismo que establece su sede en matriz tras matriz (yo yonim yonim adhitisthati ekah… mahatma)… como el omniforme Señor de los Soplos (visvarupah… pranadhipah) vaga errante (samearati = samsarati) junto con sus propias acciones, cuya fruición saborea (upabhoktr), y, una vez asociado con la conceptualidad y la noción “Yo soy”, es conocido como el “más bajo” (apara)… Ni macho ni hembra ni neutro, sea cual fuere el cuerpo que asume, a él está uncido (yuj-yate): por medio de los engaños del concepto, el tacto y la visión, hay nacimiento y crecimiento del Sí mismo con la lluvia de alimento y de bebida; el Sí mismo incorporado (dehi) asume las formas funcionales en sus estaciones en orden regular (karmanugany anukramena dehisthanesu rupany abhisampadyate)… y debido a su conjunción con las cualidades, tanto las suyas propias como las de la acción, parece ser “otro”» («tesam samyogahetur aparo 'pi drstah» Svetasvatara Upanisad V.1-13, condensado).

Este transmigrante «Señor de los Soplos» es el Soplo (prana), «el excelentísimo» (vas istha, Brhadaranyaka Upanisad VI.1, 14), Brahma, Prajapati, el que se divide a sí mismo quíntuple y múltiplemente para soportar y sustentar al cuerpo, para despertar a sus hijos, para llenar estos mundos (Prasna Upanisad II.3; Maitri Upanisad II.6, VI.26), permaneciendo, no obstante, indiviso en las cosas divididas (Bhagavad Gita XIII.16, XVIII.20). A él, en tanto que Prajapati, se le dice, «Es a ti, a ti mismo, que eres contranacido (pratijayase), a ti todos tus hijos (prajah = rasmayah, pranah, devah, bhuta ni) traen tributo (balim haranti), oh Soplo» (Prasna Upanisad II.7). Por este Prajapati este cuerpo nuestro es erigido en posesión de consciencia (eetanavat), pasando él, como su conductor, de un cuerpo a otro (pratisaríresu carati), imbatido por el brillante y obscuro fruto de sus actos, o más bien de esos actos de los cuales él, como nuestro Hombre Interior (antah purusa), es el actuador (karayitr) y espectador (preksaka) más bien que el hacedor (Maitri Upanisad II.6-III.3). Este Prajapati es igualmente «el Soplo divino que, ya sea transmigrando o no (samcarans casamcarans ca), no es dañado ni afligido, y a quien todos los seres sirven», y con respecto a quien se dice además que «por más que sus hijos sufran, eso les incumbe solo a ellos, a él sólo va el bien, el mal no alcanza a los dioses» (Brhadaranyaka Upanisad I.5.20).

Así este Uno, de quien se habla por muchos nombres, nace y renace por todas partes. «Invisible, Prajapati se mueve en la matriz (caratigarbhe antah) y nace diversamente» (bahudha vijayate, Atharva Veda Samhita X.8.13, cf Mundaka Upanisad II.2.6); «La Persona espira y suspira en la matriz, y entonces nace de nuevo cuando tú, oh Soplo, das la vida» (Atharva Veda Samhita. XI.4.14, cf. Jaiminiya Upanisad Brahmana III.8.10-XI.1); «sólo Tú, oh Sol, naces por todo el mundo» (eko visvam parí bhumajayase, Athar va Veda Samhita XIII.23); «Un único Dios que habita en la mente, de antiguo nació y está ahora en la matriz» (Atharva Veda Samhita X.8.28 = Jaiminiya Upanisad Brahmana III.10.12). Podrían citarse textos similares con una mayor extensión, pero bastará por ahora observar el énfasis que se pone en el hecho de que es siempre Uno el que nace diversa y recurrentemente: es decir, Él, que es «indiviso, aunque es como si estuviera dividido por su presencia en los seres divididos» (Bhagavad Gita XIII.16 y XVIII.20), pues Él es «Uno como él es en sí mismo, y muchos como él es en sus hijos» (Satapatha Brahmana X.5.2.16), que no son Seres independientemente, sino Seres por participación.

Todo esto es también la antiquísima doctrina del Samhita, donde es el Sol o el Fuego el que entra en la matriz y transmigra: así Rg Veda Samhita X.72.9, donde Aditi «lleva a Mártánda a nacimientos y muertes repetidos» (prajayaimrtyave tvatpunah); VIII.43.9, «Tú, oh Agni, estando en la matriz, naces de nuevo» (garbhe san jayase punah); X.5.1, donde Agni es «de muchos nacimientos» (bhurijanma); III.1.20, donde, como Játavedas, es «depositado en nacimiento tras nacimiento» (janmañ-janman nihitah), es decir, como agrega Sáyana, «en todos estos seres humanos». En tanto que Játavedas, él es omnisciente de los nacimientos (I.70.1, I.189.1, VI.15.3), y es necesariamente así porque, como lo parafrasea Satapatha Brahmana IX.5.1.68 «él encuentra nacimiento una y otra vez» (jatam jatam vindate). De la misma manera «llenando los (tres) reinos-de-luz de este, el móvil y el inmóvil, él entra múltiplemente en el ser, el Sire en estas matrices» (p urutra yad abhavat, sur ahaibhyo garbhebhyah, Rg Veda Samhita I.146.1, 5), «aunque en una única semejanza múltiple, como dador-del-ser a todas tus gentes» (viso visvaanupr abhuh Rg Veda Samhita VIII.11.8

No necesita demostrarse aquí que los Samhitás no tienen conocimiento de una «reencarnación» (de un renacimiento individual sobre la tierra) puesto que se acepta generalmente que ni siquiera los Brahmanas tienen conocimiento de una doctrina tal (cf. la edición de Keith de Aitareya Áranyaka, Introducción, p. 44) — excepto, por supuesto, en el sentido progenitivo normal de renacimiento en los propios hijos de uno (Rg Veda S amhita V.4.10, VI.70.3; Aitareya Brahmana VII.13; Aitareya Áranyaka II.5). Nuestra intención es más bien señalar que el Veda habla únicamente de la transmigración y de un único y solo transmigrante, y que distingue entre la «liberación» y «regresar de nuevo» (vimucam navrtam punah, Rg Veda Samhita V.46.1). Nuestro argumento es que las expresiones punarmrtyu y punarjanma, que aparecen ya en Rg Veda y en los Brahmanas, no adquieren en las escrituras posteriores los significados nuevos de «morir de nuevo» (en otra parte) y «nacer de nuevo» (aquí) que generalmente se leen en ellas. En la mayoría de los casos las referencias a la «muerte repetida» y al «nacimiento repetido» son a esta vida o «devenir» presente, como en Aitareya Brahmana VIII.25 sarvam ayur eti, na punar mriyate, y en Satapatha Brahmana V.4.1.1, sarvan… mrtyum atimueyate, donde lo que está implícito es la inmortalidad relativa de no morir prematuramente, y no de no morir nunca. En el «devenir» (bhava, genesis) nosotros morimos y renacemos cada día y cada noche, y en este sentido «el día y la noche son muertes recurrentes» (pon armrtyu… yad ahoratre, Jaiminiya Brahmana I.11). Punarmrtyu no es alguna otra muerte que ha de ser temida como fin de una existencia futura sino, junto con punarbhava ojanma, la condición de toda forma o tipo de existencia contingente; y es de este proceso, de esta rueda del devenir (bhavacakra, ó trochos tes geneseos en Santiago 3:6), aquí o en el más allá, y no solo de alguna muerte, de lo que se busca la liberación.

Hasta aquí hemos considerado al Transmigrante, Parijman, sólo como el Gran Catalizador que permanece inafectado por las acciones que promueve. El Supremo Señor y Sí mismo que tiene su sede, uno y el mismo, en los corazones de todos los seres (Bhagavad Gita X.20, XIII.27), el ciudadano en toda «ciudad» (Brhadaranyaka Upanisad II.5.18; Filon, De eherubim 121), que participa en la acción no debido a alguna necesidad de su parte sino solo sacrificialmente y para mantener el proceso del mundo (Bhagavad Gita III.9, 22), en donde, por así decir jugando (Brahma Sutra Bhasya II.1.32, 33), permanece indiviso entre los seres divididos e indestructible entre los seres destructibles (Bhagavad Gita XIII.16, 27). Mientras él (Makha, el Sacrificio) es Uno, ellos no pueden vencer-le (Taittiriya Áranyaka V.1.3); pero en tanto que Uno, él no puede traer a sus criaturas a la vida, y debe dividirse a sí mismo (Maitri Upanisad XII.6). Ciertamente, se nos ha dicho repetidamente, que él, Prajapati, «deseó» (akamayat) ser muchos, y así, como ello aparece a nosotros, no es desinteresadamente sino «con fines todavía no alcanzados y con miras a gozar de los objetos de los sentidos» por lo que él nos pone en movimiento (Maitri Upanisad II.6d). Pero esto es una empresa peligrosa, porque, aunque es su experimentador, no obstante es arrastrado por la corriente de las cualidades de la materia prima (prakrtairgunaih) que opera; y en tanto que el sí mismo elemental (bhutat man) y corporal (sarira), el sujeto conocedor frente a los objetos de percepción ostensiblemente externos, y compuesto de todos los deseos (sarvakama-maya), él está aturdido y no ve al munificiente Dador del ser y Actuador dentro de él, «sino que concibe que “esto es yo” y “eso es mío”, y con ello se atrapa a sí mismo por sí mismo como un pájaro en la red (jaleneva khacarah) y así vaga errante (paríbhramati = samsara ti, samcarati) en matrices tanto buenas como malas (sadasat), vencido por los frutos de las acciones y por los pares de opuestos» (Maitri Upanisad III.2, VI.10).

Ciertamente, hay un correctivo (pratividhi) para este sí mismo elemental, a saber, en el estudio y dominio de la sabiduría de los Vedas y en el cumplimiento del deber propio de uno (svadharma) en sus etapas regulares (asrama, Maitri Upanisad IV.3). «Con el conocimiento del Brahman, con el ardor (tapas) y la contemplación (cinta = dhyana) adquiere la beatitud sempiterna, si, cuando este “hombre en el carro” (rathitah) se libera de esas cosas de las cuales estaba lleno y por las cuales estaba vencido, entonces alcanza la conjunción con el Espíritu (atman eva sayujam upaiti, Maitri Upanisad 'IV.4)», es decir, «siendo Brahma mismo entra en Brahma» (brahmaiva san brahmapyeti, Brhadar anyaka Upanisad IV.4.6), y así «auténticamente Brahma-devenido, permanece» (brahm abhutena attana viharati, Anguttara Nikaya II.211). Esa es la deifícatio de Nicolás de Cusa, cuyo sine qua non es una ablatio omnis alteritatis et diversitatis .

Dicho de otro modo, Prajapati «desea» (kam, man) devenir muchos, para «expresar (srj)» a sus hijos, y habiéndolo hecho está vaciado y cae desencordado (Brahmanas, passim). Entra «con amor (preña)» en ellos, y entonces no puede juntarse (sambhu) de nuevo, entero y completo, excepto por la operación sacrificial (Taittiriya Samhita V.5.2.1); desde sus partes disjuntadas no puede juntarse a sí mismo (samhan), y solo puede ser curado por medio de las operaciones sacrificiales de los dioses (Satapatha Brahmana I.6.3.36, etc.). Se conoce suficientemente bien, y no necesita demostración aquí, que el propósito final de esta operación, en la que el sacrificador se sacrifica a sí mismo simbólicamente, es juntar de nuevo, entero y completo, a la vez al sacrificador y a la deidad dividida, a uno y el mismo tiempo. Es evidente que la posibilidad de una regeneración simultánea tal reposa en la identidad teórica del ser real del sacrificador con el de la deidad inmanente, postulada en el dicho: «Eso eres tú». Sacrificar nuestro sí mismo es liberar al Dios dentro de nosotros.

Podemos ilustrar todavía de otro modo la tesis haciendo referencia a esos textos en los cuales se habla de la deidad inmanente como de un «ciudadano» del cuerpo político en el que, por así decir, está confinado, y del que también se libera cuando se recuerda a sí mismo y nosotros nos olvidamos de nosotros mismos. Es bien sabido que al cuerpo humano se le llama una «ciudad de Dios» (puram… brahmanah, Atharva Veda Samhita X.2.28; brahmapura, passim); y el que como un pájaro (paksi bhutva) deviene un ciudadano en todas estas ciudades (sarvasu pursu purisayah) es hermenéuticamente poros a (Brhadaranyaka Upanisad II.5.18*). El Hombre o la Persona Solar que así nos habita y es el Amigo de Todos es también el amado Vámadeva, el Soplo (prana), «que se establece en medio de todo lo que es (sa yad idam sarvam madhyato dadhe)… y que protege del mal a todo lo que es» (Aitareya Aranyaka II.2.1); y estando en la matriz (garbhe… san) es el conocedor de todos los nacimientos de los dioses (Soplos, Inteligencias, las facultades o poderes del alma) que le sirven (Rg Veda Samhita IV.27.1; Katha Upanisad V.3, etc.). Dice de sí mismo que «aunque un centenar de ciudades me retengan, yo salgo velozmente con la velocidad del halcón» (Rg Veda Samhita IV.27.1), y que «Yo era Manu y el Sol» (Rg Veda Samhita IV.26.1; Brhadaranyaka Upanisad I.4.10, etc.).

«Yo “salgo velozmente”… así habló Vamadeva encarnado (garbhe… sayanah = puris ayah). El Comprehensor de esto, cuando la separación del cuerpo tiene lugar, procediendo hacia arriba (urdhva utkramya) y obteniendo todos los deseos en el mundo de allá, ha devenido junto (samabhavat), inmortal (Aitareya Aranyaka II.5; cf. I.3.8, conclusión). Vamadeva se iguala aquí con ese «otro sí mismo» (itara atma) que, estando todo en acto (krtakrtyah) cuando «se alcanza la vejez (vayogatah), parte (praiti) y se regenera (punarjayate = samabhavat)», es decir, renace por tercera y última vez.

El escape de este «Enano», Vámana, el superintendente de la ciudad (puram… anusth aya), entronizado en el medio (madhye… asinam), y a quien los Visve Devah (los Soplos, los poderes funcionales del alma) sirven (upasate), se describe también en Katha Upanisad V.1-4, donde se pregunta, «Cuando este morador del cuerpo inmanente y desencordado se libera del cuerpo (asya visransamanasya sarirasthasya dehinah dehad mueyamanasya), ¿qué sobrevive (kim parisisyate)?» y se responde: «Eso», a saber, Brahma, el Átman — el predicado del dicho «Eso eres tú». Así pues, «Átman significa eso que queda si nosotros quitamos de nuestra persona todo lo que es No-sí mismo»; nuestro fin es cambiar nuestra propia manera limitada de ser «Fulano» por la manera ilimitada de Dios de ser simplemente — «Ego, daz wort ich, ist nieman eigen denne gote alleine in sïner einekeit».

Una consideración de todo lo que se ha dicho hasta aquí nos permitirá aproximarnos a un texto tal como el de Brhadaranyaka Upanisad IV.4.1-7, sin caer en el error de suponer que la «sanguijuela de tierra» del verso 3 es un «alma» individual, y definidamente caracterizada, que pasa de un cuerpo a otro. Más bien, es el Sí mismo indiviso y jamás individualizado, que, habiéndose recordado a sí mismo ahora (atmanam upasamharati, cf. Bhagavad Gita II.58*), y liberado de la «ignorancia» del cuerpo (con el que ya no se identifica), transmigra; este Sí mismo recordado es el Brahma que asume toda forma y cualidad de existencia, tanto buena como mala, según sus deseos y actividades (verso 5); si está todavía apegado (saktah), todavía deseoso (kamayamanah), este Sí mismo (aya m, es decir, ayam atina) retorna (punar aiti) desde aquel mundo a este mundo; pero si es sin deseo (akama-yamanah), si se ama solamente a sí mismo (atmakamah, cf. IV.3.21), entonces «siendo Brahma mismo, entra en Brahma (brahmaiva san brahmapyeti)», entonces «el mortal deviene el inmortal» (versos 6, 7). El significado de estos pasajes es distorsionado, y se le da un sentido reencarnacionista, por todos aquellos traductores (por ejemplo Hume y Swami Madhavananda) que traducen ayam del verso 6 por «él» o «el hombre», pasando por alto que este ayam no es nada sino el ayam atma brahma del verso precedente. La distinción no es entre un «hombre» y otro, sino entre las dos formas de Brahma-Prajapati, «mortal e inmortal», deseoso e indeseoso, circunscrito e incircunscrito, etc. (Satapatha Brahmana IV.7.5.2; Brhadaranyaka Upanisad II.3; Maitri Upanisad VI.36, etc.), y entre las «dos mentes, pura e impura» (Maitri Upanisad VI.34.6). Si tuviéramos alguna duda sobre este punto queda aclarada por las palabras de Brhadaranyaka Upanisad IV.3.35-38, «¡Aquí viene Brahma!», que no es un individuo sino Dios mismo, que viene y va cuando «nosotros» nacemos o morimos.

Sería una antinomia aplicarme a mí mismo — a este hombre, Fulano — o a cualquier otro hombre entre otros las palabras, «Eso eres tú», o pensar de mí mismo, le moi, en los términos del «Yo» de estos versos de Swami Nirbhyánanda:

«Yo soy el pájaro cogido en la red de la ilusión,
Yo soy el que inclina la cabeza
Y el Uno ante quien él se inclina:
Solo Yo existo, no hay ni buscador ni buscado
Cuando al fin realicé la Unidad, entonces conocí
lo que había sido desconocido,
Que Yo había estado siempre en unión con-Tigo».

Cuando el pájaro-alma escapa al fin de la red del cazador (Salmos 124:7) y encuentra a su Rey, entonces la distinción aparente entre el ser inmanente y el ser transcendente se disuelve a la luz del día, y él escucha y habla con una voz que es a la vez la suya propia y la de su Rey, diciendo

«Yo era el Pecado que desde Mí mismo se reveló:
Yo era el remordimiento que hacia Mí mismo empujó…
Peregrino, Peregrinaje y Senda
Era solo Mí mismo hacia Mí mismo: y Tu
Llegada Solo Mí mismo a mi propia puerta».

Invitada

SOBRE EL ÚNICO Y SOLO TRANSMIGRANTE

Mensaje por Invitada » Lun Abr 02, 2012 11:57 am

SOBRE EL ÚNICO Y SOLO TRANSMIGRANTE


.Pensamos que se ha mostrado suficientemente que las escrituras del vedánta, desde el Rg Veda a la Bhagavad Gita, solo tienen conocimiento de un Único Transmigrante. Ciertamente, una tal doctrina resulta inevitablemente de la palabra Advaita. El argumento, «Brahma es sólo metafóricamente llamado una “vida” («jiva», ser vivo) debido a su conexión con las condiciones accidentales, y la existencia efectiva de una tal “vida” dura solo mientras Él continua estando limitado por algún grupo de accidentes» (Sankara sobre Brahma Sutra Bhasya III.2.10), es solo una expansión de las implicaciones del logos, «Eso eres tú».

Hemos indicado también, más brevemente, la omologia de las tradiciones india y platónica, y hemos aludido a los paralelos islámicos: más bien para hacer la doctrina más comprensible que para implicar una derivación cualquiera. Desde el mismo punto de vista tenemos que referirnos todavía a las doctrinas judaica y cristiana. En el Antiguo Testamento encontramos que cuando nosotros morimos y entregamos el espíritu, «Entonces el polvo retorna al polvo como él era: y el espíritu (ruah) retorna a Dios que lo dio» (Eclesiastés 12:7). De esto, observa D. B. Macdonald, el Predicador «se regocija de todo corazón, pues ello significa un escape final para el hombre». «Regocijarse» por esto puede pensarse solamente en el caso del que ha conocido quién es él y en cuál sí mismo él espera partir de aquí. Para los judíos, que no anticipaban una «inmortalidad personal», el alma (nefes) implica siempre «la naturaleza física más baja, los apetitos, la psique de San Pablo — todo lo que en términos budistas «no es mi Sí mismo» — y deben haber creído, por lo tanto, como Filon ciertamente creía, en un «alma del alma», el pneuma de San Pablo.

En el cristianismo hay una doctrina del karma (la operación de las causas mediatas) y de un fatum que está en las causas creadas mismas, pero ninguna doctrina de la reencarnación. En ninguna parte han de encontrarse abyecciones más enérgicas del «alma» que en los Evangelios cristianos. «Ningún hombre que no odia… a su propia alma (eautou psychen, San Lucas 14:26) puede ser discípulo mío»; esa alma que «el que la odia en este mundo la guardará para la vida eterna» (San Juan 12:25), pero que «quienquiera que busca salvarla, la perderá» (San Lucas 9:25). Comparados con el Dispositor (conditor = samdhatr), los demás seres «ni son bellos, ni buenos, ni son en absoluto» (nee sunt, San Agustín, Confesiones XI.4). La doctrina central trata del «descenso» (avataraana) de un Soter (Salvador) cuyo nacimiento eterno es «antes de Abraham» y «por quien todas las cosas fueron hechas». Este Uno mismo declara que «ningún hombre ha ascendido al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre, que está en el cielo» (San Juan 3:13); y dice, además, «Adonde yo voy, vosotros no podéis venir» (San Juan 8:21), y que «Si un hombre quiere seguirme, niéguese a sí mismo» (San Marcos 8:34).

«La palabra de Dios es rauda y poderosa, y más aguda que una espada de doble filo, que penetra hasta la separación entre el alma (psyche) y el espíritu (pneuma, Hebreos 4:12)». Cuando San Pablo, que distingue el Hombre Interior y el Hombre Exterior (II Corintios 4:16; Efesios 3:16), dice de sí mismo, «Vivo, pero no yo, sino Cristo en mí» (Gálatas 2:20) se ha negado a sí mismo, ha perdido su alma para salvarla y sabe «en quien, cuando él parta de aquí, estará partiendo»; lo que sobrevive (atisisyate) no será «este hombre», Pablo, sino el Salvador mismo. En términos Sufís, «San Pablo» es «un hombre muerto andando».

Cuando la presencia visible del Salvador se retira él está representado en nosotros por el Consejero (parakletos), «El Espíritu de Verdad (to pneuma tes aletheias… que es el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, os enseñará todas las cosas,… Él os guiará en toda verdad» (San Juan 14:17, 26; 16:13). En él no podemos dejar de ver el Daimon y Egemon inmanente de Platón, «quien de nada cuida sino de la verdad» y que Dios ha dado a cada uno de nosotros «para morar junto con él y en él» (Hippias mayor 288D, Timeo 90AB); el Ingenium de San Agustín, la Sindéresis escolástica, el Amor de Dante y nuestro Presenciador o Consciencia en su significación más plena (y no meramente ética).

«El verdadero Mundo es el mundo de aquel cuyo Sí mismo, el Omni-Hacedor, el Omni-Actuador que mora en este compuesto corporal abismal, ha sido encontrado y está despertado (yasyanuvittah pratibuddha atma)… el Señor de lo que ha sido y será… Deseando-Le sólo por su Mundo, los Viajeros (pravrajin) abandonan este mundo» (Brhad aranyaka Upanisad IV.4.13, 15, 22) — «no sea que venga el Juicio Final y me encuentre inaniquilado, y yo sea atrapado y apresado y entregado en las manos de mi propia egoismidad» (William Blake).

Ciertamente, solo si nosotros reconocemos que Cristo y no «yo» es nuestro Sí mismo real, y el único experiente en todo ser vivo, podemos comprender las palabras, «Yo estaba hambriento… yo estaba sediento… Cuanto hayáis hecho a uno de los menores de mis hermanos, a mí me lo habéis hecho» (San Mateo 25:35 sig.). Desde este punto de vista el Maestro Eckhart habla del hombre que se conoce a sí mismo como «viendo tu Sí mismo en todos, y a todos en ti» (ed. Evans, II,132), y la Bhagavad Gita habla del hombre unificado como «viendo por todas partes al mismo Señor universalmente hipostasiado, el Sí mismo establecido en todos los seres y a todos los seres en el Sí mismo» (VI.29 con XIII.28*). Si no fuera porque todo lo que hacemos a «otros» se hace así realmente a nuestro Sí mismo, que es también su Sí mismo, no habría ninguna base metafísica para hacer a «otros» lo que querríamos que se nos hiciera a nosotros; el principio está implícito en la regla y solo más explícito en otras partes. El mandato de «odiar» a nuestros parientes (San Lucas 14:26) debe comprenderse desde el mismo punto de vista: los «otros» no son objetos de amor más válidos que lo soy «yo»; no es en tanto que «nuestros» parientes o prójimos como ellos han de ser amados, sino en tanto que nuestro Sí mismo (atmanas tu kamaya, Brhadaranyaka Upanisad II.4.5); de la misma manera que es solo a sí mismo a quien Dios ama en nosotros, así es a Dios sólo a quien nosotros debemos amar unos en otros.

De este Espíritu de Verdad inmanente, el Eros Divino, depende nuestra vida misma, hasta que nosotros «entregamos el espíritu» — el Espíritu Santo. «El Espíritu es quien vivifica, la carne no vale nada» (San Juan 6:63). «El poder del alma, que está en el semen por el Espíritu encerrado en ella, da forma al cuerpo» (Summa Theologica III.32.11). Este es el «Sembrador (ó speiron) que salió a sembrar… Algunas (simientes) cayeron en sitios pedregosos… Pero otras cayeron en buen terreno… El campo es el mundo» (San Mateo 13:3-9, 37) — sadasadyonim apadyate (Maitri Upanisad III.2). ¿Y es este Eros Divino, el «Conocedor del Campo» (Bhagavad Gita VIII), otro que el Hijo Pródigo «que estaba muerto, y está vivo de nuevo; que estaba perdido, y está encontrado» — muerto mientras había olvidado quién era, y vivo de nuevo «cuando volvió a sí mismo» (San Lucas 15:11 sig.)

Se ha dicho, «Vosotros le crucificáis todos los días» (cf. Hebreos 6:6), y así hace, ciertamente, todo hombre que está convencido de que «yo soy» o «yo hago», dividiendo con ello a este Uno conceptualmente en muchos seres posibles e independientes. De todas las conclusiones que han de sacarse de la doctrina del Único y Solo Transmigrante, la más conmovedora es esta, a saber, que mientras Él es el pájaro cogido en la red, el Carnero atrapado en la espesura, la Víctima sacrificial y nuestro Salvador, él no puede salvar-nos excepto, y a no ser de que, nosotros, por el sacrificio y la negación de nuestro sí mismo, le salvemos también a Él.

Responder