la plaza

Discusiones sobre la literatura antigua o moderna, best sellers, libros favoritos, etc. También aquí se pueden publicar textos de autores reconocidos y comentarlos.

Moderador: alegsa

Responder
lisa buka
Mensajes: 14
Registrado: Lun Feb 21, 2011 9:52 pm
Ubicación: florianopolis

la plaza

Mensaje por lisa buka » Lun Feb 21, 2011 10:21 pm

De joven me gustaban las plazas.Tienen un innegable atractivo a toda hora...Uno podía sentarse e imaginar mil historias con cada uno de los personajes que por allí pasaban o perdían sus horas en ella.Ahora no las frecuento más y quiero contarles porqué...................
Había una,no muy grande ni muy chica,cerca de mi casa, y allí,en una hora casi exacta,antes de mi entrada al colegio, estudiaba a las prisas las lecciones no aprendidas el día anterior.No era un ejemplo de alumna.Sacaba buenas notas porque mi entonces prodigiosa memoria me ayudaba a retener un texto,un capítulo,en fin, deshonestamente lo necesario para "zafar" en ese día.Y para ser justa,me arrepiento y no lo recuerdo con orgullo.Tenía entonces 14 años.
Como estudiar cuando habían tantas cosas fascinantes para hacer.! Mi preferida era leer.leer............. Quien me viese pensaría que era una adolescente tranquila y obediente,Sentada con su libro,absorta en la lectura..Pero era solo una ilusión.No había nada de quietud en mi actitud serena.Mi mente era un caballo desbocado,recorriendo mil caminos nunca imaginados,tantos cuantos los autores de esas historias que devoraba sin parar tuvieran el encanto de hacerme transitar. Era una magia cada día renovada y que me atrapaba al punto de no sentir el tiempo transcurrir. Gozando cada frase,bebiendo las palabras con esa avidez de una mente casi virgen, que comienza a descubrir.maravillada ,que hay en el mundo otras formas de vivir,de pensar y de sentir.Sintiendome muchas veces la heroína,para mi no había placer mayor que el de leer.
Seguido en segundo lugar por esa extraña atracción por las plazas.Quizá por motivos parecidos.Dejar volar la imaginación.Pero a la plaza iba solamente a estudiar.Los libros y la magia estaban reservados a la soledad de mi cuarto,De mi más extricta intimidad.
No obstante,siempre habían esos paréntesis laxos en que simplemente observaba.................imaginaba..............................
Estaba una de esas tantas mañanitas soleadas de fines de otoño,sentada con un libro de alguna materia árida,que ahora no recuerdo,cuando de pronto levanté la vista,cerré el libro y miré alrededor.
No de forma inquisitiva,tan solo dejando mi mirada pasear casi indiferente por los bancos de la vieja plaza donde me encontraba.En una pereza linda,tibia,indolente y sin ninguna prisa.La mente en blanco,el alma ligera,...................
De repente una pareja apareció.Una,como tantas otras en la plaza.Ella,de unos 35 años,espaldas anchas obviamente desarrolladas tal vez por la práctica de la natación,vestida con sencillez y un cierto descuido que la hacía parecer más joven de lo que era en realidad.Su cabello de un color cobre casi rojizo,le caía por encima de los hombros .Cuando se fue aproximando,me llamó la atención su mirada. Tenía en sus ojos enormes y castaños,diríase casi dorados como las hojas del otoño que comenzaban a cubrir los senderos y el césped, una alegría y una paz que sorprendían y atraían. Iluminando su rostro todo, hasta llegar a parecer casi una niña.
Junto a ella,tomados de la mano como dos adolescentes, iba un señor de más o menos su misma edad. Alto,muy alto,se inclinaba para escuchar lo que ella le decía.Sus ropas contrastaban con las que ella usaba.Saco corbata,impecable la raya del pantalón.La miraba embelesado y absorbía sus palabras con profundo interés y atención.
Curiosa ,imaginé a dos amantes disfrutando de un tiempo robado.Fantasías de adolescente las mías ! Era tan fácil atribuir vida a cada personaje que allí parecía.Era casi un juego,un ejercicio,Una diversión.Y era como un recreo entre lección y lección que trataba de entender y retener en mis libros aburridos del colegio.
No se porqué ,una extraña fascinación y una profunda curiosidad me hicieron prestar atención a esa conversación que venían sosteniendo,aislados ambos en su mundo,sin reparar en los demás.
Pude hacerlo porque se sentaron a mi lado.La plaza estaba repleta a esa hora apenas pasado el mediodía..El mismo banco,No fué difícil!! Pude escuchar palabras de ternura,planes para el presente y también para un mañana. Deduje que de un matrimonio se trataba,porque mencionaron hijos,el hogar............Respiraban ese amor diáfano,que muchos años después pude descubrir,es solo para privilegiados,que pueden hacer del sencillo cotidiano,una aventura,un placer.Una gruesa alianza de oro en el anular.confirmaba que así era.
Al día siguiente y al otro, y en muchos días sucesivos volvieron a la plaza. Ya era para mi un rito esperarlos,observarlos,Si no venían,los extrañaba..........Me preguntaba que podía haber sucedido.Se transformaron ,en los personajes vivos de mi propio libro.Era fascinante tratar de adivinar a cada día que palabras se decían,que secretos compartían,Mi fantasía iba seguramente, más allá de su sencilla realidad.
Volví a verlos muchas veces.Llegaban y se sentaban.En mi banco u otro cualquiera. Siempre tomados de la mano .La alegría que esparcían hacía que su presencia fuera algo que valía la pena sentir.Vibraba junto a ellos con su energía,y, aún cuando lejos se sentaran,en cualquier banco de mi vieja plaza,adivinaba sin siquiera sus palabras escuchar,que juntos entretejían los misterios revelados,de un presente y un futuro que solo ellos conocían y que los hacía felices.
Algunas veces más pude oirlos ,y con asombro percibí lo permanentemente simple de sus temas. Combinar horarios para hacer las compras del día en el almacén,porque no habían supermercados en esa dorada época a la que me refiero,planificar una visita con sus hijos a la casa de la abuela el domingo,ir a pasear por la orilla del algún río,leer un libro juntos,............Entonces era solo eso lo necesario para mantener siempre encendido ese fuego,ese amor por la vida y esa felicidad tan tangible por tenerse el uno al otro sin ninguna restricción.? De eso se trataba? Donde estaban los complicados laberintos que ,según los libros me mostraban en historias increíbles con finales diferentes , llevaban a la felicidad tan procurada ?
Pude llegar a saber que ella era profesora de Educación Física en un colegio cercano,y él,profesor de Historia en algún lugar que no pude nunca descubrir.
Supe entonces que ambos compartían el amor por la docencia, y de sus alumnos hablaron muchas veces con un indiscutible cariño.Siempre contando experiencias agradables.Nunca una queja,.....................Evidentemente la felicidad era su filosofía de vida y ambos la practicaban.
Si un día no aparecían,los buscaba con los ojos,los extrañaba,los necesitaba,me nutría extrañamente de ese amor,,de la felicidad que transmitían y les formaba un aura linda alrededor.
Así fue por mucho tiempo y ellos pasaron a notarme..........Primero fue una sonrisa,luego un buen día y finalmente me preguntaban por mi libro,mis estudios,que se yo..............
Me sentía orgullosa de haber empezado a formar parte de sus mañanas Ya éramos casi amigos................
Jamás comprendí por cual motivo,mi imaginación tan propensa a la aventura,se callaba y conformaba con esa historia simple de los dos.
Dos o tres años pasaron de esa forma, Yo mantenía aún mi irreverente sistema de estudiar en la placita,cuando vi que sus visitas empezaban a espaciarse
La antigua alegría que antes irradiaban había dado lugar a una rara serenidad que me sorprendió.Diríase que estaban casi tristes.Se miraban aún con más amor si eso fuese posible de imaginar,pero en sus labios las sonrisas marchitaron y sus palabras eran casi susurradas. Ellos habían adoptado un banco como yo los había adoptado a ellos. Si cuando llegasen estaba ocupado,se miraban contrariados y buscaban el más cercano.
Me preguntaba si tendrían un problema con sus hijos, su trabajo, y no pasaban por mi mente otros temas que justificaran ese cambio de actitud en una pareja tan singular como aquella.
Y un día,cuando la plaza estaba triste,en la melancolía de un otoño que estaba dejando paso al invierno que llegaba,entendí.Fue como un rayo en mi cabeza.Se me encogió el corazón y un grito sordo y callado de rebeldía me llenó la cabeza y el alma.
Venían,como siempre,tomados de las manos,se miraban con un sentimiento inconmesurable,pero caminaban lento,como si llegar al lugar donde sentarse fuera una ímproba tarea difícil de cumplir.En silencio se sentaron,como si no hubiera fuerzas para un diálogo ni siquiera fugaz. Parecían querer estirar el tiempo para aprovecharlo en otra medida que no fuera la real. Pero en la cabeza de esta espléndida mujer,donde antes sus cabellos cobrizos y enrulados daban marco a toda su alegría.....un pañuelo! Y comprendí.El porqué de sus ausencias,el porqué de sus palabras amortiguadas,A mi edad eran temas que nunca me habían golpeado.Y me fui a casa,con el libro casi arrastrando,las lágrimas en los ojos,y cuando pasé a su lado los miré en un adiós muy triste.En un minuto me volví casi adulta,............ Y juré no volver más a mi querida plaza.Terminaba una etapa...............Aquella en que creía firmemente que después de muchas pruebas,el muchacho bueno y la chica linda,se casaban,tenían hijos y eran felices por siempre jamás..........................
Mi mamá me había enseñado,temerosa de mi loca fantasía alimentada por los libros,que ese y no otro era el camino.Y todos teníamos que transitarlo inevitablemente de esa manera.El resto...fantasías del autor,decía muy seria.El contacto con esta pareja me estaba demostrando que tal vez ella tuviera razón....................pero aprendí en un instante que no siempre es así;;;;;;;;;;;;;;;
Varios años transcurrieron.Me casé joven,tuve hijos.Casi una década después ,decidí una mañana cualquiera,llevada por la nostalgia de una adolescencia ya lejana ,olvidado el antiguo juramento,volver a la placita.para recordar mis épocas de estudiante.Me senté en el mismo banco y vi alguien que me saludaba con una profunda sonrisa cargada de alegría y de sorpresa, como la que lucimos al reencontrar un viejo amigo.
Era un señor, casi pisando los cincuenta,que sentado en un banco cercano,tenía tomada de la mano una mujer a quien miraba con cariño.Ella era pequeña y frágil.Morena y delicada.Largos cabellos negros recogidos en lo alto de su cabeza. Ambos cuidaban de un niño de apenas escasos cinco años.Y parecían muy felices..............................

Sentí que nos había traicionado a ambas! No quise seguir en la vieja plaza.Y nunca más volví.............
Me llamo Lisa Buka.Soy uruguaya,vivo en Brasilmescribo en español y deseo contactarme con personas de toda América de habla hispana

Avatar de Usuario
SARA A. PRADERA
Super colaborador
Super colaborador
Mensajes: 1503
Registrado: Mar Abr 14, 2009 2:41 pm
Ubicación: SAN JUAN, ARGENTINA

Mensaje por SARA A. PRADERA » Lun Mar 07, 2011 5:49 pm

lisa ¡que bonita historia! Y a la vez un poco triste. Me sentí otra adolescente sentada en otro banco de la plaza observando a esa pareja.
No pude evitar una lágrima :cry:
Gracias por compartirlo :sonrisa:

un besito, SARA :rosa_blanca: :rosa_blanca: :rosa_blanca:
"El miedo llamó a la puerta, la confianza abrió y afuera no había nadie".

Responder

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado