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EQUIVOCAR LOS PASOS

Publicado: Vie Ene 13, 2017 2:18 pm
por Francisco de Sales
EQUIVOCAR LOS PASOS


En mi opinión, no es grave equivocar los pasos si se acierta con el Camino.

Es habitual equivocarse, no acertar siempre, no encontrar la solución óptima ni tomar la decisión correcta. Todo esto forma parte de lo cotidiano en la vida porque no estamos preparados para ser perfectos.

El hecho de ser humanos implica vivir una vida que es un continuo aprendizaje. Hasta las cosas que se repiten pueden ser o parecer nuevas y por eso volvemos a tropezar en las mismas piedras que jalonan nuestro Camino.

Nos equivocamos una y otra vez, aunque a algunos les consuela eso de que “Todos los caminos llevan a Roma”, y piensan –con razón- que si hoy se equivocan, mañana pueden reorientar sus pasos y volver al Camino.

Equivocar los pasos no siempre es culpa de uno ni quiere decir que uno sea especialmente torpe. Es lo que nos sucede a la mayoría de las personas. Sobre todo porque nadie nos ha explicado cómo ni por dónde hay que ir, ni hay marcadas claras señales que impidan la equivocación.

Vamos con toda la buena voluntad hacia no sabemos dónde. Y esto es cierto.

Parece como si sólo nuestra intuición y nuestra alma supieran el Destino, y que nos llevaran de la mano y en la buena dirección, pero… somos niños y no somos del todo sensatos, somos rebeldes y queremos rebelarnos, somos unos inconscientes y nos salimos del Camino sin valorar que a los lados puede haber barrancos, o que los pasos atrás suelen ser tiempo perdido.

Si uno tuviera consciencia clara del lugar al que se dirige, si tuviera establecidos unos principios fundamentales y los respetara siempre, si creyera más en esa intuición que le dirige sin palabras, si escuchara su alma, sus inquietudes internas, la voz de su Sabiduría… equivocaría menos sus pasos.

Andar el Camino es lo que hacemos todos los días. Una veces con pasos grandes y firmes, otras veces con traspiés y tropezones, y otras somos nosotros quienes nos ponemos la zancadilla… pero hay que seguir. Siempre seguir.

“El miedo es el mayor enemigo”, se dice. Y es cierto. El miedo a caminar condena al estancamiento. El miedo al error impide el intento. El miedo a caer imposibilita andar.

Hay cosas que tenemos que hacer aunque el miedo no esté a favor. La prudencia está bien, el miedo es innecesario.

Hay que caminar, aunque se equivoquen los pasos.

Hay que caminar y confiar. A veces ese andar nos lleva a experiencias desagradables e incomprendidas que con el tiempo demuestran que eran necesarias para encontrar el Camino correcto.

Si uno se dirige a una meta puede tomar diferentes senderos. Unos más agradables y otros menos. Pero si prevalece el objetivo, si se sabe por lo menos el punto cardinal al que uno se dirige, eso nos permitirá en cualquier momento reorientar la dirección, y salvo que se hayan dado en el sentido contrario no serán pasos perdidos.

La sugerencia en este caso es avanzar. Con prudencia y consciencia, con atención y precaución, procurando afianzar en la medida de lo posible los pasos, pero avanzar, caminar, ir en pos de la meta…

Sabemos que no nos podemos quedar quietos y que nuestro destino es la búsqueda de la perfección personal –para unos-, la propia espiritualidad –para otros-, o el encuentro con la divinidad o la reconciliación con el alma –para otras personas-, cada uno puede tener un objetivo distinto, aunque también es posible que cada uno llame con un diferente nombre a lo mismo.

El objetivo o la meta siempre están delante, nunca están detrás y nunca se alcanzan quedándose quieto.

La vida nos invita a avanzar y conviene aceptar la invitación.

Te dejo con tus reflexiones…

Re: EQUIVOCAR LOS PASOS

Publicado: Lun Oct 16, 2017 2:53 pm
por juande
Totalmente de acuerdo

Re: EQUIVOCAR LOS PASOS

Publicado: Lun Dic 04, 2017 11:05 am
por Tit08
El miedo, más que un enemigo, es lo que nos puede hacer conscientes de nosotros mismos. Si vivimos eternamente identificados con eso que llamamos "yo" entonces viviremos toda la vida con miedo; en cambio, si empezamos a observar ese miedo a todo que solemos tener entonces la vida empieza a tomar sentido, y ya nos despojamos de ese cadáver interno que no hacía más que vivir anclado a ideales, teorías y demás.

Fui siempre una persona aterrada de la opinión ajena, que le aterra el fracaso, que se minusvaloraba en muchas situaciones, y desde que aprendi a ver de donde surgía el problema empecé a valorarme como nadie jamás me pudo enseñar. Se pueden leer cientos de libros de autoayuda pero ninguno te ofrecerá esa dicha de poder despojarte y vivir sin miedos.

Saludos.

Gracias por compartir. Lo entiendo diferente.

Publicado: Sab Abr 13, 2019 7:07 am
por Nahyr
No es grave equivocar los pasos si se acierta con aquello que nos incrementa en nuestro obrar para beneficiarnos de la experimentación.

Algunos dirían “Todos los caminos llevan a Roma”, pero no todos, pero tampoco uno solo. Si hoy se equivocan, mañana pueden reorientar sus pasos y volver al Camino que vean apropiado. A veces "equivocación" es un término equivocado. "Experimentación" es un término que habilita pluralidades. Dónde muchos ven equivocación puede estarse gestando una forma de vivir la existencia que no sea la repetición del sentido común en toda su banalidad, o la homogeneidad en todo su desprecio por lo múltiple.

"Equivocar los pasos" no se trata de culpabilidad, tal vez de ética; definitivamente se trata de experimentar. Es lo que nos sucede a la mayoría de las personas. Veo que siempre se nos ha explicado cómo y por dónde hay que ir, hay marcadas claras señales que promueven la homogeneización y la permanencia del sentido común del vulgo frente al florecimiento de lo diferente y la novedad: la verdadera transformación.

Vamos con toda la buena voluntad hacia no sabemos dónde. Porque es un camino que se construye; de lo contrario se camina senderos de otros.

Parece como si sólo nuestra intuición y nuestra alma supieran el Destino, y que nos llevaran de la mano y en la buena dirección, pero… no somos niños y no somos del todo sensatos, no somos rebeldes y queremos la comodidad de la perpetuidad en vez de la riqueza del devenir. Somos unos inconscientes y nos encadenados a la idea de un único Camino sin valorar que a los lados puede haber hermosos atajos o mágicos rincones sin investigar; o que los pasos atrás suelen ser tiempo perdido.

Si uno tuviera al Devenir sin bloquearlo de racionalismo sabría al lugar al que se dirige. Si tuviera establecidos unos principios fundamentales y los respetara siempre, moriría en la inmovilidad sedentaria.
Si permitiera más la intuición que le dirige sin palabras, si escuchara su alma, sus inquietudes internas, la voz de su daimon, eligiendo incrementar sus potencialidades... multiplicaría la riqueza de sus pasos., tendría más opciones, más posibilidad, más composición en su constitución con qué poder conectar.

"Seguir. Siempre seguir." Pero también saber dejarse caer, saber levantarse. El sendero más apropiado nunca es uno, es pluralidad: tiene muchas maneras de caminarse. Las retiradas estratégicas no son derrotas así como las derrotas son tan sólo una perspectiva de cómo leemos las victorias.

“El miedo es el mayor enemigo” dicen algunos. Pero el rencor y la moral son el dúo que más vitalidad destruyen. El miedo a caminar condena al estancamiento. El miedo al error impide el intento. El miedo a caer imposibilita andar. Pero el miedo en sus distintos gradientes también es alerta y vigilia, es atención y una energía que bien aprovechada no es más que otro elemento que es una parte más de nosotros. Todo lo que hay en nosotros en exceso será malo, como la piedad hacia quien desea destruirte, o la caridad: la que tan bien alineada a la hipocresía de los banqueros y corporatocráticos suele justificar más maldición que bendiciones.

Hay cosas que tenemos que hacer aunque el miedo no esté a favor. La prudencia es importante para aceptar cada tramo que nos compone.

Caminar aunque se equivoquen los pasos no siempre es la respuesta, a veces sentarse y observar suele tampoco serla. Pero hay varias acciones a contemplar para cada reto en el que nos vemos envueltos.

A veces ese andar nos lleva a experiencias desagradables e incomprendidas que con el tiempo demuestran que eran necesarias para encontrar agenciamientos valiosos.

Si uno se dirige a una meta puede tomar diferentes senderos. Unos más agradables y otros menos. Pero si prevalece el objetivo, si se sabe por lo menos el punto cardinal al que uno se dirige, eso nos permitirá en cualquier momento reorientar la dirección, y salvo que se hayan dado en el sentido contrario no serán pasos perdidos.

Sabemos que nuestro destino no es la búsqueda de la perfección personal –cuento de Herbalife-, la propia espiritualidad nunca es propia, y el encuentro con la divinidad o la reconciliación con el alma es sólo una partecita pequeña de toda nuestra multiplicidad corporal. Cada uno puede tener un objetivo distinto, aunque también es posible que cada uno llame con un diferente nombre a lo mismo.

El objetivo y la meta no siempre están delante, nunca están sólo detrás y jamás se alcanza abandonando el nomadismo, y el devenir.

La vida nos invita a crear y conviene aceptar la invitación para no volverse esclavo de las pasiones tristes 8)