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¿Qué ES EL ESPÍRITU, EL ALMA, EL CUERPO ASTRAL, ETC.?

Publicado: Mar Feb 09, 2016 11:09 am
por Periespiritu
¿Qué ES EL ESPÍRITU, EL ALMA, EL CUERPO ASTRAL, ETC.?

Todos los seres están animados por un ente o energía fluídica de carácter imperecedero.
En los animales, es un alma rudimentaria que se manifiesta a través de los instintos, así como de un raciocinio elemental.
En los seres humanos, esta energía es el asiento de una individualidad superior, que contiene capacidades intelectuales, emotivas y volitivas, asimismo constituye una especie de súper inteligencia capaz de conocer lo que no le ha entrado por los sentidos físicos del cuerpo.
Esta inteligencia es capaz de actuar por su propia voluntad, por lo que se trata de una energía consiente e inteligente que posee fuerza propia.
Esta energía en el ser humano, es uno de los principios que constituyen el ser humano integral, y es llamada Espíritu, cuerpo Mental o consciencia, es la que constituye nuestro Yo como seres pensantes individualizados, capaces de experimentar actividades mentales.
El Espíritu, inmaterial y eterno, no tiene forma física definida y contiene en si las facultades intelectuales, racionales y evolutivas, y es lo que básicamente diferencia al ser humano de los animales, que también poseen esta energía sensible e instintiva del Alma, que en ellos, está integrada dentro de un “Alma Grupal” para cada especie, pero que carecen del Espíritu que en los seres del plano físico solamente es propio del ser humano.
En su origen los espíritus no tienen mas que una existencia instintiva y apenas poseen conciencia de sí mismos y de sus actos, pues su cuerpo Mental, es todavía incipiente en el Alma recién incorporada desde el reino animal, pero contiene en sí como el germen de lo que serán las facultades que posteriormente irán desarrollando a lo largo de muchas vidas y de muchísimas experiencias vividas en los mundos físicos.
El Cuerpo Astral, Periespíritu, Psicosoma, Alma, Cuerpo Psíquico, etc., son: las diversas denominaciones con que las múltiples corrientes esotéricas o religiosas designan un mismo principio de energía semimaterial, que constituye un vehículo intermedio entre el espíritu encarnado al que envuelve y con el que está conectado por corrientes magnéticas, y el cuerpo físico con el que conecta por medio de los fluidos nerviosos del cuerpo Vital.
Este Alma, cuerpo Astral, o como se prefiera denominar escogiendo entre las diversas denominaciones que se refieren al mismo principio, contiene y transmite las facultades emotivas y sensitivas, siendo también el principio generador y el origen de los deseos y de los sentimientos, por lo cual es también denominado por ciertas corrientes esotéricas, como cuerpo de deseos o cuerpo Emocional.
Una de las principales funciones propias del organismo espiritual, es la de transmitir las sensaciones entre el cuerpo físico y el espíritu, así como entre el espíritu y el cuerpo físico.
Esta alma se originó a través de los tiempos y fue forjando su conciencia en medio de todas las especies de animales inferiores hasta evolucionar dando forma al cuerpo humano, en el que albergó en germen al principio, el espíritu individualizado que es la “chispa Divina” que sitúa al ser humano en la posición de Hijo de Dios, y que posteriormente se ha ido desarrollando mediante la ley de evolución y a través de las reencarnaciones.
El alma o periespíritu se halla unida al cuerpo Vital y mediante él, al físico, por medio del llamado “Cordón plateado”, que es un lazo de prolongación indefinida de la misma sustancia energética del Cuerpo Vital, que es como un cordón umbilical etéreo cuya función es la de mantener unidos en una prolongación o estiramiento indefinido al que es capaz de someterse, comunicando el cuerpo físico con el cuerpo astral cuando ambos se separan durante el sueño fisiológico o el estado de coma. La rotura o desintegración de este lazo o cordón plateado (con este aspecto lo describen los videntes o psíquicos, y con este nombre aparece curiosamente, mencionado en la Biblia, en el libro del Eclesiastés), supone la separación definitiva entre los cuerpos vital y físico de una parte (que se desintegran, pasando a formar parte de la Tierra), y de otra con los cuerpos astral y mental, que continúan viviendo y existiendo, o dicho más llanamente, el fallecimiento o muerte de la persona.
En el periespíritu o Cuerpo astral, se hallan contenidos los siete chacras principales.
Este es un término sánscrito que quiere decir rueda (por la forma circular que tienen).
Cada chacra tiene relación con determinados órganos y glándulas del cuerpo físico, pues cada chacra posee una clase de energía diferente, que puede vibrar en la misma sintonía de determinados sonidos o vibraciones sonoras llamados “mantras”, y que son utilizados por Escuelas orientales para activar los chacras durante los procesos de meditación y elevación Mística.
Los chacras son centros psíquicos y energéticos, receptores y equilibradores de la energía vital y cósmica, que funcionan a modo de baterías o acumuladores de energía sutil que anima el cuerpo físico y sus funciones, y se encuentran situados en el cuerpo Astral, repartidos y alineados a lo largo del cuerpo físico hasta la cabeza, influyendo y vitalizando los principales órganos y glándulas.
Estos centros de energía se corresponden con nuestras energías orgánicas. Asimismo hacen posible el funcionamiento de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro organismo.
Los chacras se activan a través de la respiración, acompañada de la atención y concentración mental sobre los mismos, y acompañando de los correspondientes “mantras” o sonidos con los que cada uno sintoniza.
A través de los chacras utilizamos energía cósmica, que se manifiesta como energía mental, emocional, sexual, etc. Según el chacra a través del que se manifiesta a nivel de captación, intercambio o influencia de energía psíquica o física.
Cuando a nivel de chacras no se funciona correctamente, se potencian energías y emociones negativas que llegan a generar enfermedades físicas y psíquicas.
De acuerdo con el grado evolutivo del Ser, los chacras varían en sus formas, colores, dimensiones y resplandores que no son ordinariamente captados por el ojo humano.
El Periespíritu es también conocido como Cuerpo Psíquico o Doble Etérico.
Es llamado Cuerpo Astral por Paracelso, y que lo consideraba sometido a la influencia de los astros debido a captación de energía cósmica a través de los chacras, y constituye un cuerpo de energía semimaterial que durante la encarnación del espíritu, según ciertas corrientes esotéricas, se encuentra fuertemente radicado en la sangre, y hasta que el ser humano no llega a cumplir los siete años de edad, no termina de adaptarse del todo con las energías orgánicas del cuerpo físico.
La energía del periespíritu actúa como un campo magnético que junto al Cuerpo Vital, mantiene la cohesión celular del cuerpo físico y es agente moldeador y forjador del cuerpo carnal, manteniendo la estructura física humana y los rasgos de su fisionomía durante todas las épocas de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, y actúa conforme a las leyes biológicas, genéticas y gravitacionales.
El Alma o periespiritu, constituye un organismo fluídico preexistente y sobreviviente a la vida del ser humano, y es semejante al cuerpo físico, en estado desencarnado mantiene un aspecto semejante al de su última vida física, con la diferencia de que este aspecto siempre suele ser del mismo ser que vivió en la Tierra, pero más rejuvenecido saludable y bello, según su grado de elevación espiritual.
Asimismo es capaz de adoptar el aspecto más conveniente para darse a conocer a quien desee dejarse ver o reconocer, ya sea encarnado o desencarnado, pues el aspecto astral es modificable a voluntad, sin embargo este aspecto depende fundamentalmente de su estado de felicidad o desdicha espiritual, pues en aquellos seres que gozan de paz, felicidad y equilibrio, su aspecto sele ser semejante al que tenía en vida, pero más radiante, rejuvenecido y bello, sin embargo en caso contrario, cuando se trata de seres infelices, oscurecidos por sus defectos morales, presentan aspectos que en los casos más extremos, llegan a ser repugnantes y hasta monstruosos.
En el cerebro del periespiritu se almacenan los conocimientos que se imprimen en el durante su evolución en los planos físicos y espirituales, por lo que al modelar en la reencarnación el cerebro físico del niño, el saber intelectual y moral que posee no se pierde, sino que se almacena y guarda en lo que se conoce como subconsciente, aumentando así gradualmente este “archivo” de cocimientos durante el transcurso de sus existencias sucesivas.
A medida que el espíritu evoluciona y aprende, este cuerpo astral se va haciendo cada vez más sutil y etéreo, según ciertas corrientes filosóficas, como el Espiritismo, este se va transformando, sutilizándose progresivamente a medida que evoluciona el Espíritu, y según otras corrientes esotéricas, cuando el espíritu ha alcanzado cierto nivel de evolución, termina por desprenderse del cuerpo astral para continuar su evolución sin el mismo, que queda desechado como un cascarón vacío o cadáver astral, flotando en los planos inferiores del astral, donde por efecto de la gravedad astral, va cayendo a los planos y súplanos más inferiores, como en un enorme cementerio astral en donde se van desintegrando.
Esta teoría sería lógica si el espíritu o ser pensante, pudiera a voluntad despojarse del cuerpo astral cuando este, ya no le fuese de utilidad en el plano espiritual, en donde como energía semimaterial que es, iría perdiendo poco a poco las vibraciones que le eran transmitidas por el espíritu, acabando por desintegrase.
Este punto de vista plantea la dificultad de que el espíritu perdería con este suceso su capacidad emotiva y sentimental, por otra parte cuando el espíritu tuviese la necesidad o el deseo de volver a reencarnar, tendría que “fabricarse” de algún modo, otro cuerpo astral que le sirviese para modelar su nuevo cuerpo físico, y que le volviese a capacitar para experimentar de nuevo sentimientos y emociones.
Resulta más coherente considerar que mientras el Ser necesita de las reencarnaciones en cualquier mundo material, no se deshace ni pierde el cuerpo astral, que sin embargo se va sutilizando en correcta sintonía con la energía vibratoria que recibe del espíritu que lo habita, al mismo tiempo que el espíritu también se sutiliza a medida que evoluciona en Amor y Sabiduría.
Espíritu y Alma son dos entes energéticos indisolubles entre sí, que evolucionan juntos formando un Todo, no hay espíritu sin alma, como no hay alma sin espíritu; el Ser espiritual, no solamente llega a ser Mente, sino también Alma, Dios no solamente es Mente, sino Alma que todo lo impregna y vitaliza con su vibración de Amor
El cuerpo vital o Cuerpo Etérico, es el campo de energía semimaterial que contiene el cuerpo físico el cual rodea y sobrepasa con un espesor o aura de unos dos cm, aproximadamente, este aura del cuerpo físico, junto a las auras de los cuerpos astral y mental, pueden ser captadas por la cámara Kirlian.
Esta aura constituye un halo energético luminoso que emanan todos los cuerpos en diversos grados de intensidad.
Puede ser vista por personas que posean desarrollada la suficiente sensibilidad psíquica.
Según sean los colores de esta aura, indican el estado de salud física de los diversos órganos del cuerpo, por lo que también es conocida como Aura de la Salud.
El cuerpo Vital tiene la función de cohesionar el cuerpo físico con los demás cuerpos sutiles (astral y mental), y está alimentado por las energías cósmicas captadas a través de los chacras del cuerpo astral.
Este cuerpo vital interpenetra y rodea al cuerpo físico, y constituye la Energía vital, o prana, que proporciona vitalidad a todas las células y órganos del cuerpo físico, por lo cual está íntimamente relacionado con la salud, sirviendo como agente transmisor de las sensaciones entre el alma y el cuerpo físico, y viceversa.
Como ejemplo de lo afirmado en el párrafo anterior, podemos observar este efecto en numerosos casos de personas en las que un conflicto psíquico, genera una dolencia física, (úlceras, trastornos hepáticos, infartos, etc.)
Existe también un aura propia del cuerpo astral, independiente de la del cuerpo vital, cuya tonalidad es más intensa que la anterior, y varía de color según sea el estado afectivo de la persona, sus pensamientos y deseos, tiene una forma ovoide que rodea el cuerpo de la persona, en una extensión de entre diez y cincuenta cm; y es más luminosa en la parte superior. Este aura también puede ser vista por psíquicos y videntes.
Independientemente de las auras descritas anteriormente, existe el aura espiritual, más brillante que las otras, que refleja el estado espiritual y tiene unas tonalidades fijas de color. La intensidad de su reflejo está directamente relacionada con el grado de evolución del espíritu de la persona.
Los pocos videntes que pueden captar este aura, aprecian, pureza, amor, fortaleza espiritual, sabiduría y desarrollo espiritual de las personas.
El aura espiritual es visible desde los planos espirituales superiores, y en las personas muy evolucionadas, se puede extender en un radio de muchos metros.
El contacto de las auras psíquica y espiritual, puede ser la explicación a las atracciones y repulsiones entre personas que no entienden a que se debe esto. Entre las personas que tienen una perfecta armonía y compenetración, hay una comunicación e intercambio de energías áuricas a través de los siete chacras.
El cuerpo vital, como ya se ha señalado, tiene una función de cohesión celular y de unión entre el periespiritu y el cuerpo físico, y se puede prolongar en un lazo de energía que con el cordón plateado mantiene la unión entre el cuerpo y el periespiritu en los estados de separación momentánea durante el estado de sueño o de cóma cerebral.
Por último, el cuerpo físico humano, en su nivel evolutivo actual y como habitante de este planeta, es semejante al cuerpo de otros animales de sangre caliente, y está animado por un principio vital semejante al que anima el de los animales.
Conforme se purifica y evoluciona el alma que lo forma y anima, este cuerpo va evolucionando progresivamente y de forma simultánea al alma, que va sutilizando sus cuerpos a través de múltiples vidas, en la medida que ella se sutiliza.

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“No confundas tus cuerpos, ni el físico, ni el astral, ni el mental, con tu Yo. Cada uno de ellos pretenderá ser el Yo, a fin de lograr lo que desea, pero tú debes conocerlos a ellos y reconocerte a ti mismo como su dueño.
Krishnamurti