LA PAMPA DE ATLANTIDA - por José Alvarez López

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Alejandra Correas Vázquez
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LA PAMPA DE ATLANTIDA - por José Alvarez López

Mensaje por Alejandra Correas Vázquez » Sab Oct 12, 2013 8:35 pm

LA PAMPA de ATLÁNTIDA
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por José Alvarez López


Platón al describir Atlántida ofrece un relato minucioso y detallista al lector, que él dice haber heredado de su tío Critias (ambos discípulos de Sócrates, quien no puede ser ajeno al tema) el cual, aclara, fue recibido por Solón en el monasterio egipcio de Sais. Se emplea aquí la traducción del griego hecha por Francisco P. De Samaranch.

“La isla en la que se hallaba el palacio de los reyes tenía un diámetro de mil metros. Ahora bien, la isla, los recintos y el puente —que tenía una altura de cincuenta metros— los rodearon totalmente con un muro circular de piedra. Pusieron torres y puertas sobre los puentes en todos los lugares donde pasaba el mar. Sacaron la piedra necesaria de debajo de la periferia de la isla central y de debajo de los recintos tanto al exterior como al interior. Había piedra blanca, negra y roja. Y al mismo tiempo que extraían las piedras vaciaron dentro de la isla dos dársenas para navíos con la misma roca como techumbre”.

Nuevamente Platón habla de una ingeniería destacada. Los barcos, explica, están protegidos por un techo de piedra, de modo que quedan ocultos. En la época moderna la televisión ha mostrado este tipo de construcción hecha por la Unión Soviética y que permitía a sus submarinos zarpar y esconderse, para gran asombro, durante los años de la guerra fría. Hoy estos inmensos canales están abiertos a los turistas.

Continuamos con el texto clásico:

“Todo el territorio estaba levantado y se erguía junto al mar cortado a pico. Pero, en cambio, todo el terreno en torno a la ciudad era llano. Esta llanura rodeaba la ciudad y ella misma a su vez estaba cercada de montañas que se prolongaban hasta el mar”.

Puede constatarse que se trata de una inmensa pampa, muy corriente en Sudamérica dentro de los territorios argentinos, uruguayos, bolivianos y colombianos, donde las pampas son muy extensas y en cuyo centro se han edificado bellas ciudades. La descripción pampeana que nos ofrece es completa, y por las características expresas esta pampa se hallaba a gran altura por encima del mar, el cual pareciera un acantilado, semejando con más precisión al altiplano boliviano; con sus pampas superpuestas unas a otras y subiendo en altura:

“Era plana, de nivel uniforme, oblonga en su conjunto,; medía, desde el mar que se hallaba abajo, seiscientos kilómetros en los lados y cuatrocientos en el centro. Esta región, en toda la isla estaba orientada de cara al Sur, al abrigo de los vientos del Norte”.

“Ahora bien, esta llanura, por acción conjunta y simultánea de la Naturaleza y de las obras que realizaran en el ella muchos reyes, durante un período muy largo, había sido dispuesta de la manera siguiente: He dicho ya que tenía la forma de un cuadrilátero, de lados casi rectilíneos y alargado. En los puntos en que los lados se apartaban de la línea recta, se había corregido esta irregularidad cavando el foso continuo que rodeaba la llanura”.

En tiempos medioevales los fosos protegían castillos haciéndolos inexpugnables. Las ciudades del medioevo se rodeaban por murallas para defenderse. Aquí en Atlántida hay una inmensa pampa rodeada de un gran foso. En Jericó, la ciudad más antigua del medio oriente con 10.000 años constatados por carbono, ofrece una muralla para protección de sus tres mil habitantes, lo que hace exclamar a la arqueóloga Jacqueta Haukes: “En un planeta casi deshabitado ¿Contra quiénes se defendían estos amurallados urbanistas?” En este caso también se asombra Platón:

“En cuanto a la profundidad, anchura y desarrollo de este foso, resulta difícil de creer lo que se dice y que una obra hecha por mano del hombre haya podido tener, comparada con otros trabajos del mismo tipo, las dimensiones de aquélla”.

No era posible en la Grecia de Pericles, esto no cabe duda. Pero hay otras construcciones megalíticas muy antiguas dispersas por el mundo que tampoco se explican: Kheops, Stonhenge, Pascua, Tihuanacu, Balbek... O los dibujos de Nazcan que sólo son vistos desde avión.

“El foso fue excavado a cincuenta metros de profundidad; su anchura era en todas parte de doscientos metros y puesto que había sido excavado en torno a toda la llanura, su longitud era de dos kilómetros. Recibía las corrientes de agua que descendían de las montañas, daba la vuelta a la llanura, volvía por una y otra parte a la ciudad y por allí iba a vaciarse al mar”.

La gran pampa de Atlántida, como todas las pampas, no ofrece piedras, está constituida por tierra fértil y los atlantes hacen dos cosechas al año sacando el riego por medio de acequias del foso. Este foso gigante ejerce de muro. El relato habla de unas montañas próximas donde hay muchas villas con sus habitantes, los cuales puede verse no tienen acceso a la sociedad atlante, y de quienes se defienden los citadinos separándolos por medio de este foso-muro. Lo que hace pensar que no tenían el mismo nivel cultural de los atlantes, quienes es posible fueran una minoría.

Un resultado importante de esta descripción de Atlántida es la existencia de este muro cuadrangular de encierro que como prototipo se reproduce en todas las ciudades posteriores a lo largo de diez mil años. El propio esquema de todas las pirámides lo reproducía con exactitud. Y también las ciudades legendarias de la literatura y el Apocalipsis se ajustaron a él. ¿Tuvo realidad histórica el tal muro de 1.840 kilómetros de longitud? Si así hubiera sido se explicaría la insistencia posterior de todos los esquemas urbanos por reproducirlo.

Como un ejemplo tenemos la ciudad más antigua del mundo hasta ahora conocida: Jericó. La rodeaba totalmente un muro de encierro de unos diez metros de altura, bordeado al exterior por un foso excavado en la piedra de nueve metros de ancho y tres de profundidad. Este foso se llenaba con agua de la fuente de Jericó (que sigue siendo un oasis en medio del desierto). Bien que las proporciones de esta ciudad la convierten en una “maquette” de la Atlántida platónica, vemos que la disposición es la misma. Un detalle adicional es el enigma arqueológico acera del modo como esta gente jericoana, en apariencia carente de medios técnicos, pudo excavar su foso en la roca. ¿Cuál era la finalidad de éste, para ellos, enorme esfuerzo arquitectónico?

Las dimensiones del muro cuadrangular de encierro descripto por Platón elevan la obra al nivel de una empresa colosal. Bien es cierto que fue cavar en la tierra, porque era un terreno pampeano y quizás pantanoso, donde los pantanos y quizás landas fueron aprovechados al inicio de la obra. Un foso de dos kilómetros de longitud con una anchura de doscientos metros y una profundidad de cincuenta, requiere maquinarias. Representa una obra sólo posible de ser realizada por una avanzada tecnología al nivel de la era atómica.


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Ars Longa Vita Brevis

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