EL AMO de los perritos

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Miguel A. Belagardi
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EL AMO de los perritos

Mensaje por Miguel A. Belagardi » Lun Jun 28, 2010 4:48 pm

Mi vecino trajo a su casa dos encantadores pichichos, uno el pelo blanco enrulado el otro un cachorro de mastín con semanas de nacido.
Como un buen AMO los llevo al control veterinario y a vacunarlos, además le compro una cucha a cada uno, estaba contento, solo un poco preocupado ya que no contaba con mucho dinero y había gastado más de lo que pensaba. Para darse ánimo se repetía,
–“Esta semana hago algunas horas extras y compenso el gasto, le voy a decir a los muchachos que no me verán esta semana por el café, ya se que me costara pero ……”
La semana siguiente se encontró con la novedad que algunos alimentos no le estaban cayendo bien a los pichichos por lo que se le recomendó comprar un alimento especial hasta que se compongan.
En el invierno los perritos comenzaron a entrar a la casa porque en las cuchas hacia mucho frio así que el lugar que más les gustaba era el sillón del AMO por lo que este o se apresuraba a ocuparlo o buscaba otro asiento. Había que dedicar tiempo a educarlos, porque además del lugar que les correspondía también que sus necesidades debían hacerlas afuera pero mientras tanto el AMO a limpiar los excrementos y orines de los animales y comprar un aerosol para cubrir el olor consecuente (cuando en el día salían al parque también allí colocaban sus deposiciones y el AMO a limpiar el parque e impedir que le rompan las flores y plantas que tanto le habían costado mantener).
Cuando todavía eran cachorros lloraban porque extrañaban y el AMO se levantaba a cualquier hora de la noche para evitar que el llanto canino despertara a los demás miembros de la familia y se quedaba allí consolándolos.
Cuando “los mejores amigos del hombre” fueron creciendo aumentaron junto con ellos los gastos de alimentación, pero el AMO estuvo dispuesto a resignar algunos de sus gustitos diario para que el resto de la familia no objetara los crecientes gastos que ocasionaban los pichichos. También los canes de adultos dormían la mayor parte del día y habían tomado por costumbre corretear, casi siempre en la madrugada, derribar cuanta maceta se les interponía, plagar de ruidos la quieta noche tironeando de alguna bolsa plástica que encontraban y otras diversiones. También ladraban a dúo a cuantas personas y autos pasaban por la calle y si el que pasaba era otro can los ladridos llegaban casi a la desesperación (del perro y del AMO).
El hijo del AMO no trajo más amiguitos desde que el perrito enrulado mordió a uno de ellos. La mamá del niñito mordido le dijo;
-“Usted es el AMO y debe hacerse cargo de los costes del tratamiento y los medicamentos correspondiente ¿No le parece?”_
No se si el AMO del perrito acepto convencido pero pago todo el tratamiento.
Un día en que los perros escaparon a la calle un vehículo desprevenido golpeo al mastín produciéndole algunas heridas que obligaron dejarlo internado, el hombre se fue a la casa con un gesto de preocupación. Cuando pasados los días de internación retiro el animal la factura del galeno lo obligo a sentarse repitiendo
-“¡Esto tengo que pagar!” El veterinario dijo –“Si usted es el AMO debe pagarlo”
El hombre se fue cabizbajo meditando –“SOY YO SU AMO O SU SIRVIENTE? …..

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