¿SERENDIPIA, EN TU VIDA?

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David Gómez Salas
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¿SERENDIPIA, EN TU VIDA?

Mensaje por David Gómez Salas » Vie Ene 01, 2010 9:26 pm

¿SERENDIPIA, EN TU VIDA?
Por: David Gómez Salas

El rey de Siracusa no sabía como medir el volumen de su corona, así que encargó a Arquímedes que lo hiciera. Cuando Arquímedes acudió a unos baños públicos, se dio cuenta que al entrar en una tina completamente llena, el volumen del agua que se derramaba, era igual al volumen de su cuerpo. Emocionado salió corriendo desnudo y emocionado, porque había encontrado la forma de medir el volumen de la corona.

En una ocasión Charles Goodyear (con este apellido es fácil imaginar quien fue) combinaba caucho con azufre, y por accidente cayó un poco de esa mezcla en una parrilla caliente. El caucho no se fundió, se carbonizó lentamente. Goodyear comprendió el significado y determinó como estabilizar el caucho. Llamó a este proceso vulcanización y ahora todo el caucho que se utiliza está vulcanizado.

La aspirina se preparó por primera para usarla como antiséptico interno y no funcionó; sin embargo, resultó ser un buen analgésico(quita el dolor), antipirético (baja la fiebre), y es recomendada para prevenir los ataques al corazón. Es el medicamento más usado en todo el mundo.

Una vez, Fleming tenia un cultivo de bacterias y se contaminó accidentalmente con hongos. El cultivo de bacterias presentaba bacterias reventadas(muertas) en donde había moho; así se dio cuenta que el hongo llamado Penicillium notatum, producía una sustancia que actúa como antibiótico, a esta sustancia la llamó: penicilina.

George de Mestral, después de un paseo de campo, le quitaba a su chaqueta unos bichos llamados "arrancamoños" que adhieren con mucha fuerza. Por curiosidad los observó en el microscopio y descubrió que estos parásitos poseen numerosos ganchos, que les permiten adherirse con fuerza a ciertas superficies. Pensó que el mismo principio podría aplicarse para fabricar cierres para ropa, zapatillas, equipos médicos, bolsos, etc. Así Inventó el cierre Velcro.

La humanidad ha disfrutado y disfruta miles de descubrimientos como los ejemplos mencionados, que se obtuvieron por accidente, o al observar y experimentar con otro propósito, Se dice que estos descubrimientos fueron hechos de manera Serendípica.

La palabra “Serendipity” existe en los diccionarios de inglés y su significado se ajusta muy bien a numerosos descubrimientos científicos en que se combinó existencia de un hecho casual y el talento del ser humano. El uso de esta palabra ha crecido en los últimos años en el medio científico, literario y cinematográfico.

Sin embargo, los principales diccionarios de la lengua española no reconocen este vocablo. Solo el diccionario “Español actual” de Manuel Seco, define “Serendipidad” como la facultad de hacer un descubrimiento o un hallazgo afortunado de manera accidental.

Se reconoce que todo trabajo científico requiere de preparación, dedicación, esfuerzo y creatividad; que el azar no es nada, sin el significado que le da el conocimiento y el conocimiento no trasciende sin la capacidad creativa; que una persona creativa es curiosa, abierta a nuevos concepto y perseverante, casi obsesiva. Todo esto, queda considerado en la palabra Serendipia.

La palabra Serendipia se usa en español, cada vez con más frecuencia para calificar descubrimientos científicos y tecnológicos, que se producen por casualidad, que se encuentran sin buscarlos, pero que no se habrían realizado de no ser por la visión sagaz del investigador científico.

El término serendipia, proviene de un cuento famoso sobre un reino exótico oriental llamado Serendip, que estaba en una isla que muchos años después se llamó Ceilán y que hoy se conoce como Sri Lanka.

En este reino existieron tres príncipes que debían viajar y solucionar problemas para aprender a gobernar en el futuro, pero al buscar respuestas a interrogantes que ellos mismos se habían planteado, encontraron respuestas a problemas de mayor envergadura que ni siquiera habían pensado. La casualidad y las aptitudes de los príncipes permitieron estos logros.

Es bueno que el término Serendipia sea aceptado por la lengua española, pues define conceptos que no incluyen palabras como: casualidad, chiripa, azar, suerte ó churro. El idioma incorpora continuamente nuevos vocablos, ¿porque no incorporar al español la palabra Serendipia?.

La mejor manera de promover que esta palabra se incorpore pronto a nuestro idioma es usarla cuando sea necesario. Una sola palabra, equivale a una larga definición.

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Mensaje por cuatropelotas » Vie Ene 01, 2010 10:21 pm

Jajá..., mire usted mi compadre David, es usted un Génio.
Lo felicito de veras.
Y bueno, si por Serendipia caigo por México (Méjico), le aviso a ver
si tengo el placer de conocerlo.

Saludos desde Venezuela, feliz y próspero año a todos en Méjico.
Que Dios Padre, Cristo Nuestro Señor y la Virgen Santísima, nos Cuiden y nos Bendigan a Todos, Amén...

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David Gómez Salas
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La X es por la cruz

Mensaje por David Gómez Salas » Sab Ene 02, 2010 3:30 am

Cuatropelotas

La X es por la cruz, lo explica esta poesía.

El Credo Mexicano
Ricardo López Méndez

México, creo en ti,
como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía,
y sin embargo ríes demasiado,
acaso porque sabes que la risa
es la envoltura de un dolor callado.

México, creo en ti,
sin que te represente en una forma
porque te llevo dentro, sin que sepa
lo que tú eres en mí; pero presiento
que mucho te pareces a mi alma,
que sé que existe, pero no la veo.

México, creo en ti,
en el vuelo sutil de tus canciones
que nacen porque sí, en la plegaria
que yo aprendí para llamarte Patria:
algo que es mío en mí como tu sombra,
que se tiende con vida sobre el mapa.

México, creo en ti,
en forma tal que tienes de mi amada
la promesa y el beso que son míos,
sin que sepa por qué se me entregaron:
no sé si por ser bueno o por ser malo
o porque del perdón nazca el milagro.

México, creo en ti
sin preocuparme el oro de tu entraña:
es bastante la vida de tu barro
que refresca lo claro de las aguas
en el jarro que llora por los poros
la opresión de la carne de tu raza.

México, creo en ti,
porque creyendo te me vuelves ansia
y castidad y celo y esperanza.
Si yo conozco el cielo, es por tu cielo,
si conozco el dolor, es por tus lágrimas
que están en mí aprendiendo a ser lloradas.

México, creo en ti,
en tus cosechas de milagrerías
que sólo son deseo en las palabras.
Te consagras de auroras que te cantan
¡y todo el bosque se te vuelve carne!,
¡y todo el hombre se te vuelve selva!

México, creo en ti,
porque nací de ti, como la flama
es compendio del fuego y de la brasa;
porque me puse a meditar que existes
en el sueño y materia que me forman
y en el delirio de escalar montañas.

México, creo en ti,
porque escribes tu nombre con la equis,
que algo tiene de cruz y de calvario;
porque el águila brava de tu escudo
se divierte jugando a los volados
con la vida y, a veces, con la muerte.

México, creo en ti,
como creo en los clavos que te sangran,
en las espinas que hay en tu corona,
y en el mar que te aprieta la cintura
para que tomes en la forma humana
hechura de sirena en las espumas.

México, creo en ti,
porque si no creyera que eres mío
el propio corazón me lo gritara
y te arrebataría con mis brazos
a todo intento de volverte ajeno
sintiendo que a mí mismo me salvava.

México, creo en ti,
porque eres el alto de mi marcha
y el punto de partida de mi impulso.
¡Mi creo, Patria, tiene que ser tuyo,
como la voz que salva y como el ancla...!

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