la compota

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aperezy
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Registrado: Dom Ene 14, 2018 3:04 am
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la compota

Mensaje por aperezy » Dom Ene 14, 2018 3:07 am

la compota

En el taxi ella pensaba en los espantosos pronósticos económicos del nuevo año y en la renovación de la póliza de seguro que presentaría en unos minutos a Sergio, su cliente más importante y dueño de una cadena de víveres y accesorios para el hogar. Ya eran dos años de una hiperinflación sostenida, especuladores de lado a lado, un mercado negro surrealista y una escases de alimentos por dondequiera; pero a Penélope no la amedrantaba la situación, su temple, fuerte como un diamante, se había fundido desde el momento que llegó a la ciudad proveniente de su pueblo natal. Su talante, no acorde a su diminuta estatura, escalaba cualquier atolladero que disparase un mínimo de infortunio. Recordaba que hacía veinte años se despertaba a las tres de la madrugada para robar las sardinas del refrigerador de la residencia de Doña Clara, ahí compartía un cuarto con dos chicas más. Otras penurias sortearía hasta que con obstinado empeño logró graduarse de abogado y trabajar en el ramo de seguros. Esos episodios le daban fuerzas para mitigar esos momentos de crisis y el aumento exponencial del costo de la póliza que le presentaría a Sergio.

Sentada ya en la oficina grande, sudaban sus axilas. Sergio sale por la puerta pequeña de punta en blanco y le asesta un fuerte abrazo y dice:

- Penélope, qué bien te ves a pesar de esta crisis de mierda

Penélope le replico con una sonrisa tímida aprobatoria, a ella le era imposible esquivar cualquier conversación relacionada con el desastre económico, pero era imposible, los saludos desde el vigilante hasta el panadero eran siempre adornados con la frase automática: la situación es inaguantable.

Sergio siguió sin suspirar:

- A mí todavía me va bien, la gente necesita de los víveres, pero coño me duele subir los precios cada día. Y cuando llego a casa quiero relajarme y Mónica lo único que hace es hablar de sus compras, el centro comercial, la ropa de marca x y de sus amigas pendejas. Es que acaso le queda algo de sensibilidad ante este desastre y alguito de amor que brindarme. Se ha convertido en mi hermana mayor, no me provoca nada. Tenías razón, nunca debí haber dejado a Mechi, eso te lo cobra la vida y yo estoy pagando por eso. Esos hijos debieron haber sido míos, por cierto, ¿como está ella?

Le pregunta, al tiempo que recogía unos papeles y tiraba otros en el cesto de la basura. Penélope le responde:

- Ella está bien, casualmente conversamos antes del fin de año. Pero quería decirte…

Sergio la interrumpe:

- No me digas más, mi situación es insostenible, y paradójicamente no es por este desastre y menos por el dinero, eso me sobra, es por la bendita necesidad de ser querido. Tu puedes creer esa vaina, mientras unos se caen a golpes para conseguir un pollo, yo suplicando porque me quieran y me den amor. No me sermonees con Mechi, ella es la mujer que yo deje por pendejo

Penélope se ríe, cruza la pierna mutando su nerviosismo por un interés punzante, y comenta:

- Sergio lo que te iba a preguntar es qué es eso que está en el cesto de basura?

Sergio se levanta, ve hacia la papelera y se ríe.

- Por favor no comentes nada, pero eso son unos envases desechables de compotas. A mí me encantan y como tienen fecha de vencimiento yo me las traigo aquí a la oficina y me las como, es una terapia para mí. ¿A ti te gustan las compotas?

Penélope sorprendida y entre risas le responde:

- Claro, me encantan

Sergio entusiasmado, se dirige hacia una nevera pequeña incrustada en un fino bar de robles y al abrirla se nota que, en vez de almacenar cervezas o un buen vino blanco, estaba repleta de compotas de todos los sabores. Él toma cuatro de sabor a manzana, le realiza un corte la parte superior con una tijera grande, y le da dos a ella y las otras dos se las queda él. Como dos hermanitos comienzan a chupar las compotas con pasión hasta embriagarse del dulce artificial, Sergio comienza a sosegarse cerrando sus ojos y reclinándose en el espaldar de su silla Presidencial. Él suspira y dice:

- Nada como una buena compota para calmar los nervios, mi madre siempre me ofrecía te de manzanilla, Mónica se la pasa con sus reproches ofreciéndome vinos australes, pero nada como el placer comer una compota de manzana, por eso he decidido mantenerlas aquí en mi neverita de mi oficina.

Penélope dice después de un trago largo y frio:

- El amor hay que forjarlo Sergio, quedarse en el pasado es inútil, yo he estado sin pareja estable por mucho tiempo, y mi soledad me ha ayudado a entender las diferentes dimensiones del amor, soy una enamorada perpetua. Las quejas son el cuento que uno fabrica para darle sentido a realidades, son simples mentiras, novelas.

Penélope baja la cabeza y se recrimina inmediatamente la réplica, por un momento había olvidado que su objetivo era la firma de la renovación de la póliza, sin ella su presupuesto se lastimaría y las proteínas necesarias para su subsistencia se irían al carajo.

En ese momento Penélope sube su cabeza y ambos toman sincrónicamente la otra compota, se la llevan muy despacio a sus bocas y comienzan a chuparlas sin despegar las miradas. Ella suelta dos gotas de sudor y cambia el cruce de piernas para despistar a los ojos de Sergio, se mantiene firme pero su falda suelta un resuello y su escote blanco se mueve para mostrar una pizca de sus senos infalibles. Sergio perpetua la mirada sorbiendo su compota a un ritmo menor mientras sus ojos se humedecen y los papeles colocados en su escritorio se salpican de gotas con sabor a poma. Súbitamente se levanta de su silla sin separar de su boca el envase desechable de compota, bordea su escritorio y se coloca al frente de ella. En ese instante absoluto ella se inquieta, pero permanece con un cruce de piernas resistente. Sergio punza aún más su miramiento y suelta con su mano izquierda la compota a la vez que extiende su brazo derecho arrebatándole la compota que chupaba Penélope. El instante perdura y sin pensar apunta:

- ¿Penélope donde tengo que firmarte la renovación?


aperezy

virturooio
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Registrado: Lun Mar 12, 2018 8:57 am
Chile

Re: la compota

Mensaje por virturooio » Lun Mar 12, 2018 8:59 am

Gracias por este gran texto!
No es quien si no como.

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